“Objetos de la vida cotidiana como la vitrocerámica o los pañales existen gracias a la carrera espacial”

La divulgadora científica Susana Malón acerca la astronomía a los centros educativos alaveses a través de un planetario móvil

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Susana Malón, astrónoma, física y divulgadora científica./Yone Estivariz

Susana Malón recuerda cómo cuando era niña se tumbaba en la hierba y pasaba largas horas observando las estrellas. Ahí comenzó su pasión por la astronomía. En COU tenía claro que estudiaría biología, pero la llegada de una profesora cambió su futuro. «Nunca me olvidaré de la señorita Escalona, vino a darnos física y me cautivó. Era una motivación contínua en clase, así que me terminé decantando por la física», cuenta Susana.

Malón es ahora astrónoma, física y divulgadora científica especializada en el campo de la contaminación lumínica. «He hecho de mi pasión, mi profesión», afirma. Explica que hace unos años le propusieron dar una charla sobre contaminación lumínica en un colegio, «salió bien, pero eché de menos alguna herramienta extra». Con esta idea en mente, desarrolló el proyecto denominado ‘Cosmium, viajeros de las estrellas’, una iniciativa educativa multidisciplinar cuyo objetivo es acercar la astronomía al alumnado con un planetario 360º digital móvil, sensibilizando sobre la contaminación lumínica.

«Es un proyecto de apoyo al profesorado que llevamos a los centros sin necesidad de desplazarse y es una actividad totalmente experiencial», explica Susana. «No se trata solo de divulgación, también hay que motivar al alumnado«. Según la astrónoma, los niños/as tienen «muchas ganas de aprender y que una científica se acerque al centro les motiva muchísimo».

Susana Malón en la ikastola Odon de Apraiz./ Yone Estivariz

8 años divulgando

Desde 2012 ha acudido a más de 300 colegios y ha acercado la astronomía a miles de alumnos/as. «Somos la primera civilización que no miramos las estrellas. Y no las miramos porque no las vemos», afirma. La tecnología Full Dome 360º permite observar el cielo nocturno en tiempo real y también en cualquier momento de la historia de la humanidad. Esto permite a los escolares saber cómo estaba el cielo el día en el que nacieron, entre otras curiosidades.

Además, adquieren conocimientos sobre los movimientos de la Tierra, las constelaciones y los objetos celestes. También aprenden a orientarse bajo las estrellas, hacen un recorrido por todos los planetas, y se informan sobre la mitología y cultura de las civilizaciones.

«Dentro del planetario ocurren cosas maravillosas«, afirma Susana. Cuenta cómo en una ocasión una profesora le advirtió que en uno de los grupos había un niño con déficit de atención, por lo que quizá interrumpiría la clase varias veces. «El niño en cuestión me preguntó cuál era la frecuencia de vibración de los segmentos que forman el Grantecan. En ese momento descubrimos que no tenía déficit de atención, sino altas capacidades», cuenta. 

Dentro del planetario./Yone Estivariz

La contaminación lumínica es otro de los temas que se toca en estas sesiones. El exceso de iluminación nocturna no solo oculta las estrellas del cielo, sino que tiene también implicaciones energéticas, sobre la biodiversidad, la salud, el cambio climático y la cultura. “Nos estamos desconectando de nuestra casa, que son las estrellas. Es un vacío y un problema cultural bastante fuerte”, explica. 

Brecha entre la sociedad y la ciencia

La divulgadora afirma que la población, en general, tiene una carencia de conocimientos astronómicos. Responsabiliza en gran parte a la comunidad científica, ya que cree que ha habido un aislamiento entre la sociedad y la ciencia. Pero Susana trabaja para cambiarlo, «estoy empeñada en traer la ciencia a la calle, explicar con palabras sencillas lo que ocurre en el universo. Tenemos que entender que la cultura tecnológica que tenemos hoy en día es gracias a las estrellas y a las personas que se hicieron preguntas acerca de ellas», explica. «Objetos de la vida cotidiana como la vitrocerámica o los pañales existen gracias a la carrera espacial».

Susana Malón durante la entrevista a Go Gasteiz Kultura. /Yone Estivariz

Internet está ayudando mucho en este sentido. Son decenas de divulgadores/as científicos/as los que día a día suben vídeos a las redes sociales hablando de ciencia. Vídeos pensados para un público plural. «Eso es lo que necesitamos», afirma Susana, «gente que se quite la bata y nos hable en términos que podamos llegar a entender todos/as».

La vida en la Estación Espacial Internacional

Ahora que con la crisis del COVID-19 se han tenido que suspender los planetarios en los colegios, Susana Malón está realizando unos videotutoriales sobre la vida en el espacio dirigidos al alumnado. En ellos habla de la vida de los astronautas en la Estación Espacial Internacional, una prueba de confinamiento extremo, “este tema viene muy bien para estos días en los que estamos sin salir de casa”.