Vitoria-Texas con el bailarín Beñat Andueza

Son muchos/as los/as artistas alaveses/as que viven y trabajan lejos de casa. Este mes de agosto viajamos a aquellas ciudades donde desarrollan su proyecto de vida, para conocer qué les llevó hasta allí y recorrer con ellos/as sus lugares favoritos.

Beñat Andueza tuvo su primer contacto con el mundo de la danza con apenas 5 años. “Siempre estaba bailando por casa. Con cualquier música me ponía a bailar y montaba un show para la familia”, recuerda. “Les pedí a mis aitas que me apuntaran a ballet. En la ikastola también me animé con euskal dantzak, pero las terminé dejando para poder dedicar más horas a la danza”.

Admite que siempre ha sido “muy cabezón”, así que desde que comenzó con sus primeras clases de ballet ha buscado la manera de dedicarse a ello de manera profesional. Continuó con su formación en el Conservatorio José Uruñuela hasta los 17 años, enseñanza que compaginaba con las clases ordinarias hasta que finalizó Bachillerato. “Siempre que podía me apuntaba a cursillos en Bilbao o Donostia con bailarines profesionales que se habían marchado al extranjero a bailar. También hice cursillos de verano en The Royal Ballet School de Londres y Academie Princesse Grace de Mónaco, entre otros”, explica.

Un futuro lejos de Vitoria

Beñat tenía muy claro que su futuro era la danza, “pero ni en Vitoria ni en Euskadi tenía la oportunidad de bailar profesionalmente“. Explica que actualmente no hay ninguna compañía estable que actúe en un teatro de manera habitual. “La más cercana con algo de estabilidad, un repertorio y producciones grandes es la Compañía Nacional de Danza en Madrid, que aún siendo pública no tiene sede en un teatro. El Ballet de Biarritz también, pero tiene un repertorio muy limitado. Ninguna de las dos actúan en Vitoria y apenas hay espectáculos de danza de un tamaño mediano en el Teatro Principal”, lamenta.

Ante esta situación, decidió audicionar para escuelas de compañías profesionales en el extranjero. “Necesitaba formarme más y estar en un ambiente enfocado a trabajar profesionalmente como bailarín. Después de realizar pruebas en diferentes escuelas europeas, me decidí por la Escuela Nacional de Ballet de Holanda, donde el entonces director Jean-Yves Esquerre me ofreció una plaza como Trainee”, cuenta. Esto le permitiría entrar en el entorno de una compañía profesional, pero aún en calidad de bailarín en formación, pudiendo así continuar perfeccionando su técnica, crecer a nivel artístico e ir familiarizándose con las dinámicas de una carrera profesional

Beñat no se lo pensó, hizo sus maletas y voló a Amsterdam. Pasó un año allí antes de audicionar y conseguir un contrato en el Atlanta Ballet 2 en Estados Unidos. Allí bailó durante un año en las producciones de la segunda compañía, algunas de la compañía profesional y la producción de ‘Carmen’ de la Ópera de Atlanta.

Una plaza en el Texas Ballet

Fue entonces cuando alguien le comentó que en el Texas Ballet tenían una plaza libre. “Me vine a audicionar y el director Ben Stevenson me ofreció un contrato el mismo día. Tuve que correr al aeropuerto para volar de vuelta a Atlanta y bailar en ‘Carmen’ esa misma noche”, recuerda.  

Hace ya dos años de todo esto, y desde entonces trabaja en el Texas Ballet Theatre. “He tenido la suerte de bailar en uno de los ballets con los que siempre había soñado. En mi primera temporada actué en ‘In The Middle Somewhat Elevated’ de William Forsythe, y he participado en los clásicos de Ben, que son una maravilla. Tanto sus ballets como él mismo son muy importantes en este mundo de la danza”, cuenta.

