“Tiene que haber un plan estratégico que favorezca la paulatina creación de público”

Ane Ruiz de Gordoa y Maite Arciniega vuelven a co-dirigir, tras la primera experiencia del año pasado, una nueva edición del Jalgi! Voz Festival

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Maite Arciniega y Ane Ruiz de Gordoa. /Endika Portillo

El próximo mes de septiembre arrancará en la capital alavesa la segunda edición de Jalgi! Voz Festival. Una cita que nace con el fin de llevar la música clásica a escenarios y formatos diferentes para “demoler los prejuicios de elitismo y exclusividad asociados a este género”. Las alavesas Ane Ruiz de Gordoa y Maite Arciniega son sus directoras.

Ane es graduada en Dirección Coral y Maite en Canto Clásico, ambas por la Escola Superior de Música de Catalunya. Tras finalizar sus estudios, regresaron a Vitoria-Gasteiz y unieron fuerzas con el objetivo de generar movimiento en la ciudad. «Como intérprete no me sentía identificada con el tipo de conciertos y programas que se hacían aquí, así que empezamos a pensar en crear algún tipo de espectáculo que se relacionara con la voz tal y como nosotras la entendíamos, e intentar hacer llegar así el concepto de música clásica de otra manera», explica Maite.

«Sentimos que en Vitoria hay dos extremos: o los conciertos del Principal o los amateurs. Hay un rango en medio totalmente vacío que queríamos llenar. Además, aquí no hay un conservatorio superior en el que su alumnado busque este producto artístico, con lo que teníamos que hacer algo que atrajese a nuestros/as amigos/as y familia, a personas que no son músicos/as», apunta Ane.

El pianista Marc Serra durante el ‘Jalgi! Classic Lounge’ en la Jimmy Jazz./ Endika Portillo

Dando forma a Jalgi! Voz

Sin nociones sobre programación cultural, Ruiz de Gordoa decidió entonces realizar un postgrado de Gestión y Marketing cultural. «Lo más difícil ha sido partir de una idea y llevarla a algo concreto. Ha sido todo un viaje y un aprendizaje para las dos», explica Ane. Además, como no sabían si contarían con el apoyo institucional, abrieron una campaña de crowdfunding para recaudar el dinero necesario para la primera edición: «El tema económico es lo que más vértigo nos daba. No sabíamos cuánto pedir ni cuánto pagar. No sabíamos siquiera si los/as músicos/as iban a poder cobrar».

Afortunadamente, las instituciones apoyaron el proyecto y consiguieron pagar tanto a los/as artistas como a las salas. «El mundo de la programación cultural es muy precario, vive de la pasión de las personas que programamos lejos de motivos económicos. Si quisiéramos hacer de esto una profesión no podríamos. Ambas trabajamos a jornada completa en un instituto y en nuestra segunda vida co-dirigimos el festival», cuentan.

Coinciden además en que la formación recibida en el conservatorio «se queda corta» a la hora de enfrentarte al mundo real: «Preguntábamos a los/as artistas cuál era su caché y muchos/as nos decían ‘no lo sé’, porque como han realizado trabajos desde gratis hasta bien pagados, no saben cuánto pedir. Uno de los artistas nos contestó que no sabía porque nunca le habían hecho esa pregunta. Fue un baño brutal de realidad«.

Uno de los escenarios elegidos para los conciertos fue el bar Dazz./ Jalgi Voz

Una realidad

Aquella primera edición se celebró durante los meses de abril, mayo y junio de 2021, con 14 espectáculos y 750 entradas vendidas pese a la reducción de aforo. «Todo lo que aventuramos se superó con creces. La ilusión y emoción de la gente era real y todos los objetivos que escribimos en un dossier se convirtieron en realidades palpables por los cinco sentidos», cuenta Maite.

Así, acercaron la música clásica a escenarios como la Jimmy Jazz, el Dazz, la sala Kubik o Baratza Aretoa. Localizaciones en las que, a priori, la música clásica no entra dentro de su programación habitual. «Para llegar a la gente, sobre todo a las personas jóvenes, hay que ir donde están ellas, no esperar a que sean ellas quienes se acerquen a ti. Por eso también hemos hecho apuestas arriesgadas».

Ane destaca el ‘Jalgi! Classic Lounge’, una idea traída desde Berlín y que fusionó un recital de piano con una sala de rock. «Muchas veces tenemos miedo a innovar y la realidad es que el público tiene la mente más abierta de lo que creemos. Hay que renovar los formatos y la manera de presentar la música. Los/as programadores/as tenemos que hacer un esfuerzo», apunta Ane. Ambas directoras afirman pasar horas en redes sociales para conocer diferentes proyectos: «Tenemos que estar actualizadas, ver qué está surgiendo. La innovación nace de los/as propios/as artistas».

Ane durante la presentación de uno de los conciertos./Endika Portillo

Barbershop, piano y una producción propia

La segunda edición de Jalgi! Voz ya está en marcha y se celebrará durante septiembre y octubre de 2022. Se ahondará en la premisa de (re)descubrir la música lírica a través de 7 espectáculos, 1 concierto en familia, 1 curso de tecnificación y 1 taller-laboratorio. «Vamos a reducir espacios y fortalecer lo que funcionó. Mantendremos los títulos grandes y con nuevas propuestas. Además, nos parece súper importante no solo traer artistas, sino también generar proyectos innovadores propios», explica. Por ello, este año están trabajando en una producción músico-escénica original basada en la dramatización y teatralización de piezas de compositores/as de la Ilustración originarios del País Vasco, como el Conde de Peñaflorida, combinadas con textos de otras figuras pensadoras y escritoras coetáneas como Félix María Samaniego.

Además, entre las diferentes propuestas habrá un concierto dedicado a los/as referentes del colectivo LGTBI que unirá música y poesía, así como un concierto de Barbershop, un género vocal a capela que surgió en las barberías de EEUU en los años 30. También estará en Vitoria-Gasteiz la soprano guatemalteca Adriana González acompañada al piano por Iñaki Encina, ex alumno del Conservatorio Jesús Guridi y director musical de la Academia Internacional de Música Antigua del Festivaldu Périgord Noir: «Si no llega a ser por la vinculación emocional de Iñaki con la ciudad, jamás podríamos haber programado a Adriana. Es una voz que mañana puede estar actuando en un teatro de Viena», cuentan Ane y Maite.

Maite Arciniega y Ane Ruiz de Gordoa. /Endika Portillo /Endika Portillo

Volverá también el recital de piano en la Jimmy Jazz, esta vez de la mano de Itxaso Sainz de la Maza, y en el espacio ‘Música hablada’ se podrá disfrutar de un concierto audiovisual que musicalizará en directo la película de Inés García, ‘Winterreise’, basada en el ciclo homónimo de lied de F. Schubert. «Intentamos crear esa comunicación entre la música y otro tipo de artes, sobre todo las visuales, porque creemos que ayuda a que la música llegue mejor».

Tras el fin de las restricciones provocadas por la pandemia, Ane y Maite esperan que este año más personas puedan disfrutar de Jalgi! Voz y la música clásica vaya calando entre la ciudadanía de Vitoria-Gasteiz: «Somos una ciudad referente en el jazz porque hace muchos años alguien apostó por crear un festival, que a su vez ha generado otros pequeños festivales y programas de radio que hablan de jazz. Tiene que haber un plan estratégico que favorezca la paulatina creación de público y una mayor inversión en nuevos proyectos. Hay que ver la cultura como un activo económico, pero aún nos cuesta creernos este discurso«.