Una mudanza de diseño

I·D arte, la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Euskadi, cumple un trimestre en su nuevo emplazamiento ubicado en el antiguo convento de Betoño. Hablamos con Estíbaliz Iregi y Maider Zenikazelaia, directora y subdirectora del Centro, sobre este arranque del curso 2019-2020

Maider Zenikazelaia y Estíbaliz Iregi en las puertas de la nueva sede I·D arte / Yone Estibariz

Visitamos la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Euskadi dos días antes de terminar el primer trimestre, y tras apenas tres meses desde que los 339 alumnos/as matriculados/as en este nuevo año lectivo hayan arrancado un nuevo curso lleno de novedades. Entre las más destacables, el cambio de sede de la Escuela, que se ha trasladado de su anterior emplazamiento en el barrio de Zaramaga al antiguo convento de Betoño, que reabre sus puertas tras diez años cerradas. Además, el curso se ha iniciado con la incorporación de un nuevo Ciclo Formativo de Grado Superior en Animación, lo que amplía el abanico de estudios que ofrece este centro público a tres ciclos formativos superiores (Animación, Fotografía e Ilustración) y dos enseñanzas artísticas superiores en Diseño de Interiores y Diseño Gráfico.

I·D arte es una escuela de Enseñanza de Régimen Especial: «no somos ni una universidad ni un centro de FP pero los ciclos que impartimos tienen el mismo nivel de rango académico que un Ciclo Formativo de Grado Superior y los estudios superiores de diseño tienen el mismo nivel académico que un graduado de la universidad. Venimos de un modelo francés de Escuelas Superiores y del modelo universitario. La universidad en España tiene una proyección dedicada a la investigación pero hay otros modelos universitarios en Europa que no tienen esa proyección y esto aquí no existe. Estamos las Escuelas Superiores, que seríamos el equivalente, pero nos falta mayor reconocimiento» afirman. En Euskadi existen otras dos escuelas superiores vinculadas a enseñanzas artísticas, Musikene y Dantzerti, «uno de nuestros retos a inicios de este nuevo año es reunirnos y coordinarnos, buscar colaboraciones y encuentros, ayudarnos unas a otras, y también trabajar para que exista una necesidad y valoración social en relación a los perfiles de nuestro alumnado».

Ante esta búsqueda de reconocimiento, otra de las acciones que puso en marcha la Escuela hace unos años fue la creación de la marca I·D arte (“Ideas, Diseño y Arte”), que nació con la intención de dotar de identidad al centro y contribuir a su mayor reconocimiento y visibilidad: «fue diseñado por un estudio de Eibar formado por antiguos alumnos de la escuela. Ahora uno de ellos es profesor en el Centro y está tutorizando el desarrollo gráfico de la marca junto a algunos/as alumnos/as».

Traslado a Betoño

En octubre de 2018 se conoció la noticia del traslado de la Escuela al antiguo convento de Betoño y desde entonces el equipo directivo del Centro empezó un trabajo a contrarreloj para poder empezar el nuevo curso en condiciones: «en marzo del pasado año visitamos por primera vez el interior del Centro con una técnico de obras y con la arquitecta que hizo el estudio de adaptación. En mayo nos dieron físicamente las llaves. Y a partir de allí fueron muchas horas invertidas haciendo inventarios, viendo necesidades, equipamiento y mobiliario que nos íbamos a llevar, lo que íbamos a descartar y pasaba a otros centros, nuevas adquisiciones, preparando el vaciado de Zaramaga…», recuerda Zenikazelaia.

Vista exterior del antiguo convento de Betoño / Yone Estibariz

La Escuela ocupa actualmente las dos primeras plantas de un edificio de casi 10.000m², que en 2007 fue rehabilitado por los arquitectos Roberto Ercilla y Miguel Ángel Campo. En la planta baja se encuentran los talleres para el trabajo con madera, construcción de maquetas, serigrafía y grabado, varias aulas, salas de profesorado, un plató de fotografía, una zona expositiva y dos espacios diáfanos de trabajo, entre ellos el claustro. En la primera planta está la biblioteca, un aula de edición de vídeo y fotografía, un aula de dibujo y el salón de actos ubicado en la antigua iglesia. «Ahora disponemos de espacios móviles y multiusos, que permiten cambiar disposiciones y también fomentan nuevas formas de relacionarse. A nivel de uso, es interesante ver cómo el alumnado está buscando huecos donde poder instalarse y encontrarse. Esto está creando nuevos espacios de relación que no esperábamos. La introducción de novedades en el plano técnico como el uso de portátiles por parte del profesorado o la incorporación del sistema Wifi también nos permite hacer nuevos planteamientos en nuestro modelo pedagógico».

