10 años de cine e historia

Aitor González de Langarica y Nerea García celebran una década de Área Audiovisual y lo hacen con tres proyectos que verán la luz próximamente.

Aitor González de Langarica y Nerea García posan para Go Gasteiz Kultura./ Endika Portillo

10 años han pasado desde que la productora gasteiztarra Área Audiovisual diera sus primeros pasos en el mundo del cine. Fue el 25 de octubre de 2010, en plena crisis, cuando Aitor González de Langarica decidió montar su propia empresa y, junto a tres amigos, se lanzó a la aventura. Comenzaron realizando proyectos de diferentes géneros cinematográficos, pero con el tiempo se terminaron especializando en el documental.

Actualmente, Área Audiovisual la forman Aitor González de Langarica y Nerea García. Aitor se encarga de la realización, producción e investigación histórica, y Nerea es la responsable de producción. “Montar una empresa es sencillo, lo difícil es que te conozcan, te contraten y poder vivir de ello”, cuenta Nerea.

El género documental es lo que más les apasiona. “Hacer cine es carísimo, y para una productora tan pequeñita como la nuestra el documental es lo ideal”, defiende González de Langarica. Además, Aitor es licenciado en Historia y Cine, dos disciplinas que, según Nerea,  juntas hacen “la unión perfecta”. Sin embargo, un proyecto de estas características puede alargarse hasta 3 o 4 años, por lo que también realizan videos corporativos; “Estos trabajos nos permiten sobrevivir mientras realizamos los documentales”, cuenta Nerea.

Aitor González de Langarica y Nerea García durante el rodaje del documental ‘En busca de la ciudad perdida’./ Rafa Gutiérrez

Inquietudes personales

Los dos gasteiztarras hacen las veces de guionistas, directores, realizadores, productores, etc. “Somos el hombre y la mujer orquesta”, afirma Aitor. “Pasa lo mismo en todas las productoras de Vitoria, que aunque muchos de nosotros no hemos estudiado producción, todos terminamos ejerciendo de ello”. Y es que desde Área Audiovisual impulsan sus propios temas, ideas e inquietudes personales que después intentan llevar a la gran pantalla. 

‘La batalla de Vitoria’ fue uno de sus primeros proyectos. “Arrancamos el documental sin ayudas, todo lo pagamos de nuestro bolsillo, tuvimos que arriesgar mucho”, cuenta Nerea. A pesar de las dificultades, esta cinta se pudo disfrutar en los cines gasteiztarras. De hecho, “ganamos a Supermán durante 3 semanas seguidas”, cuentan orgullosos. “Pero el dinero se gana cuando una televisión te compra el proyecto, no con la taquilla”, explica Nerea. Y así fue, EiTB se interesó por el documental y lo compró. Esto les abrió paso a otros rodajes. 

Uno de sus últimos estrenos ha sido ‘En busca de la ciudad perdida’. Un proyecto que les llevó hasta las montañosas selvas de Perú, a la región occidental de Vilcabamba, en busca de pistas para comprender los enigmas y misterios ocultos del último reino de los incas. “Aitor es amigo de Miguel Gutiérrez desde hace mucho tiempo. Miguel es un aventurero nato. Sabíamos de sus viajes por África y Sudamérica, así que Aitor decidió reunirse con él porque nos parecía súper interesante lo que hacía. Así surgió este proyecto”, cuenta Nerea. En 2015 pusieron rumbo a Perú, donde descubrieron un santuario inca perdido tanto territorial como históricamente. La cinta se emitió en La 2, “el premio más gordo” para esta pareja. “El documental en España tiene pocos espectadores, es un género muy difícil. Por eso es importante tener el apoyo de las televisiones. A base de insistir, lo conseguimos”, explican.

La experiencia y el resultado fueron tan buenos que se embarcaron en otro proyecto junto a Miguel Gutiérrez y su equipo, ‘Northabout: Contra el cambio climático’. Esta vez tratarían de alcanzar el paralelo 82 a bordo de un velero para denunciar el deshielo por el efecto invernadero. “Todo comenzó genial. Contamos con ayudas del Ayuntamiento y de Diputación, pero tuvimos un grave accidente de tráfico y no pudimos ir al viaje. Fue el fotógrafo Rafa Gutiérrez, hermano de Miguel, quien se encargó de las grabaciones”, cuenta la pareja. “Todavía queda pendiente un rodaje, pero solo se puede ir a grabar en verano y con el tema de la pandemia se ha complicado todo. Es un proyecto que está esperando la oportunidad. Lo terminaremos seguro”, afirman.

Financiación

Y es que si algo han aprendido en todo este tiempo acerca del mundo audiovisual es a tener paciencia. “Desde que dices que vas a hacer algo hasta que finalmente lo terminas pasan años”, explican. “Lo más complicado es el tema de la financiación. Antes de rodar tienes que tener el 80% del presupuesto y nosotros no tenemos tanto colchón. Muchas veces, la parte más fácil de todo el proceso es el rodaje”, dice Aitor. 

Aitor González de Langarica y Nerea García posan para Go Gasteiz Kultura./ Endika Portillo

No obstante, afirman que la situación en Álava ha cambiado mucho en los últimos años: “Gracias al esfuerzo de productoras alavesas como Kinoskopik, Sonora, Ikusgarri Films o directores como Juanma Bajo Ulloa y David Pérez Sañudo se ha conseguido que las instituciones locales empiecen a apoyarnos”. En 2017 surgieron las ayudas a desarrollo, producción y guión. “Es poca ayuda y no haces apenas nada con ella, pero es el primer impulso que necesita cada proyecto. Supone un respaldo simbólico a la hora de buscar financiación. Si vas a EiTB y ven que tienes el apoyo de ayuntamiento y diputación, es más fácil que te escuchen”.

Aún así, Aitor y Nerea piensan que todavía hay un largo camino por recorrer: “Creemos que las instituciones tienen que consultarnos, conocer el sector y tenernos más en cuenta. Hay situaciones que se dan por puro desconocimiento. Hace poco sacaron ayudas para el sector cultural y las empresas audiovisuales no hemos podido beneficiarnos de ellas”.

Proyectos

Actualmente, Área Audiovisual tiene varios proyectos encima de la mesa. Uno de ellos es ‘Bromo. El agente de Gernika’, que cuenta la historia de un vasco que emigró a EEUU y acabó de agente doble en la II Guerra Mundial. “Es una historia alucinante que tenemos muchas ganas de que salga adelante”, afirma Aitor. Otro de los proyectos es ‘Muerte en Amara’, dirigido por Abel García Roure, creador y productor ejecutivo de ‘La línea invisible’. Trata sobre el DRIL, el grupo terrorista que mató a la niña Begoña Urroz en junio de 1960. Además, están realizando varios vídeos para el Centro Memorial Víctimas del Terrorismo. Un trabajo que les ha hecho mantenerse activos durante el confinamiento. “No dejan de ser pequeños documentales históricos, pero esta vez para una institución. Este tipo de trabajos nos ayudan a poder seguir realizando documentales a largo plazo”.

Aitor y Nerea miran al futuro con optimismo. Su objetivo para los próximos 10 años es ”seguir creando documentales y progresar”, dice Nerea. “Que la gente siga llamándonos para seguir contando historias será un éxito”.