“No podemos pensar que el artista trabaja por hobby, eso pasa por tener espacios y servicios que superen la mera subvención”

Los gasteiztarras Ane Agirre e Iker Fidalgo trabajan en el Espacio de Creadores de Tabakalera, un lugar donde artistas contemporáneos, agentes culturales y creadores/as pueden acudir en busca de asesoramiento, o recursos técnicos o espaciales para desarrollar un proyecto artístico.

Ane Agirre e Iker Fidalgo en Tabakalera./Endika Portillo

Hace ya cinco años que Tabakalera, en Donostia, puso en marcha su Espacio de Creadores, desde donde se apoyan las prácticas artísticas en todos sus formatos y fases con el fin de profesionalizar la actividad de artistas, creadores/as y agentes culturales en el campo de la creación artística, el pensamiento, la gestión y la producción de proyectos artísticos.

A través de este área, Tabakalera ofrece recursos para la creación artística como la cesión de espacios, cabinas de edición de audio y vídeo, un laboratorio de fotografía o un plató de cuerpo. Cuenta también con un programa internacional de residencias que busca generar redes entre artistas locales y no locales. Además de residencias de producción artística, comisariado y de mediación e investigación. El Espacio de Creadores brinda también información y asesoramiento acerca de temas administrativos, becas y convocatorias externas.

Hablamos con Ane Agirre, responsable de prácticas artísticas, e Iker Fidalgo, coordinador del Espacio de Creadores, sobre este espacio y la evolución que ha tenido durante los últimos cinco años.

El espacio de creadores de Tabakalera nació en 2016 con el objetivo de apoyar prácticas artísticas. ¿En qué programas, convocatorias o recursos se traduce eso y cómo ha evolucionado el espacio desde entonces??

Físicamente no ha evolucionado mucho pero sí lo ha hecho a nivel de servicios y recursos. El proyecto se ha asentado y los programas de internacionalización y la cesión de espacios han cogido mucho peso. En un principio había carencia de gente, pero actualmente hay artistas entrando y saliendo permanentemente. Aunque la convocatoria de cesión de espacios está más al alcance de artistas locales, poco a poco van llegando peticiones de toda la Comunidad Autónoma Vasca. Tabakalera se ha convertido ya en un referente.

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Una artista trabaja en el Espacio de Creadores de Tabakalera./Endika Portillo

¿Qué necesidades son las más habituales entre los/as artistas? ¿De todos los recursos que ofrecéis, cuál es el más demandado?

La mayoría de las personas que acuden a este espacio son artistas de arte contemporáneo, sobre todo de artes plásticas o visuales, aunque cada vez viene más gente de artes vivas o performances. Por ello, la petición estrella son los estudios; tenemos estudios de diferentes tamaños con acceso a múltiples recursos materiales. El binomio entre espacio y material audiovisual hace que este servicio tenga hoy en día un gran valor.

Además de esto, contamos con un plató de cuerpo al que acude mucha gente y que ha ido adquiriendo también un gran peso. De hecho, se nos acumulan las peticiones.

¿Realizáis algún tipo de seguimiento de los/as artistas a los que habéis ayudado en alguna parte de su proceso? ¿Se integran sus procesos de alguna manera en la programación abierta al público?

Sí, realizamos dos Open Studios al año, uno en febrero y otro en noviembre, que están integrados en la programación de Tabakalera. Son una buena oportunidad para que la ciudadanía conozca de primera mano los proyectos que están desarrollando los/as artistas en el Espacio de Creadores. Este año hemos hecho también por primera vez una exposición con los trabajos de muchos/as de los/as residentes de los últimos cinco años. Además, si los/as propios/as artistas tienen el deseo de presentar sus proyectos al público, se les ofrecen todas las facilidades para ello.

Una artista trabaja en el Espacio de Creadores de Tabakalera./Endika Portillo

¿Es este un apoyo al que puede acceder cualquier artista, proceda de donde proceda? ¿Qué momentos del año son clave a la hora de solicitar apoyo del espacio de creadores?

Las residencias internacionales están abiertas a todo el mundo, no hay límite de edad y se realizan dos convocatorias al año, una en mayo y otra en octubre. Por otra parte, la cesión de espacios y recursos está abierta a una convocatoria continua durante todo el año. Es una realidad que los/as artistas locales tienen mucha más facilidad de acceso por su cercanía con Tabakalera, pero estamos abiertas a personas de cualquier procedencia y cada vez recibimos más propuestas de personas de fuera de Donostia. Eso sí, la práctica siempre tiene que ser contemporánea y los/as artistas que vienen tienen que tener un proyecto.

