“Si perdemos nuestra identidad, estamos perdidos”

El 11 de mayo se abre el plazo de inscripción para las nuevas solicitudes del curso 2020-2021 de la Academia Municipal de Folklore. Hablamos con su director Roberto Álvarez

Desde el curso 1990/1991, la Academia Municipal de Folklore, desde su sede en Musiketxea, se ha dedicado a la enseñanza y a la difusión de la música y danza tradicional vasca entre la ciudadanía de Vitoria-Gasteiz. Pero su historia se remonta a unas décadas atrás.

Sus comienzos fueron en los años 60, cuando se encomendó la creación de la Academia Municipal de Danzas a la Sociedad Txirinbil. Esta sociedad realizaba labores de protocolo en celebraciones señaladas del Ayuntamiento y, a su vez, era una cantera de dantzaris. En 1989, el consistorio decidió revisar el funcionamiento de la academia y convocó un concurso público que ganó la Sociedad Indarra.

 Banda Municipal de Txistularis ./Endika Portillo

Un año más tarde, el Ayuntamiento redactó las bases para formar una academia de danza e instrumentos autóctonos pero nadie se presentó al concurso público, con lo que el Departamento de Cultura asumió la iniciativa. De esta manera, la oferta educativa se amplió, y a las clases de dantza se le unieron la de alboka, trikitixa, txalaparta, txistu y gaita, constituyéndose lo que hoy conocemos como la Academia Municipal de Folklore.

138 alumnos/as el primer curso

En el curso 1990/1991 la academia abrió sus puertas y un total de 138 alumnos/as tomaron clases en las diferentes disciplinas. Posteriormente, año tras año, se fue ampliando la oferta instrumental, de manera que en el segundo curso comenzaron las clases de percusión, el tercer año añadieron el pandero y la txirula, el cuarto incorporaron el lenguaje musical y el sexto año comenzaron a impartir clases de conjunto (instrumental, coral y dantza).

Academia Municipal de Folklore./Rafa Gutiérrez

Actualmente la Academia Municipal de Folklore cuenta con una media anual de 800 matrículas y emplea a 24 trabajadores/as. El plazo de inscripción para las nuevas solicitudes del curso 2020/2021 comienza el 11 de mayo y finaliza el 24

“Trabajamos en dos líneas”, explica Roberto Álvarez, director de la academia. “Por una parte están las clases de los/as menores de 18 años y por otra las de los/as mayores de edad“, cuenta. El alumnado más joven puede comenzar con las dantzas a los 6 años y a los 8 con los instrumentos. Los/as niños/as de 7 años pueden inscribirse a iniciación a la música para conocer los diferentes instrumentos y así, con 8 años, poder decantarse por el que más les guste. “La mayoría vienen animados/as por sus aitas y amas”, afirma Roberto.

Roberto Álvarez, director de la academia. / Yone Estivariz

Las clases dirigidas a los/as adultos/as tienen como objetivo alcanzar una competencia musical o de danza a nivel aficionado, en un tiempo máximo de 2 años en la asignatura de pandero, 3 en las asignaturas de danza vasca y txalaparta, y de 5 años en el resto de asignaturas instrumentales. “Estos/as alumnos/as son muy fieles y estudian mucho. Se apuntan porque realmente desean aprender y las clases de adaptan a sus aptitudes y actitudes”, cuenta Álvarez. Los/as mayores de 18 años pueden apuntarse además a coro, que cuenta con 60 alumnos/as cada año.

El txistu y la trikitixa son los instrumentos estrella. El boom de los grupos de pop-folk están animando a que muchos/as chavales/as quieran aprender a tocar estos instrumentos y ya tenemos 100 alumnos/as en cada uno de ellos”, cuenta el director de la academia. 

Trabajo de difusión

La labor pedagógica que desde la Academia Municipal de Folklore realizan anualmente ayuda a acercar la música y la danza tradicional a cientos de escolares de los diferentes centros de enseñanza de Vitoria-Gasteiz. “Llevamos a cabo tres actividades diferentes. Por una parte están los ‘Conciertos pedagógicos’, dirigidos al alumnado de 2º de Primaria y 1º de Secundaria. Se efectúan a lo largo de dos semanas entre octubre y noviembre. Cada día se realizan dos sesiones y en cada una de ellas asisten una media de 250 espectadores/as. La segunda actividad está dirigida a los/as niños/as de las Escuelas Infantiles municipales. Hacemos una pequeña fiesta y les enseñamos los instrumentos. Y por último ‘Dantza-tzen’, dirigido a los cursos de 3º y 4º de Primaria. En cada sesión participa un grupo no superior a 25 alumnos/as y se ponen en práctica tres danzas sencillas”, explica Roberto.

La academia sale a la calle el día de San Antón.

Afirma que los/as alumnos/as responden muy positivamente a estas actividades, “se implican y se motivan mucho. Los/as más pequeños/as se vuelven locos/as con los instrumentos”. De estos conciertos y enseñanzas salen muchos nuevos/as alumnos/as de la academia.

Pero cuando hace 30 años el proyecto echó a andar, los/as profesores/as no contaban con ningún tipo de material pedagógico para poder impartir las materias. “Las clases eran casi particulares y cada maestro/a tenía que generar sus propias partituras”, cuenta Roberto. Con los años, cada departamento ha ido creando su propio material y método de enseñanza. Por delante les queda toda una labor de informatización y catalogación de las partituras, para que futuros/as profesores/as tengan material con el que trabajar. 

Dantza Plazan. Gasteizko Zortzikoa, 5 de Agosto.

Uno de los objetivos que tienen desde la academia es revivir tradiciones populares. El director cuenta cómo han conseguido, por ejemplo, que en la fiesta de San Antón participen los centros educativos de la ciudad. “Llenamos la plaza cada 17 de enero. Esas son las labores que hay que hacer; impulsar Santa Águeda, Jueves de Lardero, Dantza plazan… La gente responde muy positivamente a todas estas actividades”. Roberto remarca lo “importante” que es no perder la identidad. “Hay que luchar por que no se pierda el folklore vasco, si perdemos la identidad estamos perdidos“, afirma.