Su jornada laboral no dista mucho de la de otro trabajo cualquiera. “Trabajo de 9:00 a 18:00 de lunes a viernes. Empezamos con una clase de ballet para practicar la técnica y así nos preparamos para el resto del día. Todo depende de la producción para la que estemos trabajando; hay días que no salimos de los estudios y otros en los que tenemos solo una hora de ensayo. Las semanas en las que hay actuaciones las pasamos entre los estudios y el teatro, en Fort Worth o en Dallas. Los fines de semana también tenemos ensayos antes de las actuaciones”, explica. Pero su jornada no termina al llegar a casa, “normalmente llego cansado, así que tengo que ponerme en reposo para prepararme para el día siguiente. Cuidar del cuerpo y los dolores lleva su tiempo”, admite. 

Una profesión muy exigente

Beñat afirma que mentalmente es muy difícil dedicarse a la danza ya que la exigencia es “completa. Es duro levantarse con dolor día sí y día también, y aún así agarrarte a la barra y volver a construir sobre lo que llevas trabajando años”. Pero afirma que es “muy gratificante. Cuando te pones el vestuario y subes al escenario, te olvidas de todo lo que tienes que sacrificar y dejar atrás. Suena a cliché pero es así, no hay nada como estar en un escenario”. No obstante, Beñat también tiene tiempo para el ocio, “siempre hago un hueco para tomar un café, hacer una barbacoa o cenar en un restaurante Tex Mex de por aquí”.

Tras dos años en Texas admite que aún no se acostumbra a tener que coger el coche para desplazarse a cualquier lugar. Echa de menos una ciudad pequeña como Gasteiz, en la que puedes ir en bici a todas partes. De Dallas le gusta la velocidad que hay a la hora de trabajar, “estás en un ensayo de un ballet y a los cinco minutos estás trabajando en otro ballet completamente diferente. Es como funciona la compañía; o te subes al tren o te pierdes. El público también es importante; ¿quién iba a decir que en el Texas de los cowboys habría gente dispuesta a venir al teatro a ver ballet?”, se pregunta. 

El gasteiztarra cuenta que no se ve en Estados Unidos para siempre. “Todavía le quiero dedicar un poco más de tiempo a esta carrera, tengo mucho que aprender y conseguir, y eso no lo puedo hacer en Vitoria”. Echa de menos a la familia, los amigos y el ambiente de la ciudad. “Me encantaría que en Vitoria se valorara más la cultura y sobre todo las artes escénicas; es nuestra asignatura pendiente y es un mundo casi ajeno a la ciudad”, reivindica.

Muestra su admiración por “los proyectos de danza contemporánea que se lanzan al vacío y arriesgan un montón para promover la danza, tanto en la capital alavesa como en el resto del País Vasco, sin apenas ayuda de las instituciones. El público tiene además que aprender y crecer en cuanto a la danza. Vitoria no es una ciudad que apuesta por las artes de forma profesional y hace que muchos tiremos la toalla o huyamos para trabajar en lo que nos gusta”.

Tras dos años viviendo y trabajando en Texas, Beñat Andueza nos recomienda visitar sus lugares favoritos:

Los Stockyards en Fort Worth

“Es la mayor atracción turística de la zona con algo de historia. Es como estar en las películas del oeste que veía en la tele cuando estaba en casa del aitona y te da una idea de lo que es Texas: barbacoa, cowboys y el salvaje oeste”.

Trinity River

“Es algo así como el anillo verde en Gasteiz pero a lo grande; “everything is bigger in Texas” (todo es más grande en Texas) como dicen aquí. Son kilómetros de caminos a orillas del río Trinity. No se ve mucha naturaleza por Texas, por el clima, así que es necesario acercarse de vez en cuando y ver las puestas de sol con vistas a los rascacielos del downtown”.

Downtown Dallas

“Es la zona central de la ciudad de Dallas. Aquí se encuentra el distrito financiero y de las artes de la ciudad, el AT&T Performing Arts Center, que es donde actuamos cuando bailamos en Dallas. Es especialmente bonito de noche, cuando todos los rascacielos están iluminados; la clásica postal de una ciudad estadounidense”.