Sin escenario ni focos en un inicio, convertida hoy en SL

La Sala Hell Dorado echó a andar hace 19 años impulsada por un grupo de jóvenes gasteiztarras amantes del rock. Repasamos con Juan Uriarte, responsable del local, la trayectoria de la sala, que cuenta actualmente con más de 400 personas abonadas

Juan Uriarte, responsable de Hell Dorado./ Yone Estivariz

Corría el año 2000, Iñaki Urbizu, Jimmy Rz de Loizaga, Ernesto García y Juan Uriarte, cansados de tener que salir fuera de la ciudad para ver conciertos, decidieron tomar las riendas y crearon la asociación Hell Dorado. Un año más tarde, se hicieron con el local de Venta de la Estrella y fueron montando poco a poco su propia sala de conciertos, para ellos y para los más de 600 socios/as que, en aquel primer año, los apoyaron.

El 26 de octubre de 2001, sin escenario y sin apenas focos, el local se llenó para ver a ‘Sex Museum’. Tras aquel primer concierto, más de 2.800 grupos se han subido al escenario de Hell Dorado, entre ellos, nombres tan conocidos como Sharon Jones con The Dap Kings, Johnny Kidd & The Pirates, Dick Dale o Keith Richard de los Rolling Stones.

Go Gasteiz Kultura ha hablado con Juan Uriarte, responsable de la sala, sobre la trayectoria de Hell Dorado y la manera de trabajar que tiene la asociación, ahora convertida en S.L. 

¿Cuál era la situación en Vitoria-Gasteiz en 2001 cuando se decidió fundar Hell Dorado? ¿Cómo surgió la idea?

En aquel año no había salas de conciertos en Vitoria, solamente un pequeño local que se llamaba ‘El Tapioca’. Era un pub grande donde se hacían conciertos, pero no reunía las condiciones para hacerlos, ni por sonido ni por escenario. También estaba el Gaztetxe. Nos reunimos cuatro amigos músicos, cansados de viajar fuera de Gasteiz para ir a conciertos, y decidimos crear una asociación cultural. Cogimos un local y comenzamos a traer a nuestras bandas favoritas.

¿Por qué os decidisteis por una asociación cultural? ¿Cómo fue el proceso de montar la asociación? 

Como no teníamos dinero para montar una empresa, esta era la fórmula legal de poder tener un CIF y una base legal. Empezamos de cero sin tener ni idea. El local lo construimos nosotros con nuestras manos, era un local muy antiguo, así que lo hacíamos como podíamos. Al principio no teníamos ni luces en el escenario y a medida que íbamos avanzando, fuimos comprando cosas y mejorando. Fue un proceso muy lento y muy largo de aprendizaje. Como en Vitoria no había salas de conciertos, no tuvimos mucho problema porque nadie te podía decir lo mal que lo hacías, a todo el mundo le parecía fantástico todo.

David Marks en Hell Dorado./Hell Dorado

¿Con qué dificultades os encontrasteis para sacar el proyecto adelante?

Con muchísimas. Primero por parte del Ayuntamiento, porque no entendían bien lo que queríamos hacer, aunque nos dejaron hacerlo. Luego con el público, nos costó hacerles entender que había que pagar una entrada. Pero fue un proceso muy bonito porque trabajábamos todos de forma desinteresada y nos motivaba mucho el proyecto. Sin recursos pero con mucha ilusión, conseguimos poco a poco ir haciéndonos un hueco y sacarlo adelante.

Ya no sois una asociación cultural, ahora sois una sociedad limitada, ¿por qué ese cambio?

El cambio se produjo el septiembre pasado porque la Diputación nos pidió el impuesto de sociedades, que es el impuesto que pagan las empresas que obtienen beneficios. Desde ese momento ya no tiene razón de ser ser una asociación cultural. Además, así como al principio la gente trabajaba desinteresadamente, sin una relación laboral, hace ya unos años que tenemos a varias personas trabajadoras dadas de alta en la seguridad social. Como esto se parecía cada vez más a una empresa, decidimos hacer ese cambio.

¿Qué tan importante crees que ha sido el apoyo de los/as socios/as, ahora llamados/as abonados/as? ¿Crees que sin ellos/as la sala seguiría abierta?

Durante muchos años han sido muy importantes para que pudiéramos existir y seguir adelante. Desde hace unos años a esta parte, como ya la sala tiene mucho nombre y se nos conoce en todo España y en el extranjero, creo que podríamos subsistir sin ellos/as, pero siguen siendo una ayuda muy importante. Por un lado por la parte económica; es un dinero que nos adelantan y luego lo van recuperando en forma de entradas y consumiciones, pero también es importantísimo tener una base social detrás, gente que te apoya y que se siente de la casa.

