“Trabajar sin verme en el espejo me está ayudando a tener mayor conciencia corporal”

Carolina Prieto es alumna del Conservatorio José Uruñuela, y como el resto de sus compañeros/as, ha tenido que adaptarse a una nueva manera de estudiar danza. GO Gasteiz Kultura habla con ella y con Ainhoa Arenaza, directora del centro

Carolina Prieto, alumna del Conservatorio Municipal de Danza José Uruñuela.

El Conservatorio Municipal de Danza José Uruñuela (CMDJU) lleva más de 30 años formando futuros/as profesionales mediante estudios reglados de Enseñanzas Elementales y Profesionales en la especialidad de danza clásica. El edificio de la Plaza de las Vascongadas es normalmente un ir y venir de niños, niñas, jóvenes, profesores y familias que organizan su jornada para que sus hijos/as puedan disfrutar de su pasión, la danza. Pero la música, el sonido de los pies sobre la tarima y las risas en los pasillos hace ya más de dos meses que desaparecieron.

El CMDJU está inmerso, desde mediados de marzo, en un complicado proceso de enseñanza online debido a la suspensión de las clases presenciales, como consecuencia de la crisis de la COVID-19. Practicar la danza desde casa es difícil debido a las limitaciones de espacio que tienen la mayoría de los hogares y suponen, además, un reto tecnológico para los centros. “Lo que más nos ha costado ha sido actualizarnos con las plataformas y aplicaciones digitales, y crear canales de comunicación efectivos para informar a todas las familias de lo que íbamos proponiendo”, explica Ainhoa Arenaza, directora del conservatorio.

Actuación en el Teatro Principal de las alumnas del Conservatorio./ Endika Portillo

El centro está impartiendo las clases de manera online para los 16 cursos que conforman la oferta del conservatorio, con edades comprendidas entre los 5 y los 21 años. Desde el comienzo del Estado de Alarma ha proporcionado vídeos de danza de escuelas y compañías nacionales e internacionales, material de estudio, trabajos y tutoriales para las materias de anatomía y alimentación, vídeos editados por el profesorado con contenidos de danza, stretching y pilates para practicar desde casa, entre otras cosas. Además, los/as tutores/as  ofrecen videoconferencias dirigidas al alumnado para hacer un seguimiento del trabajo realizado.

Como consecuencia de la crisis, además, han tenido que cancelar varias actuaciones y colaboraciones que ya tenían cerradas para este curso, como su participación en KaldeArte, una colaboración en las jornadas de prácticas escénicas con el alumnado de DANTZERTI, o su actuación en diversos espectáculos que Vital Kutxa organiza por Álava.

Reinventarse para seguir adelante

“No ha quedado otra que reinventarnos y adaptarnos a la nueva situación. Hemos tenido que hacer una formación exprés en nuevas tecnologías y plataformas digitales para seguir con el periodo lectivo, que ha sido nuestra prioridad”, afirma Ainhoa.

El profesorado del centro también ha estado en contacto con las familias para identificar si existían dificultades en el hogar para participar en las clases online. En los casos en los que no se podían conectar, el conservatorio les ha aportado material didáctico en forma de clases pregrabadas, tablas para realizar los ejercicios desde casa y variado trabajo de suelo para consolidar los ejercicios aprendidos en el aula.

Las alumnas del Conservatorio esperan su turno para salir a escena. / Endika Portillo

La directora cuenta que las primeras clases online “fueron complicadas. No se veía a los/as niños/as de cuerpo entero. Se escuchaba mucho ruido en las clases más numerosas y los/as pianistas que tocan en vivo se oían con algo de retardo”. No obstante, cada día han ido mejorando sus destrezas tecnológicas y aprendiendo recursos para mejorar las clase.

A pesar de haber tenido que reinventarse, han podido impartir todas las materias del plan de estudios. Las asignaturas de ‘paso a dos’ (realizada conjuntamente por dos personas) y ‘repertorio clásico’, en el que se necesita mucho espacio para ejecutar las variaciones, las han cubierto con material didáctico en forma de clases y grabaciones de diversos ballets para que el alumnado pudiera estudiarse las coreografías desde casa.

Además, los/as alumnos/as de los últimos cursos han creando material de videodanza con el fin de trabajar la creatividad, algo que, según Ainhoa, “está resultando muy interesante y les está ayudando a mirar de otra forma la asignatura”.

