«Lo que no se paga no se valora»

dFeria, cita ineludible en el sector de las Artes Escénicas celebra este año su 26ª edición. Será del 9 al 12 de marzo en diferentes escenarios de Donostia. Su director, Norka Chiapuso, nos desgrana las claves de esta feria, al tiempo que comparte su visión sobre las compañías alavesas, el debate sobre los espacios escénicos en Vitoria - Gasteiz y el reto de atraer a la ciudadanía

Norka Chiapuso, director de dFeria, en el Victoria Eugenia./ Yone Estivariz

Hace hoy 32 años Donostia acogía la primera edición de la feria de las AAEE dFeria, una cita dedicada exclusivamente al teatro durante sus primeras ediciones. Tras un paréntesis de seis años, provocado por diversos problemas económicos, en 1998 la feria pudo recuperarse gracias al empuje y al apoyo de las instituciones públicas.

En la actualidad, dFeria es ya  evento de referencia para el sector de las AAEE de toda España, y continúa afianzando sus lazos con el mercado latinoamericano y europeo. La feria donostiarra, actualmente especializada en espectáculos tanto de danza como de teatro, se caracteriza por la excelencia en la selección y exhibición de las obras presentadas.

Así, del 9 al 12 de marzo San Sebastián acogerá 32 espectáculos de teatro y danza, creados por 32 compañías diferentes, y contará con la presencia de más de 500 profesionales ligados/as a las AAEE. Hablamos con Norka Chiapuso, director de la feria, sobre el pasado, presente y futuro del evento.

¿Si “dFeria” fuera “dFestival”, en qué sería diferente este proyecto?

Si solo fuera un festival, y no tuviera esa parte de feria, sería muy distinto. A la hora de programar un festival tienes muchas más opciones que al hacerlo para una feria; no tienes que estar buscando novedades, no estás condicionado porque los espectáculos sean de un sitio en particular, etc. En cambio, la feria te marca que tienen que ser obras nuevas, que una parte importante tienen que ser espectáculos vascos, hay cuotas de espectáculos extranjeros, etc. La feria, en ese sentido, está más limitada. Por otro lado, tiene el aliciente de que son espectáculos que no se han visto y que son nuevos tanto para el público como para los/as programadores/as.

26 ediciones ya, ¿cuáles son los hitos de estos años que han hecho que dFeria sea hoy lo que es?

dFeria empezó en el año 88 como una cita exclusivamente dedicada al teatro y eran tiempos en los que la ciudad no tenía una infraestructura teatral muy fuerte. Con el paso de los años, la ciudad fue creciendo en espacios escénicos y eso ha permitido que la feria se desarrollara en lugares con más calidad. Cuando se reinauguró el Teatro Victoria Eugenia, la feria dio un paso y se convirtió en un evento de teatro y danza, fue un cambio importante. Por último, hace dos años creamos dFeria Abroad, un programa de apoyo a las compañías vascas para que participen en otros festivales, en otras épocas del año y en otros contextos geográficos y socioculturales. Esto le da trascendencia y otra nueva dimensión a la feria.

El Teatro Victoria Eugenia durante la edición pasada de dFeria./dFeria

dFeria es un evento que nació enfocado a la industria y luego se abrió al público, ¿por qué se tomó esta decisión? 

Para que estos eventos tengan futuro tienen que estar acogidos por la ciudad, los/as ciudadanos/as tiene que apoyarlos, disfrutarlos y participar en ellos. Si lo haces de espaldas a la ciudadanía, tienes un recorrido más corto y nos parecía fundamental que la gente también lo disfrutara. Además, tener 30 espectáculos en cuatro días es ya, en sí mismo, un festival. 

¿Con qué presupuesto cuenta el proyecto y en qué medida es importante para un proyecto como el de dFeria que las instituciones apuesten por él?

Rondamos un presupuesto de 240.000 euros. Es muy importante que las instituciones apoyen la cultura. Este es un evento que no es comercial, es más de autor, con un compromiso ideológico, cultural y sociológico, y sin el apoyo público no sería posible sacarlo adelante. 

¿Cómo se prepara una feria así? ¿Cuánta gente hay detrás trabajando? 

