CREADORAS«Nuestro modo de trabajar sigue teniendo bastante de comando, bastante punk: hay...

«Nuestro modo de trabajar sigue teniendo bastante de comando, bastante punk: hay que ser muy ágiles»

The Zuzenders nació en Vitoria-Gasteiz del encuentro entre dos dibujantes que coincidían en conciertos y acabó convirtiéndose en algo bastante más difícil de definir.

Fotografías: Isabel González Ortiz de Urbina

Ángel —Ardiluzu— y David —Burugabe— dibujan música en directo, hacen crónicas visuales, animaciones y videoclips, organizan saraos, conectan artistas y hasta se han lanzado a tocar sus propias canciones. Ellos prefieren resumirlo de otra manera: son un «comando de acción creativa». Go Gasteiz charla con ellos en el emblemático bar vitoriano Andén 21.

Zuzenders nace en 2016. ¿Cómo acabáis convirtiendo esas dos trayectorias en un proyecto conjunto?

Nos conocíamos de hacía años, sobre todo de coincidir en conciertos. Los dos dibujábamos música, aunque de maneras diferentes. David podía estar interviniendo una fotografía o dibujando con el dedo en el móvil y yo hacía mis dibujos.

También coincidimos alrededor de Zakatumba y de otras iniciativas que reunían a dibujantes como el Dibupote. En un momento determinado surgió la posibilidad de hacer una exposición juntos y apareció una pregunta bastante sencilla: «¿Y por qué no dibujamos en directo en la propia exposición?».

Y de ahí empezó a crecer todo.

La idea de partida parece casi imposible: dibujar música. ¿Se puede realmente dibujar lo que está sonando?

Los vínculos entre música y artes plásticas han existido siempre. Muchísimos artistas han trabajado a partir de la música y hay composiciones pictóricas que tienen algo absolutamente rítmico. No creemos que sea algo tan extraño.

Tampoco hacemos sinestesia. No escuchamos una nota y vemos automáticamente un color. Lo que hacemos tiene más que ver con lo que la música nos provoca en ese momento. Lo que hacemos es un poco lo que nos da la gana – dicen entre risas.

Y cambia mucho dependiendo de lo que estés escuchando. Hemos dibujado desde jazz hasta rock and roll o funk. Una música más tranquila puede llevarte hacia algo más abstracto, por ejemplo. Pero también depende de tu propio estado de ánimo y de cómo estés viviendo ese concierto.

Imágenes cedidas por The Zuzenders.

¿Dibujáis igual cuando vais por vuestra cuenta a un concierto que cuando Zuzenders recibe un encargo profesional?

No. Son situaciones diferentes.

Está la parte profesional, cuando una empresa o un festival nos contrata y existe un planteamiento previo, unas necesidades, unas animaciones que desarrollar o un resultado que entregar.

Y luego está lo personal. Vas un sábado a un concierto, estás viendo a una banda y haces un dibujo porque te apetece. David tiene una idea muy bonita alrededor de eso: como ya casi no existen las entradas físicas de los conciertos, dibujar es una manera de generar tu propio recuerdo.

En nuestras redes conviven las dos cosas. Hay trabajos profesionales y de repente aparece un dibujo hecho a mano o algo que hemos hecho simplemente porque estábamos allí.

Os definís como un «comando de acción creativa». ¿Por qué un comando?

Tiene algo de guerrilla, de inmediatez y también de quitarle trascendencia a las cosas.

Nos gusta esa manera lúdica de funcionar. Estamos aquí, sucede esto y hacemos algo. Puede ser un dibujo para recordar un concierto o algo que está ocurriendo en directo.

Pero lo de «comando de acción creativa» también sirve porque Zuzenders hace tiempo que dejó de ser solamente dibujar música. Hacemos festivales, exposiciones, dibupintxadas, música… Y también funcionamos como elemento de cohesión entre gente diferente de Vitoria.

De las cosas más chulas que hemos hecho está precisamente conseguir que personas que no se conocían hayan acabado haciendo cosas juntas gracias a alguna de nuestras movidas.

No nos cerramos demasiado a nada.

Imagen cedida por The Zuzenders.

Cuando dibujáis en directo, ¿lo importante es la obra que queda o lo que ha sucedido mientras la estabais creando?

Depende del proyecto.

En los dibujos que hacemos para recordar conciertos, por ejemplo, quizá cada dibujo individualmente no tenga demasiado sentido. Pero cuando llevas años haciéndolo empiezas a construir una memoria. Cada vez que vas a un concierto dejas algo y se va generando un archivo, un poso. Ahí adquiere sentido como proyecto.

En otros trabajos, en cambio, lo importante ha sucedido en ese momento. Estás acompañando una música, las imágenes aparecen mientras suena y tiene sentido precisamente ahí. Después puede quedar un residuo, algo que puedes volver a ver, pero lo importante ya ha pasado.

Somos muy fans del proceso. Muchas veces nos resulta más satisfactorio el camino que el propio resultado.

Este año habéis llevado esa mezcla entre música y plástica a otro terreno con la imagen gráfica del Azkena Rock Festival. ¿Qué supone un encargo así?

Parte de nuestra actividad profesional tiene que ver con el diseño gráfico, pero lo que hacemos como Zuzenders no es exactamente diseño gráfico.

Hay diseñadores muchísimo mejores que nosotros. Y dibujantes mejores. Y gente que sabe muchísimo más de música. Pero llevamos muchos años mezclando todas esas cosas y buscando soluciones a partir de ellas.

