Akelarre: Moda sostenible y feminista con sello alavés

La gasteiztarra Laura Quintana ha lanzado su propia marca de ropa, creada durante el confinamiento, con producción 100% local y respetuosa con el medio ambiente

Laura Quintana es la creadora de marca de ropa Akelarre./ Endika Portillo

Feminista, sostenible, creativa, humana, real y local. Sobre estos seis valores se sostiene Akelarre, la marca de ropa que la gasteiztarra Laura Quintana creó y lanzó en plena pandemia y que ya va por su segunda colección.

Tras ocho años viviendo y trabajando en Madrid como publicista, Laura decidió poner rumbo a Irlanda y cambiar su vida por completo. Pero días antes de subirse al avión, se decretó el estado de alarma y tuvo que quedarse en casa de sus padres en Vitoria-Gasteiz, donde se encontraba de visita.

“La idea de Akelarre hacía tiempo que me rondaba en la cabeza. Me encanta el diseño y la ilustración, así que aproveché el confinamiento para darle forma”, cuenta. “Tenía claro que sería ropa sostenible. Decidí que la producción fuera a demanda y por eso no tuve que realizar una inversión enorme para empezar, fue una tranquilidad”. En diciembre de 2020, la primera colección de Laura salió a la luz.

Feminista y local

La producción de Akelarre es totalmente local. El proveedor es de Vitoria-Gasteiz y el taller donde se imprimen las prendas, también. Del diseño de la ropa se encarga la propia Laura, así como de la web y las redes sociales. “La parte local me parece importantísima. Siempre tendemos a tirar de grandes marcas que ni producen aquí ni sabemos qué procesos llevan”, explica. De hecho, sus camisetas son prendas de algodón 100% orgánico y las tote bag son ecológicas.

Camisetas de la primera colección de Akelarre./Endika Portillo

Otro de los valores destacados de la marca es el feminismo. “A la hora de pintar y diseñar, mi inspiración son las mujeres y mis diseños tienen como eje central la figura femenina”, apunta Laura. Para su primera colección utilizó el busto de seis mujeres griegas y cambió sus gestos serios, tristes y apáticos por expresiones transgresoras y totalmente contrarias a lo que se esperaba de ellas en aquella época.

Para Laura sus diseños son una forma de expresión personal: “Me gusta que cuenten algo y que quien los lleva se sienta identificado/a y le guste el mensaje que está dando”. Afirma además que las grandes marcas pierden ese carácter de expresión artística “en el momento en que se centran en producir en masa”.

Jueves de producción

Akelarre produce sus prendas a demanda, evitando así sobreproducciones. “Uno de los problemas más grandes de la industria textil es el excedente de productos, tiran mucho material y se desperdicia muchísimo. Tenía claro que mi marca no sería así”, explica Laura. Por eso, para imprimir sus diseños encienden la máquina solamente los jueves. De esta manera consiguen ahorrar el máximo de energía posible y hacen que el proceso sea mucho más limpio y respetuoso.

Segunda colección de Laura Quintana para Akelarre./ Endika Portillo

En pleno siglo XXI e inmersos en la era del fast fashion, la gasteiztarra considera que la forma de consumir de la sociedad está cambiando poco a poco: “Nos estamos dando cuenta de que los recursos son limitados y de que si no frenamos nos vamos a cargar el planeta. Esto está obligando a las grandes industrias a replantearse la forma en la que trabajan. Aún así, creo que los proyectos más pequeños somos mucho más conscientes de todo este problema”.

Transformación social

La postura y la forma de actuar de los/as consumidores/as marca el tipo de empresas que surgen y la manera de evolucionar de las que ya están en el mercado. Laura confía en el potencial de transformación social de los/as consumidores/as: “Somos el cambio y tenemos el poder de controlar cómo funciona el mundo”. No obstante, su parte de publicista le ha hecho darse cuenta de la influencia que tienen las marcas en la sociedad: “Los mensajes que nos llegan a diario y la forma en cómo nos los mandan influyen en nuestras decisiones de compra. Hay que tener la cabeza en la tierra y no dejarse incitar por el consumo rápido de las ofertas y las bajadas de precios”.

Por esa razón, Akelarre ha decidido no hacer rebajas. Laura insiste en que el precio de sus prendas son “lo más ajustado posible”. De esta manera pretende alejarse de la guerra de precios que para ella son “solo una excusa para incentivar el consumo masivo”.

Uno de los tote bag que vende Akelarre./ Endika Portillo

La falta de ética a la hora de producir es para Laura uno de los principales problemas del sector: “Muchas grandes marcas tienen su producción en otros países y las condiciones de trabajo son pésimas. Se han perdido todos los valores y han decidido apostar por la producción más barata. Creo que deberían de tener una política de empresa honesta, que no se aproveche de los/as trabajadores/as ni del medio ambiente”.

Tras cuatro meses de andadura y con la segunda colección en el mercado, Laura está más que satisfecha con la acogida que ha tenido su tienda online. “La pandemia ha hecho que la gente sea consciente de la importancia de comprar local y de apoyar al que está cerca para intentar subsistir”, dice. Aunque en todo este tiempo la gasteiztarra ha encontrado trabajo en la industria musical como publicista, tiene claro que continuará con sus diseños: “Ha sido un esfuerzo brutal sacar la marca adelante y ver cómo cada día recibo pedidos de gente que no conozco me da fuerzas para seguir apostando por Akelarre”.