Vitoria-Berlín con el contrabajista Ander Perrino

Ander supo desde bien pequeño que su futuro estaría ligado a la música. Estudió para ello y ha luchado para conseguir vivir como contrabajista en Berlín, donde ya lleva más de 13 años trabajando.

Nació en Gasteiz hace 34 años y actualmente Ander Perrino vive en Alemania, donde trabaja como primer contrabajo en la Orquesta de la Radio de Berlín. Sus primeros pasos en la música fueron a la edad de 7 años, cuando se apuntó a la extraescolar de piano en el colegio. “Se me daba muy bien, pero el siguiente año añadieron la opción de saxofón y me enamoré. Todos mis compañeros se compraron el instrumento, pero mis padres decían que era muy caro y seguí con el piano”, cuenta. 

Con 12 años comenzó a fijarse en el contrabajo gracias al Festival de Jazz de Vitoria-Gasteiz y se animó a realizar las pruebas de ingreso en el Conservatorio de Música Jesús Guridi. “Me dijeron que era muy mayor, así que me quedé a una plaza de entrar. Me enfadé muchísimo y fui a reclamar al comité. Me planté delante de los ‘peces gordos’ de entonces, Paco Ibáñez, Lauzurica, etc., y les dije que quería tocar el contrabajo porque era mi destino”, recuerda. “A la semana siguiente alguién se debió dar de baja, me llamaron y comencé con los estudios de contrabajo”.

A medida que iba creciendo, Ander tenía cada vez más claro que la música era su futuro. Aprobó los 6 cursos del grado medio de música en 3 años mientras se sacaba el Bachillerato. El siguiente año lo dedicó exclusivamente al contrabajo y se apuntó a clases de alemán en la Escuela de Idiomas.

En 2006 le aceptaron en la Escuela Superior de Música Reina Sofía, en la clase del profesor Rainer Zepperitz, pero él siempre había tenido en mente irse fuera. “Mis profesores siempre me hablaban de Berlín, de la Filarmónica y de los contrabajistas que trabajaban allí, así que audicioné para la Universidad de Música Hanns Eisler, me seleccionaron y comencé allí los estudios superiores”, explica. 

Tras cuatro años de formación, realizó las prácticas en la Orquesta Filarmónica de Berlín. “Es como una burbuja, cuando estás dentro de la Filarmónica parece que fuera no hay nada más. Allí la cosa no cuajó, y gracias a ello he podido tocar con diferentes orquestas”. Actualmente trabaja como primer contrabajo en la Orquesta de la Radio de Berlín. “Mi profesor Álex siempre me había dicho que lo mejor era conseguir una plaza en una orquesta de radio alemana porque cobras mucho y trabajas poco”, cuenta entre risas. 

Su semana se divide en dos, “por un lado tengo los ensayos en la radio y por otro los ensayos y conciertos en la Philharmonie. Somos una de las orquestas invitadas en la Filarmónica, así que tenemos que adecuarnos a su planning. Es un poco loco, pero es divertido porque no te aburres. Todas las semanas son diferentes”, cuenta.

Otros proyectos

Ander admite que tiene bastante tiempo libre, pero no lo desaprovecha. Aparte de su trabajo en la orquesta, el gasteiztarra tiene varios proyectos entre manos. El más reciente trata sobre la migración vasca en América a lo largo de los siglos. La idea le vino a raíz del libro ‘La transparencia del tiempo’, del escritor cubano Leonardo Padura. “En él habla sobre un pastor catalán que emigra a Cuba. De ahí me vino la idea de crear algo relacionado con los vascos que emigraron a América. Se lo comenté a mi colega, el violinista argentino Rodrigo Bauza, y ya hemos compuesto 6 temas para el proyecto”, cuenta.

También está inmerso en la grabación de un disco con una discografía española y en el proyecto ‘Bach Piazzola’, donde fusiona música de Johann Sebastian Bach y Astor Piazzola por medio del bandoneón. “No tenemos bandoneón, pero utilizamos el oboe, el corno inglés, el fagot y el contrabajo, que tienen un sonido muy similar cuando los utilizas como si fuesen un fuelle”.

Para Ander Perrino, ser extranjero en una ciudad como Berlín es “lo más bonito y lo más duro a la vez”. Afirma que “hay zonas, como el este, que son muy racistas, pero a la vez es una ciudad muy cosmopolita donde todos somos extranjeros”. 

Echa la vista atrás y recuerda que lleva ya 13 años viviendo en Berlín. En todo este tiempo ha formado una familia y tiene un hijo de cuatro años con el que recorre sus lugares favoritos de la ciudad.

El edificio de la Cancillería alemana

“Es el edificio donde trabaja Angela Merkel. Tiene una escultura de Chillida en la entrada que mide 6 metros y que representa las dos Alemanias unidas. Hay, además, un paseo precioso al lado del río, cerca de la puerta Brandenburgo. Es uno de mis lugares favoritos”.

Parques

“Berlín está llena de parques y de zonas verdes. Hay uno al lado de la estación de Nordbahnhof, el parque de los peces, al que suelo ir mucho con mi hijo. Sentimentalmente es otro de mis lugares favoritos de la ciudad”.

 Philharmonie

“El momento más especial de la semana es cuando me bajo del metro y hago el camino hasta la Philharmonie. Es muy inspirador y tranquilizante. Es como cuando un gladiador va hacia la arena, me encanta”.