Las intervenciones que se han tenido que hacer hasta la fecha han sido mínimas «a pesar de que el edificio ha estado cerrado muchos años se encuentra en buenas condiciones, pero lo cierto es que las instalaciones no se habían utilizado y van surgiendo necesidades a diario». Las prioridades en este arranque han sido temas relacionados con la instalación eléctrica y de internet, y la adecuación de determinadas aulas que estaban pensadas para un uso y ahora van a tener otro: «hemos puesto puertas en la zona de talleres para acotar áreas de trabajo limpias y sucias, también para aislar el ruido, y hemos cambiado una cubierta opaca que había en un patio que daba a una de las aulas que hemos convertido en translúcida para que entre más luz. En un futuro tenemos previsto cambiar algunas ventanas que permitan entrada de aire y dé más luz en determinados espacios. Pero esto será a partir de 2020, con nuevo presupuesto. Económicamente no podemos abarcar todo lo que nos gustaría o hacerlo todo de golpe», explican.

Retos hacia un nuevo modelo de enseñanza

Afirman que dos de las claves más importantes para caminar hacia un nuevo modelo pedagógico son la cooperación y la internacionalización. Sobre la primera, y como ejemplo, explican que «en mayo van a venir 40 alumnos/as de una escuela de diseño holandesa con la que colaboramos, a los que se les va a plantear un reto conjunto con nuestro alumnado vinculado al diseño de interiores. Otro ejemplo, más a nivel interno, es un proyecto piloto de trabajo colaborativo entre las especialidades de diseño de interiores y diseño gráfico en visual merchandising, un grupo mixto y de carácter transversal que está funcionando muy bien. Caminamos hacia este tipo de formatos de aprendizaje» explica Iregi.

 Grupo mixto de alumnos del grado de diseño gráfico y de diseño de interiores / Yone Estibariz

En relación a la internacionalización, afirma Zenikazelaia que «con el programa Erasmus hemos crecido exponencialmente, casi triplicando el número de movilidades en los últimos tres años, con acuerdos con nuevos países incluso de fuera de Europa. Es hacia donde vamos. Esto aporta diversidad de alumnado, uso y conocimiento de otros idiomas, otras formas de hacer, otras culturas…».

Otro de los retos es el que tiene que ver con el perfil del profesorado: «este es un tema recurrente que se da en muchas escuelas de diseño de todo el Estado, ya que son estudios que han evolucionado mucho y en los que una gran parte del profesorado que estamos ahora provenimos de ámbitos diferentes a este. Ahora se están creando perfiles de diseñadores/as y esto requiere de un proceso de adecuación que lleva su tiempo. Otra de las cuestiones que vamos a tratar de abordar junto al Departamento de Educación es la posible incorporación de profesionales que pudieran entrar a impartir clase» explican. Añaden tener un grave problema por la alta rotación del profesorado: «fijos estamos un 20% de la plantilla, el resto es personal interino, y esto afecta en muchos sentidos a la tarea docente» afirma Iregi.

Estibaliz Iregi y Maider Zenikazelaia, directora y subdirectora del Centro de I·D arte / Yone Estibari

Si un hecho importante se desprende en la conversación, es la voluntad del equipo directivo de caminar hacia una escuela del siglo XXI «ahora tenemos un edificio que nos posibilita esto y unos medios que antes no teníamos, solo falta que la metodología docente vaya de la mano de todo esto. El cambio de metodologías y formas de dar clase es una realidad que va sucediendo de forma natural, y el propio espacio nos ha dado pie a repensar cómo nos planteamos nuestras enseñanzas, buscando combinar la transversalidad y la especialización técnica» explican. Esto lo permite también la baja ratio de alumnos/as por aula, que en el caso de los ciclos es de 15 y en los estudios de diseño de 20 personas por grupo, un hecho que facilita el trabajo colaborativo y por proyectos.

Otro de los aspectos relevantes que se abordan desde I·D arte es la relación con el mundo empresarial y el enfoque profesional: «estamos en plena fase de análisis sobre la inserción laboral de nuestro alumnado. Qué huecos y nichos están por cubrir. En el caso de los estudios de diseño gráfico hay una fuga de talento hacia grandes ciudades como Barcelona, en el caso de interiores muchos/as alumnos/as se quedan donde han hecho prácticas o a través de las prácticas acaban en otras empresas. La realidad del diseño en Euskadi es que es mucho más industrial, pero dentro de esa industria creemos que hace falta fomentar la inclusión del perfil del/la diseñador/a. Hace falta impulsar la contratación de diseño, con criterio, con capacidad para comunicar… mucho de nuestro alumnado que se queda aquí está trabajando en empresas que no tienen nada que ver con el diseño, pero que tienen un departamento de comunicación o de diseño».

Zona expositiva / Yone Estibariz

La Escuela cuenta con acuerdos de colaboración con empresas e instituciones como Ikea, el Colegio de Decoradores de Bizkaia y Gipuzkoa, Tuvisa, el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz o la Cámara de Comercio, «estamos buscando la manera de dar una forma jurídica a estos acuerdos para que sean fórmulas más habituales. Lo que queremos es enfocarlos a proyectos que tengan un punto experimental, que nos permitan desarrollar cosas que a una agencia quizá no le dejarían hacer, siendo conscientes que se trata de proyectos desarrollados por estudiantes, que quizá no salen, pero que les enfrenta a situaciones reales» explica Iregi. Otra de las iniciativas que llevan a cabo es I·D aste, una semana en la que organizan charlas y talleres vinculadas al ámbito del diseño, de carácter transversal y vinculadas tanto a la parte curricular como al mundo laboral.