“El tiempo es un concepto artístico muy potente en un proyecto de paisaje”

Zuriñe Zelaia trabaja desde hace más de dos décadas como arquitecta y paisajista. Es una apasionada de las plantas y desde su propio estudio transforma y diseña parques, jardines, viviendas y diferentes espacios

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La arquitecta y paisajista Zuriñe Zelaia./ Nuria González

Zuriñe Zelaia, eibarresa afincada en Vitoria-Gasteiz, es arquitecta y paisajista. Su interés por el diseño, la rehabilitación y la construcción comenzó cuando apenas era una niña, lo que la llevó a estudiar Arquitectura en la Universidad de Navarra. Allí descubrió su gran pasión: las plantas y la vegetación. “El que era mi pareja iba algún curso por delante de mí y cursó la Especialización en Paisaje y Medio Ambiente. Fui viendo qué era lo que hacía, cómo trabajaba con los espacios exteriores y me encantó. Así que yo también me decanté por el paisajismo y realicé el mismo máster”, explica Zuriñe.

Tras finalizar sus estudios en Navarra, se mudó a Alemania: “El paisajismo es una disciplina relativamente nueva aquí y tiene más recorrido en el extranjero, así que me marché a Colonia para poder seguir aprendiendo”, cuenta. Trabajando en Alemania, le ofrecieron una beca desde la Universidad de Navarra para ejercer de asesora paisajística del área de Obras y Proyectos Estratégicos del Ayuntamiento de Pamplona. Además, trabajó durante cinco años con el arquitecto gasteiztarra Mikel Landa en la ejecución de proyectos de restauración y rehabilitación de estructuras de madera, destacando el desarrollo del Plan Director para la Recuperación Integral del Valle Salado de Salinas de Añana. En 2007 abrió su propio estudio, ‘Zelaia arquitectura+paisaje’.

¿Cómo definirías lo que es para ti el paisajismo?

Yo lo definiría como una disciplina que diseña, ordena y gestiona el paisaje, entendido como nuestro entorno. A su vez, se adapta a las necesidades que tienen las personas usuarias de ese entorno y tiene la capacidad de modificar, transformar e influir en su manera de vivir y en la calidad de vida.

Zuriñe Zelaia durante la entrevista a Go Gasteiz Kultura./ Nuria González

¿En qué momento decides abrir tu propio estudio y en base a qué necesidades? ¿Qué proyectos has desarrollado desde tu despacho?

Fue en 2007. Por aquel entonces, en Vitoria-Gasteiz había o estudios de paisajismo o de arquitectura, así que decidí abrir ‘Zelaia arquitectura+paisaje’ para combinar ambas disciplinas y poder integrarlas en proyectos donde se conciban como un todo. No quería renunciar a ninguna de las dos. Creo que es el futuro.

He tenido la suerte de trabajar en proyectos de distintas escalas y tipologías. Por nombrar algunos, nos encargamos de la rehabilitación de Gure Txokoa y de toda la parte de la urbanización y el ajardinamiento de la parcela. También ganamos el concurso y redactamos el proyecto de ejecución del jardín etnobotánico de Olárizu. Además, trabajamos en el acondicionamiento paisajístico y la mejora ecológica del proyecto de Basaldea. Asimismo, hemos rehabilitado caseríos y reformado decenas de viviendas y espacios.

¿A la hora de desarrollar un proyecto paisajístico, qué proceso de trabajo sigues?

Lo primero que hago siempre es analizar el espacio donde tenemos que actuar. Hago un análisis para detectar los potenciales, las carencias y las necesidades del lugar y saber así qué tengo que aportar. Esto es fundamental porque por mucha propuesta atractiva que hagamos, si no responde a una necesidad y no tiene en cuenta las persistencias, nos podemos equivocar. Una vez hecho esto, trabajo en la propuesta, que se basa en ese análisis y esas necesidades detectadas.

Este proceso lo utilizo tanto en proyectos paisajísticos como en arquitectura, pero hay que tener en cuenta que en el paisajismo la vegetación es un elemento vivo que entra en juego cuando diseñamos.

La paisajista Zuriñe pasea por uno de los rincones del anillo verde gasteiztarra./ Nuria González

El paisaje es algo que cambia según la época del año en la que estemos. ¿Qué papel tiene este dinamismo en el diseño de un proyecto?

