“Para tocar un instrumento no hacen falta años de aprendizaje”

Alrededor de 600 alumnos/as acuden semanalmente a Talde Gune Musika Eskola donde confluyen la formación, la práctica y la producción musical.

Los niños y niñas comienzan pueden comenzar en Talde Gune desde los 3-4 años./ Endika Portillo

Antes de aprender a leer y a escribir, el ser humano aprende a hablar por imitación a sus mayores. En Talde Gune Musika Eskola la música es un lenguaje más. Por eso, primero se aprende a tocar un instrumento escuchando las piezas e imitando al profesorado, y más adelante se aprende a leer y a escribir notas y partituras. “Con este método el alumnado está motivado desde el primer día”, afirma Marcio Padoan, uno de los impulsores del proyecto, junto a Iker Barrientos y Aitor Ruiz de Arbulo.

Talde Gune Musika Eskola lleva ya ocho años en marcha y cuenta actualmente con 600 alumnos/as. Todo comenzó cuando estos tres músicos se conocieron en los locales de ensayo Talde Gune de Betoño: “Vimos la necesidad de una enseñanza musical diferente, práctica y para niños/as”. Empezaron entonces dando clases de música moderna a sus propios/as hijos/as y a los/as amigos/as de estos/as en Betoño. “Las familias se movilizaron y nos consiguieron una sala en la sede de la Asociación de Vecinos de Salburua”, cuenta Aitor.

Aitor Ruiz de Arbulo y Marcio Padoan en la entrada de Talde Gune Musika Eskola en Zabalgana./ Endika Portillo

Método de enseñanza

La iniciativa arrancó con 12 menores, pero en apenas unos meses ya eran 60. El segundo año se apuntaron 90 y decidieron buscar un local más grande donde montar su propio centro de formación y poder atender así a toda la demanda. Abrieron entonces Talde Gune Musika Eskola en Zabalgana y desarrollaron su propio método de enseñanza, Musikhasi.

Este método ha sido creado por Marcio a partir de su experiencia como docente. Su principal objetivo es proporcionar al alumnado los conocimientos y habilidades necesarias para hacer música desde la primera clase. Los/as niños/as se introducen en el mundo de la música de forma natural y divertida. “Entre todo el grupo eligen una canción, el/a profesor/a toca y los/as alumnos/as acompañan. En las primeras clases les enseñamos unos conocimientos básicos de ritmo y de compás para que puedan empezar con acompañamientos muy sencillos, pero a medida que avanzan y aprenden, se lo vamos complicando más”, explica Aitor.

Varios niños atienden a las indicaciones de la profesora durante la clase./ Endika Portillo

Cada alumno/a avanza a su ritmo, por eso en Talde Gune Musika Eskola no hay niveles. Las clases se separan por edades y la matrícula está abierta todo el año. Los grupos son de un máximo de 6 personas y todas van probando y aprendiendo a tocar distintos instrumentos modernos como la batería, bajo, percusión, teclado o guitarra. “Un/a alumno/a que empieza puede estar en el mismo grupo que otro/a que lleva un año. El trabajo del profesorado es ir adaptando el acompañamiento al nivel de cada uno/a. Es una buena forma de trabajar la integración y el compañerismo entre el alumnado”, afirma Marcio.

Las clases están dirigidas a niños/as a partir de 3-4 años. Comienzan probando varios instrumentos para más adelante decantarse por uno, si así lo desean. “Nuestra idea es que toquen en grupo. Intentamos transmitir nuestra pasión por la música, por conocer gente y por relacionarnos”, apunta Marcio. Y es que desde Talde Gune Musika Eskola afirman que gracias a la música el alumnado aprende a escuchar, a compartir y a relacionarse, además de mejorar su capacidad de concentración y psicomotricidad. 

El alumnado puede dar clases de un dolo instrumento./ Endika Portillo

Marcio y Aitor explican que “la mayoría de personas que comienzan a tocar un instrumento con la enseñanza clásica lo terminan dejando. Con nuestro método se motivan y aprenden igual. La teoría se estudia más adelante”. Insisten en que hay niños/as a los/as que no les gusta la música porque la relacionan con las partituras. “En los colegios hay instrumentos pero nadie los toca ni nadie los puede tocar. Está muy bien que se trabaje la percepción musical, pero habría que intentar superar esa barrera. Para tocar un instrumento no hacen falta años de aprendizaje. Puedes disfrutar de la música sin tener conocimientos previos”. 

Tres espacios que confluyen

En Talde Gune convergen formación, práctica y producción musical. Tras la apertura del local de Zabalgana, la escuela abrió nuevas aulas en Salburua, donde centenares de niños y niñas disfrutan cada día de la música a través de los instrumentos. Cuando el alumnado crece y forma su propio grupo musical, tiene la oportunidad de acudir a los locales de ensayo de Talde Gune para continuar con su actividad de creación artística. Desde el año 2015, este espacio cuenta con un programa de colaboración con el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz donde, a través del Departamento de Cultura, Educación y Deporte, se subvenciona el 60% de las salas de ensayo para que grupos de la ciudad puedan crear, ensayar y grabar sus producciones musicales. 

Talde Gune Musika Eskola tiene varias aulas donde acuden alumnos/as de todas las edades./ Endika Portillo

Además, Talde Gune cuenta con dos estudios de grabación y post producción de audio y vídeo donde los proyectos cobran vida. “Aprenden a tocar en la escuela, luego ensayan en los locales y además tienen la oportunidad de grabar sus propios temas. El propio alumnado puede luego impartir clases en la escuela cuando llega a la edad  adulta. Es un círculo casi completo que se va retroalimentando”, explica Aitor.

Y es que los tres socios crearon la escuela como forma de autoempleo. “Queremos ganarnos la vida compartiendo lo que sabemos, pero no hacernos ricos. Intentamos cobrar lo mínimo a las familias y pagar lo máximo al profesorado”, explican. De hecho, colaboran de forma altruista en varios eventos y actividades de la ciudad: “Actuamos en las fiestas de Salburua y Zabalgana, organizamos los conciertos, damos talleres y acudimos a los colegios el día del Olentzero. Nos gusta involucrarnos y participar en el barrio. Somos parte de él”. 

También han creado sinergias con otros agentes culturales como la Jimmy Jazz, donde organizan cada año el concierto de fin de curso, o el Mendialdea Music Festival en el que actúan anualmente. “El alumnado disfruta muchísimo subiéndose al escenario y poniendo en práctica todo lo aprendido durante el curso. Nuestro objetivo siempre será que disfruten de la música desde el primer día”.