“Para que la escuela se transforme, se necesitan políticas educativas y culturales que propicien el cambio, y las instituciones han de favorecerlo”

Hablamos con Carmen Oviedo, coordinadora del colectivo ‘Pedagodías Invisibles’, sobre Art Thinking, una nueva metodología que propone transformar el sistema educativo a través de las artes

Carmen Oviedo acudió al seminario ‘Churras con meninas’ celebrado en Vitoria-Gasteiz. / Yone Estivariz

La neurociencia ha comprobado que intervenir sobre la emoción es necesario para generar aprendizaje. Es por ello que, para garantizar el éxito de los procesos de enseñanza, han de fomentarse dos actitudes básicas: la curiosidad y la emoción por aprender. Precisamente siguiendo la premisa de la neuroeducación nació el Art Thinking, un proyecto en el que por medio de las artes se propone transformar el sistema educativo, generando curiosidad y motivando así las ganas de aprender.

Para conocer más a fondo esta nueva metodología, Go Gasteiz Kultura ha conversado con la gasteiztarra Carmen Oviedo. Diplomada en Magisterio, licenciada en Historia del Arte y con un máster en Conservación y Exhibición de Arte Contemporáneo, la labor profesional de Carmen se centra sobre todo en la gestión cultural. Actualmente es coordinadora de ‘Pedagogías Invisibles’, un colectivo de investigación y acción cultural en el ámbito del arte y la educación que diseña, gestiona e implementa programas educativos en instituciones culturales.

¿Qué son las pedagogías invisibles?

Son todos aquellos discursos de los que aprendemos, pero que como no son explícitos no identificamos como fuente de aprendizaje. Son discursos que determinan nuestra manera de entender y de relacionarnos con el mundo.

¿Cómo nace el proyecto ‘Pedagogías Invisibles’?

El proyecto nació dentro de un grupo de doctorado de la Universidad Complutense de Madrid que estaba realizando la tesis doctoral en Educación Artística. Este colectivo investigaba nuevas pedagogías vinculadas al arte, pero se dio cuenta de que el sistema educativo era demasiado estricto como para ser el contexto en el que realizar los experimentos necesarios. Así el grupo descubrió que el lugar para llevarlos a cabo eran las instituciones culturales, que son mucho más abiertas y permeables. No obstante, el ámbito de la educación formal pública siempre ha sido el objetivo último, por el importante lugar que ocupa en el sistema.

A partir de aquel inicio personas vinculadas a aquel grupo seguimos trabajando en esta dirección. Abordamos nuestra labor desde dos premisas: por una parte, todos nuestros proyectos intentan plantear dilemas a la escuela, es decir, generamos proyectos que colisionan con esos sistemas obsoletos vinculados a la educación formal, e introducimos proyectos que generan todo un cuestionamiento en torno al sistema educativo; por otra parte, trabajamos con instituciones culturales para que estas aprendan a cuestionarse también a sí mismas, a cuestionar su valor y su papel como agente de transformación social. 

Entendemos que la escuela y el museo son dos instituciones fundamentales en la producción de conocimiento, pero como están despolitizadas, no son lugares donde se genere una ciudadanía crítica. Nuestro objetivo último es que las instituciones culturales y educativas sean agentes políticos de transformación social. 

Una de las actividades durante la escuela de Art Thinking. / Borja Llobregat

De tus palabras se deduce que detectáis ciertas carencias en el sistema educativo actual, ¿cuáles son?

Cada vez hay menos horas dedicadas a las artes. Hubo una reforma en la que se sacaron muchas de estas horas, y en los casos donde se han mantenido, están muy vinculadas a la manualidad, al arte como técnica. Lo que sucede es que se olvida que el arte es un contexto para generar pensamiento crítico. La escuela debe ser un entorno que aborde los retos contemporáneos, que aborde retos vinculados a la ecología, a la economía, a la política y a la sociedad. Todo esto ha desaparecido.

Desde ‘Pedagogías Invisibles’ hablais del Art Thinking, ¿qué es?

El Art Thinking es un marco de acción, una especie de aglutinador de contenidos. Es la idea de que el arte nos da estrategias y herramientas para abordar cualquier aprendizaje. Es investigar cuáles son esas estrategias y llevarlas a los procesos de aprendizaje y a los procesos educativos.

¿Qué pueden aportar las artes al cambio del sistema educativo y, a su vez, qué puede aportar el sistema educativo a las artes?