Tabakalera es un espacio que está en Donostia y quizá por la distancia muchos/as artistas Gasteiztarras no se sienten interpelados con lo que allí sucede o con los proyectos o convocatorias que el centro ofrece. ¿Qué presencia tienen los/as artistas alaveses allí y cómo se puede acercar más a este contexto lo que ocurre en Tabakalera a los/as creadores/as de Vitoria-Gasteiz?

Creemos que tiene que ver con los contextos propios de cada ciudad. Para que un/a artista de Gasteiz se acerque a Donostia, tiene que tener unas necesidades muy específicas que no pueda cubrir en Vitoria. Obviamente, tendríamos que dar a conocer más todas las posibilidades que ofrecemos desde Tabakalera, aún así creemos que los/as artistas gasteiztarras conocen el proyecto ya que en todas las convocatorias tenemos una larga lista de alaveses. De hecho, los/as artistas gasteiztarras que están trabajando de manera activa y continua, en una medida u otra, han pasado por Tabakalera o han estado cerca de los intereses o las convocatorias.

Ane Agirre e Iker Fidalgo en Tabakalera./Endika Portillo

¿Qué opinión os merece el apoyo que en Euskadi por una parte y en Vitoria-Gasteiz por otra se da a los/as creadores/as?

Las ayudas que se ofrecen desde las instituciones vascas intentan complementarse unas a otras; el Gobierno vasco ofrece varias subvenciones, las diputaciones otras, también hay premios, residencias, etc. Para ser una comunidad tan pequeña como somos, creemos que hay bastantes ayudas. En nuestra opinión, hay muchas subvenciones para la práctica artística pero no tantas para el pensamiento, para la crítica, el comisariado, la programación o para la gestión; echamos de menos un paraguas para esa parte del sector. También echamos un poco en falta ese acompañamiento posterior al artista, todo lo que tiene que ver con su profesionalización.

Cuando trabajáis con actividades abiertas al público, ¿qué respuesta recibís? ¿Está teniendo esta una evolución positiva? ¿Qué tipo de perfiles suelen interesarse por vuestras propuestas?

Ahora ya podemos decir que sí, que la respuesta es muy positiva. El mayor termómetro para comprobar esto son los Open Studios, a los que cada año acuden más personas de la ciudad. Es muy importante que Tabakalera sea asimilada por la propia ciudadanía de Donostia para poder posteriormente validar lo internacional. Gracias a ello se está empezando a normalizar que la práctica artística es la elección profesional de muchísima gente.

Tabakalera es como una extensión de la calle, a los Open Studios acude todo tipo de gente, desde profesionales a artistas, comisarios/as, prensa escrita y ciudadanía en general; el público es muy diverso. A las conversaciones con artistas sí que acude un público más específico, suele ser gente afín a esos trabajos. El Espacio de Creadores es un lugar para trabajar pero también un lugar donde suceden cosas.

Laboratorios del Espacio de Creadores./Endika Portillo

¿Cómo trabajáis para atraer a diferentes perfiles de público a actividades a las que normalmente no se suelen acercar? ¿Trabajáis con otros departamentos de Tabakalera para ello?

Tenemos una comunicación interna interdepartamental en la que estamos atentas a lo que ocurre en todos los espacios. Si los públicos de la actividad que realizamos tienen que ver más con mediación, colaboramos con la gente que trabaja en ese departamento, o si hacemos ciclos de proyecciones, nos acercamos a la gente de cine. El público no es algo que se busque, se va encontrando con el trabajo, la llegada de determinados públicos es una evolución.

Los propios proyectos que desarrollan los/as artistas también ayudan a atraer nuevos públicos. Por ejemplo, si alguien trabaja con el pequeño comercio del barrio, ya nos hemos ganado a ese público que seguirá viniendo siempre que trabajemos esa fidelidad. El público llega de diferentes maneras, nosotros tenemos que trabajar para mantenerlo.

Como gasteiztarras que sois, y en el terreno de la creación contemporánea, ¿qué urgiríais a acometer en Vitoria-Gasteiz?

Sigue siendo crucial que pongamos la vida de los/as creadores/as en el centro; el apoyo a la creación es imprescindible porque es lo que barema el estado de salud de una sociedad. No se trata solo de dar dinero, sino de apoyar procesos de profesionalización, procesos que van más allá de una mera subvención y, sobre todo, procesos de empoderamiento al contexto artístico. Es decir, dar capacidades de decisión y capacidades para evitar cualquier tipo de instrumentalización. Hay que reivindicar este sector y no podemos seguir pensando que el artista trabaja por hobby, eso pasa por tener espacios y servicios que superen la mera subvención. Hay que escuchar a los/as artistas, reunirse con ellos/as y cuidarlos.

Tabakalera, en Donostia./Endika Portillo