Me gusta que se noten esos procesos naturales porque nos hacen estar en contacto con la naturaleza. Antes se abusaba de vegetación más perenne, que aporta una estructura fija a lo largo del año, pero hoy en día se utilizan plantas vivaces o herbáceas donde los cambios estacionales están más presentes. Creo que esto ayuda a que las personas entendamos mejor la belleza de todo el proceso y dejemos de identificar como bonito únicamente cuando las plantas están frondosas, verdes o llenas de flores. Ya somos capaces de entender que una planta también es muy bella cuando en otoño va perdiendo las hojas o cuando en invierno muestra toda su arquitectura.

En la creación de un proyecto paisajístico, ¿qué criterios artísticos sueles tener en cuenta?

Por un lado está la selección de especies vegetales. Me gusta que los proyectos tengan mucha carga de vegetación y hacer una cuidada selección de esas especies es muy artístico. Me gusta combinarlas para que a lo largo del año tengan diferentes picos de interés. Selecciono las especies teniendo en cuenta los colores, la volumetría o el cambio de texturas, el tacto, el olor o el sonido con el viento para que genere diferentes emociones en las personas.

Por otro lado, hay otro concepto muy artístico en el paisajismo que es el tiempo. Cuando proyectas con vegetación tienes que tener en cuenta cómo se va a desarrollar esta a largo plazo; si va a ocupar más espacio, si va a generar sombras, cuándo va a ocurrir eso, etc. El tiempo es un concepto artístico muy potente en un proyecto de paisaje.

Zuriñe en su estudio ‘Zelaia arquitectura+paisaje’./ Nuria González

La arquitectura está considerada una de las principales disciplinas artísticas, ¿ves el paisajismo con este mismo componente artístico?

Sí, el arte es crear o trasmitir emociones y la arquitectura lo consigue. El paisajismo, con el recurso de la naturaleza, lo hace de manera inigualable. Si miramos a la historia, en la pintura o en la música siempre se ha utilizado el recurso del paisaje para trasmitir esas emociones. Me parece además muy poético ese despertar en primavera, la frondosidad en verano, y cómo todo se va apagando en otoño hasta llegar al silencio del invierno. Es equiparable a nuestra propia vida.

Hoy en día parece imposible desligar el paisajismo de la ecología y la sostenibilidad, ¿enfocas tus proyectos desde esta perspectiva?

Sí, hoy en día es una demanda que no se puede esquivar y me alegro de ello. Personalmente me gusta jugar con esos sistemas naturales y seleccionar especies vegetales con reducidas necesidades hídricas para que el crecimiento sea más lento y requieran menos mantenimiento y menos aporte de agua. Suelo tener en cuenta los procesos naturales del agua, controlar la escorrentía con pavimentos que sean más permeables y generar depósitos de agua para que la vegetación vaya recogiéndola poco a poco. Además, a la hora de seleccionar la vegetación, también hay que tener en cuenta que sean diversas y que generen refugios para la avifauna. Hay un montón de cuestiones a tener en cuenta que están muy relacionadas con la ecología, la sostenibilidad y la biodiversidad.

Zuriñe es especialista en la rehabilitación en madera./ Nuria González

¿Cómo calificarías el trabajo de paisajismo que se hace en Vitoria? ¿Qué lugar/es destacarías de la ciudad?

Vitoria es un referente y en cuanto a paisajismo ocupa un lugar muy avanzado en relación a otras ciudades del entorno. Remarcaría todo el trabajo que se ha hecho en el anillo verde, además del urbanismo que tiene la ciudad, que permite acercarte a él desde cualquier punto de Vitoria-Gasteiz en apenas 10 minutos en bici. También destacaría la gestión menos intensiva del propio anillo verde, que hace que sea más sostenible y nos permita tener esa sensación de estar en contacto con la naturaleza. Destacaría también el anillo verde interior que se está intentando instaurar, las infraestructuras verdes que se están introduciendo, la red de parques y jardines que hay en Vitoria o los conectores ecológicos entre otras muchas cosas. Podemos estar muy orgullosos/as de la ciudad que tenemos.

¿Cómo sería la ciudad ideal para una paisajista como tú? Si tuvieras orden y mando en el diseño de una ciudad como Vitoria-Gasteiz, ¿qué cambiarías?