Cambio radical” para el alumnado

Carolina Prieto es una de esas alumnas de último curso de Enseñanzas Profesionales. Compagina sus estudios de danza con 2º de Bachillerato. Acostumbrada a su rutina diaria, el confinamiento ha sido “un cambio radical” para ella. Confiesa que al principio se tomó este parón como “una oportunidad” para organizarse. Con el paso de los días, la situación se fue alargando y afirma que “hay que tener mucha fuerza de voluntad y marcarte una disciplina en casa para poder sacar todo adelante. Es lo que más me costó”.

Carolina Prieto baila en su casa durante las clases online.

Carolina ha cambiado los amplios espacios del conservatorio por el salón de su casa, el espejo donde se miraba para corregir posturas por una webcam. Ya no siente el calor de su profesora y la música en directo con la que ensayaba en clase ahora la tiene que escuchar a través de unos altavoces. “Al principio fue muy frustrante, pero ahora estoy mejor. Hay que tomarlo como un trabajo distinto”, cuenta.

Aunque afirma que no se puede aprender lo mismo desde casa, ha podido sacarle una parte positiva a la situación. “Ahora valoro mucho más el espacio, las instalaciones del conservatorio, el poder escuchar a la profesora y la música a la vez. Trabajar sin verme en el espejo me está ayudando a tener mayor conciencia corporal. Me he dado cuenta de la fuerza de voluntad que tengo”, declara.

Una fuerza de voluntad y una disciplina que necesita para poder compaginar la danza y los estudios de bachillerato. Dentro de apenas un mes se enfrentará a la Selectividad y a varias pruebas de acceso que deberá superar para poder continuar con los estudios superiores de danza. Afirma estar nerviosa porque no sabe si podrá acudir al conservatorio a preparar, junto a su profesora, las pruebas de acceso.

Carolina Prieto ha continuado con clases online durante el confinamiento.

“Estoy en un momento muy complicado. Es como si estuviera haciendo dos carreras a la vez, es muy exigente y no se valora. Hay que contribuir a que las personas jóvenes quieran apostar por el arte y estudiar una carrera artística. No son conscientes de todo el esfuerzo que supone”, afirma.

Muchas de las personas que han sido estudiantes  del conservatorio antes que Carolina se encuentran ya trabajando en compañías de renombre, tanto estatales como europeas. En estos momentos, dos bailarinas están trabajando en la Compañía Nacional de Danza y varios estudiantes bailan en la Stturgart Ballet, Texas Ballet o en la Hessisches Staatsballett entre otras.

Acercar la danza a la ciudadanía

A pesar de los centenares de alumnos/as con lo que cuenta el conservatorio cada año, Ainhoa Arenaza cree que “hay que hacer una labor de acercar la danza a la ciudadanía mediante la formación y la oferta de espectáculos al alcance de todos los públicos”. Además, añade que “la formación en danza debe ser accesible para todos/as, no algo elitista para las familias más pudientes”. Para ello cree necesario invertir en programas educativos, llevar la danza a los colegios y organizar eventos pedagógicos, además de “crear programas para normalizar la danza clásica en los chicos, tal y como existen en otros países europeos, y acabar así con los estereotipos”.

Actuación en el Teatro Principal de las alumnas del Conservatorio./ Endika Portillo

Los/as niños/as y jóvenes interesados en la danza pueden matricularse antes del 5 de junio en el Conservatorio Municipal de Danza José Uruñuela. Ofrece estudios reglados mediante la impartición de Enseñanzas Elementales y Profesionales en la especialidad de Danza Clásica. Es el único centro oficial que proporciona este tipo de enseñanzas en Euskadi. La oferta educativa del conservatorio se completa con una línea de estudios no reglados que se ofrece a través de cursos de ‘Contacto’ a partir de 5 y 6 años, y cursos de ‘Predanza’ para niños/as de 7 años.

El equipo directivo y el docente se encuentran a la espera de las indicaciones de Educación del Gobierno Vasco, con la mirada puesta en el curso que viene. “Adecuaremos las clases de danza a los ratios propuestos y si se da el caso, habrá que desdoblarlas”, afirma Ainhoa. “Desde el conservatorio trabajamos para ofrecer el mejor servicio, apostando por programas en innovación pedagógica para ser los agentes del cambio”.