Tenemos un lenguaje y una trayectoria alrededor de la música, la gráfica y la ciudad. Y ahí sí creemos que podemos aportar algo que quizá otra persona plantearía de una manera completamente diferente.

La propuesta que presentamos para el Azkena, por ejemplo, no era simplemente una imagen. Había vídeo, animación, música, referencias… Todo formaba parte de explicar qué queríamos hacer.

En vuestra web habláis también de vosotros mismos como «cronistas visuales». Después de tantos años, habéis acumulado una memoria gráfica considerable de la cultura de Vitoria. ¿Sentís que estáis documentando una escena?

No tenemos esa pretensión de decir: «Vamos a documentar la vida cultural de Vitoria». Para eso hay medios, fotógrafos y profesionales que realizan un trabajo mucho más sistemático.

Nosotros aportamos una visión personal.

Vamos a lo que queremos, dibujamos lo que queremos y mezclamos las cosas que nos interesan. Por tanto, nunca va a ser una visión equilibrada de la cultura de la ciudad.

Pero sí puede ser una mirada singular y fresca. Y, con el paso de los años, todo eso va quedando ahí. Quizá dentro de un tiempo tenga también ese valor de memoria.

¿Cómo se dibuja técnicamente un concierto en directo? ¿Llegáis con algo preparado?

Normalmente vamos con iPads y utilizamos herramientas que permiten dibujar y animar de una manera muy rápida.

Nuestro modo de trabajar sigue teniendo bastante de «comando», bastante punk: hay que ser muy ágiles. Puede empezar una canción y, cuando termina, tener ya una pequeña animación montada.

No suele haber nada previsto. En algún caso puedes llevar preparado el nombre de un grupo o algún elemento muy concreto, pero lo que ocurre durante la actuación se genera allí.

Luego depende también de las posibilidades técnicas. Algunas veces hemos conseguido que lo que estamos dibujando aparezca directamente en las pantallas mientras toca el grupo. En otras ocasiones lo hacemos durante el concierto y se proyecta después o se utiliza en las redes del festival o del cliente.

Y también están los dibujos que puedes terminar tranquilamente al día siguiente, después de haber vivido todo el concierto.

Imagen cedida por The Zuzenders.

Después de tantos años dibujando músicos decidisteis coger vosotros los instrumentos. ¿Cómo ocurrió?

Nos gusta escuchar música, ir a conciertos, hablamos constantemente de música… y en algún momento dimos el paso de ejecutarla. «Ejecutar» probablemente sea la palabra adecuada – ríen a carcajadas.

Fue alrededor de la pandemia. Habíamos hecho varios videoclips y pensamos: «Pues vamos a hacer uno nuestro». Empezamos haciendo un tema con una aplicación, metiendo nuestros dibujos y, poco a poco, la cosa fue creciendo.

Musicalmente nos falta mucha tabla, eso lo sabemos. Pero hemos conseguido que músicos que tocan de puta madre se suban a tocar con nosotros y se lo pasen bien.

Y ahí vuelve a aparecer algo muy Zuzenders: generar conexiones. La música también es otra excusa para juntar a gente.

Imagen cedida por The Zuzenders.

Esa idea de juntar gente aparece también en proyectos como Pixkat ta Pista. ¿Qué buscáis con iniciativas así?

Pixkat ta Pista es una especie de versión nuestra de Tiny Desk que hacemos junto a Habemus Studio: dos grupos, dos temas cada uno, diez minutos y fuera. Buscamos un formato muy sencillo, muy directo, y además hacemos un pequeño fanzine de cada una de las sesiones.

Nos gusta generar este tipo de situaciones. Crear una excusa para que ocurran cosas.

Y ahora hemos puesto en marcha también El Txoko de Txiki con Vinylora. La idea parte de algo tan sencillo como la tienda de discos, un sofá y una guitarra. El músico busca entre los vinilos, escoge un disco y una canción y después pasa al sofá y la toca con la guitarra.

Al final volvemos siempre un poco al mismo sitio: música, dibujo, gente y una situación que propicia un encuentro.

También habéis impulsado Shut Up! Band at Work, que pide algo aparentemente sencillo: dejar trabajar a la banda. ¿Tan mal escuchamos los conciertos?

Nosotros, antes que nada, somos público. Hemos ido a muchísimos conciertos y nos gusta escuchar los conciertos. Y no siempre es posible porque la gente habla muchísimo.

Shut Up! Band at Work surgió como una llamada de atención. Inicialmente la idea era más ambiciosa, queríamos involucrar a más gente y generar una campaña mayor, pero todo eso requiere muchísimo trabajo y finalmente se ha quedado sobre todo en las pegatinas y las chapas.

Pero el mensaje sigue ahí. Es una cuestión de respeto hacia quienes están trabajando encima del escenario.

Y ahora que también hemos tocado nosotros lo ves desde el otro lado: estás allí, con todo el equipo de sonido, tocando, y tienes a un montón de gente hablando delante.

Una pequeña bronca al público de vez en cuando tampoco está mal.

Zuzenders seguirá juntando a gente, mezclando disciplinas y, en definitiva, haciendo que ocurran cosas. Seguirles la pista puede ser muy recomendable para estar más al día de lo que a nivel cultural Vitoria tiene para ofrecer.

Agradecimientos: Bar Andén 21