Lo primero que haría sería rodearme de un equipo multidisciplinar donde pudiera haber arquitectos y paisajistas, pero también sociólogos, psicólogos, economistas, geólogos y ambientólogos. De esta manera tendríamos más puntos de vista y enriquecería cualquier tipo de propuesta. Además, fomentaría la participación ciudadana real, escucharía y daría respuesta a las necesidades que tiene la ciudadanía, hay que dejarle proponer. En Vitoria hay ejemplos exitosos de proyectos que se han desarrollado a través de procesos de participación ciudadana y son un muy buen ejemplo de que la gente puede no solamente demandar, sino también proponer.

La paisajista Zuriñe pasea por uno de los rincones del anillo verde gasteiztarra./ Nuria González

¿Cómo de importante es el paisajismo en los espacios públicos para hacer una ciudad más habitable o darle una mayor usabilidad por parte de la ciudadanía?

Es vital. Hasta ahora las ciudades se han diseñado con el objetivo de darle prioridad al transporte privado. Creo que hoy en día las necesidades han cambiado y la gente demanda ciudades caminables y ciclables, con un transporte público eficaz y donde se dé prioridad a las personas. Hay que darle una vuelta al modelo de paisaje que se ha creado en las ciudades y generar otras oportunidades.

¿Qué ciudades son inspiradoras para ti?

Me gustan mucho las ciudades del norte de Europa. Son ciudades donde la gente vive en contacto con la naturaleza, es algo que tienen muy integrado y lo demandan. Se ve en la cantidad de zonas verdes que hay en las ciudades, en la calidad de los espacios públicos, en los jardines y balcones privados. Que puedas disfrutar y vivir en una ciudad en contacto estrecho con la naturaleza es calidad de vida. Como ciudad mencionaría Colonia. Viví allí durante mucho tiempo y cuando regresé allí hace dos meses me di cuenta de que van muy por delante nuestro.

Hace unas semanas presentaste, junto a otros compañeros, la ‘Guía de buenas prácticas en materia de paisaje’. Háblanos un poco de este proyecto.

Se trata de un manual de buenas prácticas orientado principalmente a las administraciones. En los años 60-70, muchas personas que vivían en zonas rurales emigraron a la ciudad y se tuvieron que construir muchos barrios que no están satisfaciendo las necesidades actuales. 50 años después nos vemos en la tesitura de tener que adaptar, regenerar y revitalizarlos para que no haya tanta presencia de coche, que las calles sean peatonales y ciclables, que haya recorridos escolares, que las calles tengan más vegetación que aporte sombra o que no haya puntos negros. Todo esto teniendo en cuenta la inclusividad y la accesibilidad. La guía está pensada para que las administraciones puedan revitalizar con cierta sensibilidad todos estos espacios sin perder la identidad de barrio y de conjunto que tanto les caracteriza.

Una de las actividades principales de Zuriñe es la reforma de viviendas / Nuria González

¿En qué proyectos estás trabajando actualmente?

Estoy trabajando en la antigua parcela del jardín de Gure Txokoa, donde una empresa farmacéutica va a crear un edificio que pretende ser un referente en sostenibilidad y bienestar de la persona usuaria. Contactaron conmigo para desarrollar toda la parte del paisajismo, diseñar la urbanización exterior, el patio inglés de entrada, el patio de luces que hay en el corazón del edificio y la azotea. Está siendo muy interesante porque formo parte del equipo desde la fase del diseño del edificio y esto ha hecho que pueda aportar y apoyarme en la arquitectura para diseñar. Va a ser un jardín muy respetuoso, con mucha carga de diseño y muy funcional. Lo tiene todo.

También nos estamos encargando de la transformación del patio de una haurreskola en Eibar. Estamos trabajando con Clara Eslava, una arquitecta de Madrid experta en pedagogía. Con su conocimiento y el mío hemos conseguido que no solamente sea una transformación física del patio, sino que se replanteen el modelo de escuela que quieren. Eso nos ha permitido entrar en el interior del centro y abrir un poco las aulas para posibilitar circulaciones más libres. El tema de los centros escolares me interesa también mucho.

Además de estos proyectos, seguimos con reformas de viviendas, jardines privados y balcones. La gente empieza a valorar esos pequeños espacios exteriores que tiene en casa y siento que puedo aportar mucho. Es muy satisfactorio y permite trabajar el detalle a una escala más pequeña.