Como pasar la gorra para las fiestas del pueblo

El micromecenazgo, modelo de financiación colectiva ahora en auge gracias a Internet, recaudó en 2018 en España más de 159 millones de euros, un 62% más que en 2017. Hablamos de este método con Mauricio O’Brien, co-director de la Fundación Goteo, plataforma centrada en impulsar proyectos de impacto social, cultural y científico que generan nuevas oportunidades para el cambio social.

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Mauricio O´Brien, co-director de Goteo./ Yone Estivariz

El crowdfunding, o micromecenazgo, experimenta año a año un crecimiento exponencial, consolidándose como complemento a otras vías de financiación de iniciativas de ámbitos dispares y convirtiéndose en alternativa financiera ante la crisis económica y la disminución de recursos públicos. Según el informe Financiación Participativa en España 2018 publicado por Universo Crowdfunding y la Universidad Complutense de Madrid, el micromecenazgo experimentó durante 2018 un aumento del 62,12% respecto al 2017, llegando a recaudar 159.691.767€. 

Existen diferentes plataformas de carácter generalista y especializado, ya sea en cuestiones vinculadas al ámbito creativo, como Ulule, Verkami o Mecenalia, medioambiental o social, entre otros. Hablamos con Mauricio O’Brien, co-director de la Fundación Goteo, plataforma de crowdfunding cívico centrada en proyectos de impacto social, cultural, científico, educativo, tecnológico o ecológico que generan nuevas oportunidades para el cambio social, aprovechando su reciente visita Vitoria-Gasteiz. 

Los orígenes de Goteo se remontan a 2009, coincidiendo con el inicio de las primeras plataformas nacionales e internacionales que trabajaban en torno a la cultura de la economía colaborativa “fue entonces cuando Platoniq, una productora cultural de Barcelona acostumbrada a los procesos participativos, el ecodiseño, las licencias abiertas y el copyleft, y que entonces estaba bajo el cobijo del CCCB, empezó a gestar la idea y toda la metodología sobre la cual se sustenta hoy la plataforma”, explica. En 2012 se lanza de forma pública y un año después, en 2013, ve la luz la primera iniciativa de matchfunding, un ejercicio de corresponsabilidad institucional, junto a la Universidad Internacional de Andalucía.

Ocho años después, los datos consultables en el portal de transparencia de Goteo hablan por sí solos. En 2018, la plataforma recaudó 1.933.938€ con una aportación media de 48,7€ por proyecto y un total de 222 proyectos exitosos de los 241 publicados (92%). De ellos, un 15,5%, fueron pertenecientes al ámbito cultural. Afirma O’Brien que este ámbito en Goteo es transversal, “no sólo promovemos proyectos eminentemente culturales, sino aquellos donde la cultura cruza con otros ámbitos como el género, la acción directa, social o democrática, el medio ambiente o temas vinculados a la educación”.

Afirma que España ha vivido un boom de plataformas y el proceso a este respecto es bueno: “solo hay que mirar los últimos informes en cuanto a crowdfunding, es un modelo que ya está más que asentado y los números siguen creciendo. Hay cada vez más plataformas e incluso más actores internacionales que están participando en el contexto español, tanto europeos como de un ámbito más global”, afirma.

Según un estudio promovido por la Comisión Europea, de 2013 a 2107 se lanzaron aproximadamente 75.000 campañas del sector cultural y creativo, y la mitad de estas consiguieron su propósito, atrayendo 247 millones de euros. El sector del cine y el audiovisual (33% de las campañas) y el de la música (22%) consiguieron el mayor número de transacciones, aunque los videojuegos, la arquitectura y el patrimonio atrajeron conjuntamente un 5%. El crowdfunding es ya el método de financiación alternativo para una gran parte de los creativos/as europeos.

Te hemos oído decir en más de una ocasión que el crowdfunding se lleva haciendo toda la vida…

Sí. Creo que es importante que hagamos un ejercicio de llevar este tema a un lenguaje que todos entendamos. Yo siempre hago el símil con las fiestas de los pueblos. ¿Te acuerdas de cuando nos juntábamos y pasábamos la gorra para recaudar dinero? Los vecinos y vecinas aportaban por el bien común de esas fiestas. El crowdfunding bebe de ese mismo espíritu. Lo único que cambia es el medio, ahora se hace a través de una página web. 

El crowdfunding recaudó en 2018 en España más de 159 millones de euros, un 62% más que en 2017 .

¿Qué aporta en este caso la plataforma online?