El arte contemporáneo aporta transdisciplinariedad al sistema educativo, ya que entiende la vida, precisamente, como una transdisciplina. Esto provoca la ruptura del sistema basado en las asignaturas, así como el planteamiento de conocimientos por niveles que propone el sistema educativo tradicional, y que no tiene nada que ver con cómo el ser humano aprende. Conecta la vida real con la escuela. 

La educación también tiene mucho que aportar al arte. Hoy en día el arte contemporáneo está en una esfera bastante aislada porque no es permeable a la sociedad. Además, es algo a lo que no todo el mundo llega, bien sea por nivel de estudios, nivel económico o porque algunas personas no se sienten apeladas. Lo que sucede cuando se propone un proceso educativo dentro de un contexto artístico es que todo esto se democratiza y crece de manera exponencial, porque al final todo el caldo de cultivo de lo que va a ser la sociedad del mañana está en la escuela.

Carmen Oviedo durante la entrevista. / Yone Estivariz

¿Coarta la pedagogía tradicional la creatividad de la infancia?

Te voy a responder a esta pregunta con un ejemplo. Estás en una clase de Infantil y le das a un/a niño/a una serie de piezas. Automáticamente, ese/a niño/a se pone a jugar, empieza a crear lo que a le parece, no necesita una premisa tuya, no necesita una orden. Cuando pasamos a Primaria, y mucho más a Secundaria, esto no existe, siempre está la pregunta “¿qué tengo que hacer?”. El sistema educativo lo que hace es proponer un proceso dirigido, donde solamente hay una solución que es correcta, de la que tú no eres partícipe. En ese sentido, la pedagogía tradicional sí que está coartando este proceso porque elimina la experiencia, elimina la intuición, las propias necesidades, los propios deseos, y genera caminos y verdades únicas. Para un problema, una solución. Y la realidad no es así, pero el sistema cientificista y positivista del que la escuela tradicional es heredera, lo que fomenta es esto. Al final el reto siempre es postergar al máximo esta contestación de “¿qué tengo que hacer?”.

¿Cómo cambiaría el Art Thinking una clase de matemáticas tradicional? ¿O la reestructuración ha de ir mucho más allá de una clase concreta?

De lo que hablamos es de cambiar todo el paradigma educativo, cambiar todo el imaginario de la educación, de vincular la escuela con la vida real, de aprender como realmente aprendemos en nuestro día a día. Hay que aprender a partir de la experiencia. Las matemáticas pueden aprenderse a partir del deseo, de las iniciativas personales y del trabajo colaborativo. El cuerpo tiene que tener presencia en todo ese proceso educativo y las matemáticas se pueden aprender a través del cuerpo. La experiencia es fundamental, porque tú puedes experimentar lo que es sumar dos ángulos y resultaría mucho más sencillo de aprender.

«Hablamos de cambiar todo el paradigma educativo, todo el imaginario de la educación, de vincular la escuela con la vida real y de aprender como realmente aprendemos en nuestro día a día.»

¿Qué es eso a lo que, en el Art Thinking, llamáis ‘detonante’? 

Es un elemento que se introduce en la clase y que genera sorpresa, desfamiliarización y extrañamiento. Es un recurso súper utilizado por el propio arte contemporáneo y que nosotras llevamos al proceso educativo. Es algo que te pone la cabeza en otro sitio. Una cuestión de neuroeducación. Esta dice que si no hay curiosidad no hay aprendizaje. Estos ‘detonantes’ son mecanismos que están vinculados con eso que estamos tratando, que tienen una estética contemporánea, que de repente es algo loco que no te esperas y que hace que tu cabeza esté ahí, que tengas ganas de aprender. Las ganas de aprender se han perdido.

¿Qué aporta a los/as niños/as y adolescentes de manera individual el Art Thinking?

El pensamiento crítico. El Art Thinking es un aglutinador de contenidos para poner las artes en el centro. Lo que esto consigue es hacer contemporáneo todo el proceso de aprendizaje desde un punto de vista crítico, y hacer que cada persona se cuestione todo lo que tiene alrededor.

En esta manera de trabajar que vosotras planteáis, el profesorado ha de desarrollar su trabajo con una visión abierta y creativa. Sin embargo, no todas las personas que trabajan en educación se sienten seguras en este terreno. ¿Cómo puede mejorarse en este sentido? ¿Quizá desde los propios centros o políticas educativas se podría ayudar al profesorado en esa dirección?

