“Se está utilizando la potencia interactiva del videojuego para hablar de temas que son importantes para la sociedad”

Jon Beltrán de Heredia lleva más de 25 años dedicándose al desarrollo de videojuegos y es actualmente uno de los directores del campus F2P de Vitoria-Gasteiz

Jon Beltrán de Heredia durante el F2P Campus Vitoria-Gasteiz./ @f2pCampus 

Cerca de 7.000 profesionales trabajan en la actualidad en la industria española del videojuego, sector que en 2019 logró beneficios por valor de 1.479 millones de euros. Cataluña es la comunidad líder, con un 53% de la facturación total, y en Euskadi apenas se encuentran el 3,7% de las empresas del sector.

Jon Beltrán de Heredia dejó Vitoria-Gasteiz en el año 97 para dedicarse al desarrollo de videojuegos en Madrid. Allí fue director de programación del tercer videojuego más vendido del mundo para PC, Commandos. Actualmente, compagina su trabajo como desarrollador de softwares tecnológicos con la creación de herramientas para programadores, análisis de datos e inteligencia artificial. Además es director del F2P Campus Vitoria-Gasteiz, el primer campus-aceleradora de videojuegos free-to-play del mundo.

Comenzaste en el mundo de los videojuegos en los 90, una época en la que la industria estaba mucho menos asentada de lo que está hoy en día. ¿Qué te impulsó a ello?

Empecé a aprender a programar en el 85, con 12 años. Por aquel entonces la única manera de acceder a algo de información eran las revistas y los libros. Nunca he sido muy jugón, pero veía los videojuegos y me fascinaba, quería aprender a crear esos mundos.

Hoy en día ya hay estudios y másters especializados en videojuegos, pero tal y como dices, cuando tú comenzaste no existía nada de esto. ¿Qué tenía que hacer una persona para meterse en esta industria? ¿Cuál fue tu camino?

Meter muchas horas por tu cuenta, no había otra forma. Yo no conocía a nadie en Vitoria que estuviera interesado en este tipo de cosas. Empecé a contactar con gente entrando en Fidonet, una red con módems donde podías leer y dejar mensajes que la gente leía cuando se volvían a conectar. A través de Fidonet conocí gente de Mondragón, Madrid y Barcelona, y fui aprendiendo y adentrándome más en el mundillo.

F2P Campus Vitoria-Gasteiz, del que Jon es director./ @f2pCampus 

Participaste en el desarrollo del juego Commandos, uno de los éxitos históricos del mundo de los videojuegos de este país. ¿Qué recuerdas de aquel éxito?

Fue muy duro tanto a nivel profesional como personal, nos pegamos una paliza terrible para hacerlo. El videojuego era muy grande y el volumen de trabajo también. Éramos 18 personas en el equipo y estuvimos año y medio sin salir de la oficina. Cuando el juego salió al mercado, se empezó a vender un montón, nadie esperaba el éxito que tuvo. De hecho, no se invirtió apenas en publicidad. Fue 14 semanas número uno en Reino Unido. 

¿Cómo ha evolucionado la industria del videojuego tanto a nivel internacional, donde la facturación ha crecido exponencialmente, como en España y en Euskadi, donde es cada vez más habitual encontrar estudios dedicados al desarrollo de videojuegos?

Ha crecido mucho y han cambiado también los modelos de negocio. Antes, un videojuego se compraba en una tienda y ya podías jugar todo lo que quisieras. Ahora, sobre todo en el móvil, los juegos son gratis y es dentro del propio juego donde vas pagando por diferentes elementos. Ese modelo de negocio ligado a que ahora el móvil es universal, ha hecho que el videojuego llegue a audiencias muchísimo más grandes. 

Tal y como dices, se ha ido normalizando el consumo de videojuegos y ha pasado de ser algo que hacía una persona escondida en su cuarto a ser algo con lo que alguien juega  mientras viaja en metro. ¿Cómo ves este crecimiento?

Este crecimiento lo que muestra es la fuerza del medio, crece porque la gente lo prueba y le gusta. Para ver la fortaleza que tiene el videojuego ha hecho falta toda esta evolución de plataformas, modelos de juego y modelos de negocio, pero como medio interactivo todavía tiene muchísimo que recorrer.

Una de las áreas más interesantes actualmente es el movimiento indie, que tiene una fuerza tremenda. Son desarrolladores que hacen los juegos desde su casa, con muy pocos medios y los publican en plataformas especializadas. Es tan vocacional lo que hacen, que creativamente exploran áreas mucho más amplias y encuentran nuevas vetas de experiencia, conexión y comunicación. Del movimiento indie vino por ejemplo el juego Minecraft, que se ha convertido en un fenómeno mundial. 

Efectivamente, las nuevas tecnologías han democratizado tanto el acceso a los videojuegos como la creación de los mismos. En este último caso, ¿qué valoración haces de las nuevas herramientas que permiten a cualquiera desarrollar su propio videojuego en casa? 