Sobre todo rapidez y transparencia. Además es un proceso mucho más abierto y dinámico que posibilita abrir un proyecto que puede llegar a ser exitoso, hablando desde la perspectiva financiera, ya en la primera semana de su socialización. Es importante pensar el por qué hacemos las cosas y el por qué hablamos de economía de plataforma o de nuevas economías, que es un fenómeno más reciente, cuando en realidad son relaciones analógicas, relaciones que siempre habían estado, lo único que es innovador es que se utiliza una plataforma digital.

¿Existen diferentes modelos de crowdfunding?

Sí, hay diferentes modelos de financiación colectiva. El modelo solidario en el que haces una aportación monetaria y no esperas nada a cambio; el modelo de recompensa, en el que la aportación monetaria es correspondida con algo, ya sea un producto o un servicio; el crowdlending en el que se presta dinero a través de la web y hablamos de equity donde el proyecto se pone a disposición de cualquier inversor para que ingrese dinero a tu capital.

¿Tener más amigos en redes sociales es sinónimo de tener más éxito en una campaña de crowdfunding?

Nosotros el ejercicio que hacemos es muy básico. Piensa que recibimos las propuestas a través de la página web donde se indican objetivos a corto y medio plazo, presupuesto, tipo de recompensas… Una de las primeras cosas que hacemos por defecto es hacer un chequeo de lo que serían las redes sociales de ese proyecto. Dividimos la cantidad de dinero que van a solicitar entre 40, que es la aportación media que se recibe, y eso da el número de personas que tienen que donar para que tu proyecto sea exitoso. Aquí es donde entra el proceso analítico: tengo tantas personas vía redes sociales, o contactos, o en mi base de datos. Aunque no es un criterio exclusivo ni excluyente. Recuerdo un proyecto sobre el archivo de la memoria gráfica de los movimientos campesinos en Andalucía. Cuando nos llegó pensamos que sería muy complejo. Teníamos una visión de sus relaciones muy de pantalla, de contactos en redes sociales, pero luego lo sorprendente es que las redes de esa iniciativa estaban fuera y tenían detrás una gran movilización. Eso es frecuente en el ámbito rural. En ese caso la respuesta fue abrumadora.

Dinos tres aspectos clave para tener éxito en una campaña de crowdfunding.

Toda la campaña de crowdfunding se articula en una santa trinidad: cuánto dinero necesitas, cuánta comunidad tienes a tu alrededor y la capacidad de comunicación. Si se pide mucho dinero pero se tiene poca comunidad, hay que hacer un ejercicio de comunicación mucho mayor. Obviamente, cuando tienes una comunidad muy grande o pides poco dinero, la comunicación es mínima. No es un ejercicio sencillo, pedir financiación nunca lo es. La única diferencia es que cuando tú vas al banco con un plan de empresa o tu proyecto con toda la ilusión, tendrás una persona o una comisión técnica que te dirá si es válido o no es válido para recibir financiación. Aquí te presentas ante una comunidad abierta al ciberespacio, donde encontrarás gente afín y personas que creerán en tu proyecto como tú crees en ellas, y puede que ni siquiera les conozcas. La intención es crear comunidad alrededor, no aprovecharte de ella. 

Mauricio O´Brien, co-director de Goteo./ Yone Estivariz

Goteo nace como plataforma de crowdfunding y poco después pone en marcha el matchfunding.

Sí, arrancamos como plataforma de micromecenazgo clásico, de recompensa, y poco después Fundación Goteo pensó de qué manera podrían las entidades participar de la agilidad que permite esta herramienta de financiación. Cuando hablamos de matchfunding nos estamos refiriendo a pedir la implicación de instituciones o empresas privadas en la financiación. Goteo actúa como catalizador. Por una parte existe una comunidad, unos colectivos y una energía que ponen los impulsores de los proyectos. Por otra parte están las entidades que trabajan por una misión social. La plataforma lo que consigue es unir estos dos ámbitos a través de la financiación. A través de la plataforma se da a conocer un proyecto a la comunidad, a una entidad o a una organización pública o privada que decide hacer una aportación. Las instituciones públicas han sido las que más evidente lo han visto, pero hemos tenido 16 convocatorias en la que también ha habido universidades e institutos tecnológicos.

¿Cómo funciona el matchfunding?

Se establece un convenio con unas bases públicas mediante las que cualquier proyecto puede entrar a participar. Pueden ser más más estrictas, menos estrictas, más genéricas, tocar un ámbito u otro… esto depende del ejercicio de cada institución. El matchfunding es un ejercicio de crowdvocacy puro, donde el fin del presupuesto que pone a disposición la entidad es decidido finalmente por la ciudadanía. Es un ejercicio de corresponsabilidad. Si un proyecto falla en matchfunding, la institución no deposita ese dinero. Hay un ejercicio de eficiencia presupuestaria, al mismo tiempo que un ejercicio por parte de la institución de que la toma de decisiones final no depende estrictamente de ella, sino de la ciudadanía.