Es normal tener miedo. La creatividad siempre ha estado asociada con la técnica y eso es una trampa brutal, porque la creatividad y la técnica no tienen por qué ir asociadas. Lo que recomendamos es lo que hemos hecho nosotras, copiar. Copia, mira qué están haciendo tus compañeros/as, métete en internet, busca referencias de arte contemporáneo y cópialas. Creo que es importante reivindicar la figura del docente como una figura intelectual e investigadora. El sistema educativo es un sistema bulímico, donde tragas una información y luego la expulsas. Hoy en día los/as profesores/as son transmisores/as de conocimientos, no son creadores/as de experiencias de aprendizaje, que es lo que tienen que ser. 

Una de las actividades durante la escuela de Art Thinking. / Borja Llobregat

¿Qué papel tienen en todo esto las familias?

Juegan un papel fundamental. Nosotras nos encontramos con contextos en los que el claustro de profesores/as es muy pro, pero luego las familias se desentienden. No obstante, también hay centros en los que pasa lo contrario, que los/as profesores/as no se quieren meter en esta faena pero las familias lo exigen. Tener a las familias como aliadas es fundamental, ya que es donde verdaderamente se produce la educación. 

Cada vez surgen más escuelas con metodologías alternativas a la tradicional, ¿algo está cambiando? ¿Cómo ves la oferta que hay en educación alternativa?

Yo creo que sí que está cambiando, pero sobre todo en la escuela privada. Cualquier cambio es bueno, venga de donde venga. Muchas veces estas escuelas privadas se adhieren a un modelo, por ejemplo, el modelo Montessori o el de Reggio Emilia. Pero la escuela pública, al generar una metodología propia y al coger lo que más interesa de cada uno de los modelos, es el lugar donde se pueden generar estas pedagogías radicales que transformen la educación. 

Pedagogías Invisibles desarrolla su proyecto en distintos territorios, ¿hay alguno en particular en el que el cambio de metodologías educativas esté siendo especialmente referencial? ¿Qué falta para que se avance más en esta dirección?

Nuestro conocimiento es a nivel de centros aislados, pero sí que detectamos que Catalunya es uno de los espacios donde está habiendo una transformación más profunda. Ya no es solo que haya centros que estén haciendo cosas, sino que a nivel estructural se está sosteniendo más. ¿Eso qué quiere decir? Que hay más respuesta por parte de la administración pública. La administración pública catalana se está mojando más y está proponiendo políticas educativas que amparan mejor estos procesos. Para que se avance en esta dirección se necesitan políticas educativas y culturales y que las instituciones propicien este hecho. 

Volviendo al Art Thinking, tenéis una escuela con el mismo nombre, ¿a quién está dirigida y qué objetivos tiene?

Está dirigida a cualquier persona que tenga interés en la transformación social a través de la educación. Está muy dirigida a docentes, porque nos parece que la escuela es un lugar desde el que abordar esta transformación, pero también nos dirigimos a mediadores/as culturales, pedagogos/as, a estudiantes de educación, etc.

Carmen Oviedo. / Yone Estivariz

¿En esta escuela, qué contenidos trabajáis y cómo lo hacéis?

Ponemos en práctica todo esto de utilizar estrategias del arte contemporáneo como herramientas para cualquier aprendizaje. Por ejemplo, en la anterior edición, una de las cosas que trabajamos fue la ‘performance’, y cómo utilizar todas las estrategias que esta tiene para llevarlas al aula y abordar el trabajo docente de cualquier asignatura. Los/as asistentes no tienen que ser profesores/as de arte, ya que está pensado para profesorado de cualquier disciplina. El arte no es un contenido, el arte es una metodología.

¿Cuándo será la próxima escuela?

Hemos aglutinado la escuela en un fin de semana y va a ser el 15 y 16 de febrero. Será en la Casa del Lector en Matadero Madrid.

El pasado 9 de octubre presentasteis en el Reina Sofía el estudio que habéis realizado desde ‘Pedagogías Invisibles’ sobre la ‘Situación de la mediación cultural en el Estado español’. ¿Qué nos puedes contar sobre este estudio? ¿Qué conclusiones habéis sacado?

Hemos visto que la profesión de mediadora cultural está en una situación de vulnerabilidad. Es una profesión muy nueva que no está reconocida. Sin embargo, es un lugar de potencialidad enorme, porque detona unos procesos sociales transformadores. Abordamos este estudio para ver cuál ha sido la trayectoria de esta figura profesional y en qué lugar está. Esperamos que el estudio sirva para poder avanzar en esta materia; sus conclusiones pueden consultarse en la red.