Fred Wesley en 2016./Hell Dorado

Aparte del apoyo de los/as abonados/as, ¿tenéis algún tipo de apoyo económico por parte de las instituciones?

El departamento de Cultura del Gobierno Vasco tiene un programa que se llama Zuzen Zuzenean, que es un apoyo a los grupos vascos y se reparte a través de las salas de conciertos. A cada sala se le otorga una cantidad de dinero y ese dinero se destina a contratar grupos vascos, no es un dinero para la sala en sí. Del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz y de la Diputación Foral de Álava no contamos con ningún tipo de ayuda.

Para la difusión de cierta música como la que vosotros/as albergáis en vuestro espacio, ¿es necesaria la inversión privada o crees que las instituciones también deberían apoyar este tipo de espacios?

Creo que es necesario que se apoye la cultura base de la ciudad, tanto a la gente de la música, como la del teatro, de la danza, de la fotografía o de cortometrajes entre otros. Desde Hell Dorado hemos propuesto talleres formativos o conciertos con grupos femeninos entre otras actividades, pero siempre se nos deniegan las ayudas por falta de presupuesto. Para lo que sí tienen dinero es para grandes eventos como el Azkena, que está muy bien que lo apoyen, pero es un error hacerlo desde el Departamento de Cultura, ya que cuando sacan los resultados del festival, nunca utilizan baremos culturales, sino siempre económicos. Nadie habla de música cuando juzga el Festival de Jazz, hablan de reporte económico. Por lo tanto, debería apoyarse desde Promoción Económica, no desde Cultura.

Vitoria tiene una efervescencia de juventud que se está perdiendo por falta de apoyo. Hay un montón de locales de ensayo, de grupos a los que hay que ayudar. Eso atraería a gente de fuera de la ciudad a vivir aquí, a asentarse, y se lo están perdiendo.

¿Con cuántos/as  abonados/as contáis actualmente? ¿Cómo ha sido esa evolución?

Ahora mismo tenemos algo más de 400 abonados/as. El primer año fue el boom, éramos más de 600. Luego la cosa bajó y estuvimos muchos años en torno a 300. Hace 5 años que nos mantenemos alrededor de 430-470 abonados/as.

Concierto de Freedonia./Hell Dorado

La sala tiene casi 20 años, nació cuando no había salas de rock en la ciudad, pero ahora la oferta es más amplia. ¿El público más joven también se hace abonado? ¿Cuál es el perfil de los/as abonados/as?

La edad de la gente que viene a la sala es de 30 años en adelante. Generalmente contratamos bandas ‘especiales’ que requieren tener cierto conocimiento musical. Los/as jóvenes comienzan escuchando ‘La Polla Records’ y acabarán acercándose a bandas de punk de verdad; entonces es cuando vendrán aquí a ver a ‘Radio Birdman’ u otras bandas. Además, los/as chavales/as tienen un montón de opciones de ocio y cada vez hay más oferta musical.

A medida que la gente va dejando de ser joven, empiezan a venir aquí y descubren otro tipo de música y de bandas. También descubren que al público se le puede tratar bien, no como mera mercancía. Cuando eres más mayor empiezas a ir a otro tipo de locales un poquito más cómodos.

¿Qué ventajas tiene ser abonado/a? ¿Qué tipos de abonados/as hay?

Ser abonado/a es como un tipo de crowdfunding. Nos adelantan el dinero, pero luego lo recuperan a modo de entradas y consumiciones. Hay tres tipos de abonados/as: el Classicus, que paga 63 euros al año y tiene descuentos en las entradas y una consumición con cada entrada, luego está el Infernus, que paga 94 euros y tiene tres entradas gratis al año más las ventajas del Classicus, y por último el Doratus, 155 euros al año con seis entradas gratis más las ventajas del Classicus.

Juan Uriarte, responsable de Hell Dorado./ Yone Estivariz

Ahora se llaman abonados/as, pero hasta hace poco erais socios/as, ¿cuál es el funcionamiento interno? ¿Cómo se toman las decisiones?

Somos tres personas en la oficina; una se encarga del tema administrativo y contable, otra de la página web y la gestión de los/as abonados/as, que es muchísimo trabajo, y el tercero de la producción artística y redes sociales. Luego estoy yo, que llevo dirección y contratación. Las decisiones las tomo yo generalmente y algunas veces las consulto con amigos/as o abonados/as, aunque no trabajen en Hell Dorado.