Un ejemplo cercano en el ámbito cultural es el programa Meta! que impulsa la Diputación Foral de Guipúzcoa.

El caso de la Diputación de Guipúzcoa es una apuesta férrea y firme sobre ese nuevo modelo de innovar a la hora de financiar. Lo que hacen es cofinanciar los proyectos, complementan las aportaciones de la ciudadanía. Por cada aportación ciudadana, la institución aporta. Sus cuatro años de trayectoria y también el recorrido que tiene a nivel de proyectos hacen evidente el éxito. En la primera se presentaron 20 proyectos al programa y todos fueron exitosos, en otras ediciones no ha sido el caso.

Desde 2011 Goteo. org ha financiando proyectos de innovación social y de impacto social con más de 8.200.000 euros

¿Y a otros niveles de administración?

A nivel municipal tenemos ejemplos de diferentes escalas, con iniciativas en ayuntamientos  pequeños como el de Zaragoza o más grandes, como el de Barcelona. Si hablamos de autonomías tuvimos una convocatoria menor con el Gobierno de Extremadura hace ya unos años, a nivel nacional no hemos hecho ninguna. Y a nivel europeo sí que hemos llegado a hacer una propuesta con Europeana que es uno de los mayores repositorios digitales de patrimonio en Europa.

¿Qué caracteriza a Goteo en relación a otras plataformas de crowdfunding?

Destacaría dos cuestiones. Somos una plataforma Open Source [código abierto]. Esto quiere decir que cualquier persona se puede descargar nuestro código, porque es un bien que cedemos a la ciudadanía. No hay oscurantismo en cuanto al código, tampoco en relación a nuestro trabajo ni a la información, tenemos un portal de transparencia donde justificamos todo lo que hay detrás de la plataforma. Por otro lado, trabajamos sólo con proyectos de innovación social. Ayudamos a financiar aquellos proyectos que buscan cohesionar su comunidad y crear conciencia. Proyectos donde la motivación en exclusiva no es la financiación en sí, sino todo lo que lleva hacia que la iniciativa en cuestión tenga éxito. 

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También estáis constituidos como Fundación.

Sí. Como fundación podemos ayudar a ese ejercicio de transparencia ya que estamos obligados por ley a hacer un informe anual de cuentas. Eso es parte de nuestro ejercicio de procomún, de lo que queremos transferir a nuestra comunidad, y hacerla partícipe de lo que hay detrás. Incluso en el origen del proceso de ser código abierto era por eso también, porque revertía. Todos los proyectos que participaban en Goteo inicialmente también tenían que revertir algo a la sociedad, ya fuese un archivo, un manual o conocimiento. Esa etapa inicial más vinculada al procomún más duro, ahora estamos hablando de compromisos sociales.

Justamente, uno de los retos con el que estáis trabajando ahora es encontrar la forma de alinearos a la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Sí, es nuestro reto particular. El ODS concreto sobre el cual se sustenta el matchfunding es el 17.7, donde construimos herramientas digitales para que otras entidades consigan sus ODS. Llevamos toda la vida hablando de retorno colectivo, de compromiso social, y cuando hace más de tres años se empezó a hablar sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible encontramos otra manera de transferir todo el trabajo realizado. Desde 2011 estamos financiando proyectos de innovación e impacto social con más de 8.200.000€. ¿Qué pasa si traducimos esos impactos y compromisos a ODS concretos? Espero que seamos capaces, en un futuro no muy lejano, de poder reportar al Gobierno de España, a la Comisión Europea y a las Naciones Unidas los objetivos que se hayan conseguido a través de los proyectos que se han financiado.

¿Tenéis pensados o desarrollados algún tipo de indicadores para medir este impacto?

Ahora mismo hacemos un primer reporte al año que se basa en una entrevista cualitativa. Queremos sistematizarlo y por eso nos alineamos con la Agenda 2030 y con las organizaciones que trabajan por la consecución de los ODS para certificar o validar que ese trabajo que estamos haciendo más de base sea como debe ser, y luego automáticamente poder reportar o incluso que nuestros datos puedan pasar a nutrir una base de datos de carácter nacional o europea.

¿Qué aporta la existencia de la European Crowdfunding Network?

Los diferentes modelos de crowdfunding de los que hablábamos antes tienen diferentes necesidades, diferentes reglamentos y diferentes contextos y qué mejor que ponerlos en común en un marco europeo. Este clúster actúa como una red profesional que nos permite trabajar en un marco común a nivel supranacional. Es una una organización que nos permite tener representación y defensa de cara a las instituciones que toman decisiones.