Es una maravilla, aunque hace el sector más difícil. Hace años, cuando yo empecé, era muy difícil conseguir información, y ahora todo es accesible y gratuito. La mayor dificultad hoy en día es la saturación de información que bloquea a la gente y no saben dónde mirar, qué leer ni a qué vídeo tutorial hacer caso.

En este marco, nacen los free to play, ¿cómo de diferente es el desarrollo de un videojuego cuando la rentabilidad no viene de la venta del mismo sino de la monetización de las propias mecánicas del videojuego?

Es diferente porque la ley física del videojuego tiene que incluir, en alguna parte, algo que genere ingresos para que quien el que lo ha hecho pueda seguir dedicándose a ello. Hay juegos en los que no cambia tanto el desarrollo porque lo que compras son solo complementos que no te modifican el propio juego, pero en otros sí que afecta más a nivel de diseño. De todos modos, a nivel de monetización, quien sabe hacer una clase de juegos puede hacer también los otros. A nivel de creación, tecnológico y técnico es igual, es todo aplicable.

El videojuego ha madurado como expresión artística. Sin entrar en comparaciones con el cine y otras artes, ¿crees que se está ganando un hueco como un medio artístico serio o sigue teniendo cierto estigma?

A la sociedad siempre le cuesta aceptar los nuevos medios y tienen que pasar décadas para que eso ocurra. Antes, dedicarse a los videojuegos no era serio y ahora hay toda una industria alrededor. Como disciplina tiene cada vez más reconocimientos y premios. Además, se está utilizando la potencia del medio interactivo para hablar de temas que son importantes para la sociedad, eso es muy valioso. Ahora nadie duda, por ejemplo, de que el cine es un arte, pero si le preguntaras esto a alguien hace 100 años te hubiera dicho que era un entretenimiento.

Jon Beltrán de Heredia durante el F2P Campus Vitoria-Gasteiz./ @f2pCampus 

El videojuego es un arte colaborativo donde tienen cabida personas que trabajan desde el lado más técnico de la programación hasta el más ‘artístico’, como una diseñadora o un músico. ¿Cómo funciona esta sinergia entre personas que a priori vienen de disciplinas tan dispares?

Es muy interesante porque se hablan diferentes lenguajes. Una cabeza que está orientada a lo visual o a lo estético no ve lo mismo y no se comunica igual que una que está orientada a la programación. Es muy rico porque es multidisciplinar pero también es muy complicado que los/as artistas visuales de un videojuego se entiendan con los/as profesionales que programan, hay muchos chistes sobre esto. Aún así, hay cantidad de focos comunes, a todas estas personas les atrae el medio y esto se convierte en el nexo común.

En este sentido hay cada vez más videojuegos que buscan, no solo el entretenimiento puro y duro, sino también contar historias y hacer reflexionar a la persona que juega. ¿Crees que hay hueco para todo tipo de videojuegos y jugadores/as, o crees que la parte lúdica ha de ser la que prevalezca? 

Tal y como decía David Foster Wallace, hay que cumplir con las leyes físicas de la historia para que algo funcione, tiene que haber una zanahoria que tire de ti y te enganche. En los videojuegos ocurre lo mismo; tienen que llevarte a que tú quieras hacer algo. Una vez que tienes eso, puedes aprovecharlo para contar lo que quieras. 

Eres uno de los fundadores del campus F2P que se celebra en Vitoria anualmente donde ayudáis a pequeños equipos a desarrollar sus videojuegos. ¿De dónde surge la idea o la necesidad de organizar un campus de este tipo en Vitoria? 

Había unos fondos disponibles para invertir en cultura digital y se pensó que los videojuegos serían un área interesante. Me contactaron, y pensamos en crear algo que pudiera tanto generar más cosas como hacer que la industria conociera Vitoria. Decidimos montar entonces el campus F2P, al que  traemos  equipos de todo el mundo y personas expertas del sector para que puedan prestarles ayuda. De esta manera vienen a la ciudad mentores/as de diferentes países y convertimos Gasteiz en un núcleo importante del sector durante tres meses. 

Mucha gente de la industria nos ha dicho que esto se puede convertir en un foco de referencia. De hecho, hay varios equipos de los que han estado aquí a los que les ha ido muy bien, como a los irundarras Kleperians, que son ahora líderes en juegos de terror a nivel mundial, con 140 millones de descargas. 

Los equipos de F2P Campus 2019./@f2pCampus

Tú te fuiste a Madrid hace ya muchos años para poder dedicarte a esto. ¿Crees que es necesario hoy en día irse a Madrid o Barcelona para poder prosperar en esta industria?

Si uno quiere ser empleado en una empresa establecida, Barcelona se ha convertido en un centro muy relevante a nivel europeo y la mayor parte de las empresas internacionales tienen oficinas allí. Pero hoy en día, si quieres crear tu propia empresa, gracias a Internet no hace falta moverse de casa, nadie sabe ni dónde estás ni desde dónde trabajas.