¿Cómo se programa en Hell Dorado? ¿Cuáles son los criterios estilísticos para elegir los conciertos?

Apostamos por el estilo que nos gusta, como el rock and roll, punk, soul, rhythm & blues, garage, hard rock, etc. Bandas que tengan algo que aportar y que puedan tener una respuesta del público. Nos ha pasado traer a gente grandísima y que no haya venido nadie a verlos; eso supone una ruina económica y lo pasas realmente mal. Hoy en día tratamos de conjugar el que la banda sea interesante  y que tenga respuesta del público. Cada vez apostamos menos por grupos pequeños, porque aunque vienen cobrando poco, viene muy poca gente a verlos. 

Tendríamos que copiar a los/as ingleses/as, que de música saben muchísimo. Todas las grandes bandas como los Beatles, los Rolling Stones, Iron Maiden o Motorhead, que han aportado millones de libras a Inglaterra, comenzaron tocando en bares pequeños, pasaron a salas medianas y luego a grandes, hasta convertirse en bandas reconocidas a nivel mundial. Si estos bares no existieran, los grupos no podrían comenzar a tocar en ningún lado. En Inglaterra todos estos bares están subvencionados porque los consideran de interés fundamental para la ciudad.

James Hunter en la sala gasteiztarra./ Sergio Martín

¿Tenéis sinergias con otras salas para programar conciertos?

Ha habido épocas en estos 19 años que hemos trabajado con el Antzoki de Bilbao y con alguna sala de Donostia o incluso de Santander para traer a alguna banda. Actualmente no nos hace falta. Trabajamos con promotores que ya tienen montadas las giras y si no, el propio manager se encarga de buscarles otros bolos en las ciudades de alrededor.

¿Cuántas bandas han pasado en todo este tiempo por Hell Dorado? ¿Hay alguna que recuerdes especialmente, algún grupo que cuando pasó por Hell Dorado no era tan conocido y ahora sería imposible traerlo?

2.850 grupos han pasado en todo este tiempo por Hell Dorado. Por aquí ha estado Sharon Jones con The Dap Kings por ejemplo, que luego se hizo ultra famosa, la mejor cantante de soul del mundo. Cuando se murió, todo el mundo decía que había estado en Hell Dorado viéndola, cuando en realidad vinieron 90 personas y perdimos unos cuantos miles de euros. Johnny Kidd & The Pirates también han estado, Keith Richard de los Rolling Stones, Pete Townshend de los Who o Dick Dale. A nivel nacional, y que ya no podemos traer por lo que cuestan, hemos tenido a Fuel Fandango o a Los Ilegales.

Sex Museum dirante un concierto en la sala Hell Dorado. Sergio Martín

¿Qué relación mantenéis con los grupos vitorianos?

A día de hoy nos vamos distanciando de los más jóvenes por cuestión de edad. Los grupos que comienzan a caminar seriamente y tienen algo que contar, tocan aquí. Hace unos días tocaron The Dealers, de teloneros de los Cynics, una banda norteamericana que son lo mejor que hay a nivel internacional en cuanto a bandas de garage. Alguna vez hemos traído alguna banda de aquí, de las que empiezan, como teloneros de otro grupo, pero la gente comienza a hablar, salen a fumar, e incluso alguno se me ha quejado porque quizá no tengan el nivel, es difícil. Por este motivo hemos montado Go Gasteiz Go, para que grupos locales de la misma índole puedan actuar en la sala.

¿Qué destacarías entre lo que se mueve actualmente en el ámbito del rock en la ciudad?

Creo que los/as jóvenes de ahora lo tienen todo en bandeja. Cuando yo era un chaval, nos teníamos que buscar la vida para poder ensayar, para que nos dejaran un local. Ahora ya no es así. Para que haya efervescencia de música tiene que haber movimiento, jóvenes enfadados queriendo hacer algo. Como está todo en bandeja, no pasa absolutamente nada, no hay movimiento musical.

¿La idea de financiarse con socios/as o abonados/as, lo ves extrapolable a otros sectores culturales? 

Claro, es una idea muy buena, te hace libre, autosuficiente. En Euskadi siempre hemos sido muy cooperativistas, muy de colaborar y de hacer cosas entre todos/as. Hell Dorado es una prueba, si no fuera por los/as socios/as no hubiéramos existido. Lo que pasa es que la gente está confundida con el tema del asociacionismo, porque todo el mundo quiere mandar, se crean lobbies dentro, etc. Hay que tener las cosas muy claras y no pretender vivir de ello. Nosotros siempre hemos tenido trabajos paralelos y ahora, 19 años después, sí que podemos dedicarnos exclusivamente a esto.