El equipo de gestión es muy pequeño, pero según se va acercando la fecha, se va incrementando paulatinamente. Cuando quedan unas semanas para la feria, todo los equipos de todos los espacios de Donostia Kultura entran a participar y terminamos siendo un montón de gente.

Una de las actuaciones de la pasada edición./dFeria

En materia de selección de propuestas, ¿qué figuras la realizan y en base a qué criterios?

A nivel de criterios buscamos novedad, los espectáculos nacionales no pueden tener más de un año y los extranjeros pueden tener más tiempo pero no pueden haber estado en Europa antes. Por otro lado, el 45-50% tiene que ser producción vasca, un 25% extranjera y el otro 25% del resto del estado español. De entre todos los espectáculos, un 45% tiene que ser danza, otro 45% teatro y el 10% restante de otras disciplinas. Buscamos espectáculos de autor y que tengan un contenido que nos parezca interesante. 

Solemos recibir alrededor de 450 propuestas, hacemos una criba y nos quedamos con 150. Ya con las finalistas, el equipo de gestión va tomando decisiones y montando el puzzle, hasta quedarnse con 30.

¿Cómo es la relación y la forma de trabajar con los/as programadores/as? ¿Qué dinámicas se generan?

Como la feria lleva tantos años, son los/as propios/as programadores/as los/as que se guardan las fechas en su agenda para venir a Donostia. Nosotros/as, por nuestra parte, invitamos a algunos/as, y las propias compañías también nos mandan listas con los/as programadores/as que quieren que invitemos. Además de esto, también invitamos a distribuidores/as para que incluyan los espectáculos en su cartera y los muevan. Cuando los/as programadores/as llegan a Donostia, las facilitadoras se encargan de poner en relación a unos/as con otros/as, realizan encuentros y organizan actividades que promueven el contacto y para que, a partir de ahí, puedan surgir negocios. 

Naoto Okada actuó en la plaza de la Constitución en la pasada edición./dFeria

¿Realizáis desde dFeria un seguimiento de las contrataciones que surgen a partir de vuestro proyecto? Si así fuera, ¿cuál es la valoración que hacéis al respecto?

Realizamos un seguimiento a la semana siguiente de realizar la feria, a los tres meses y a los seis. Preguntamos a las compañías, por una parte, cuántas contrataciones se han confirmado y, por otra, cuántas prevén aunque no estén aún confirmadas. En estos momentos estamos estudiando implementar alguna manera para tener también el feedback de los/as programadores/as.

Con los datos que nos facilitan las compañías, vemos que el presupuesto de la feria se multiplica por entre 4,5 y 7. Es decir, si se invierten 240.000 euros, se contrata por más de un millón de euros.

dFeria se celebra del 9 al 12 de marzo, ¿qué vamos a poder encontrar? ¿Cómo se presenta la feria este año?

El Victoria Eugenia va a tener tres espectáculos de danza muy potentes: ‘Dream’ de la compañía francesa Julien Lestel, ‘Los Cuerpos Celestes’ de Marco Vargas & Chloé Brûlé y ‘Ya no seremos’ de Ángel Rojas. También estará en el Victoria Eugenia ‘Cuando todo cambia’ de Alberto Velasco, una propuesta de teatro dirigida a gente joven, muy transgresora. En Gazteszena estará Claudio Tolcachir, con un espectáculo sobre un amor entre dos chicos en la distancia. Tendremos también a Sharon Fridman, con su última coreografía ‘Dosis de paraíso’. Para nosotros/as, que este bailarín quiera estar en Donostia es un honor, es gente que no necesita la feria porque ya tienen un prestigio muy alto. Esta edición está llena de joyas.

¿Qué propuestas alavesas acogéis este año y cuál es el valor que creéis que aportarán a la edición de 2020?

Este año presentamos la obra de Pez Limbo ‘El patio de mi casa’. Se trata de una co-producción entre el Teatro Principal, el Arriaga y el Victoria Eugenia. Tiene una importancia muy fuerte porque nació en nuestro programa Nuevas Dramaturgias, así que le damos una relevancia especial. 

También tenemos a Proyecto Larrua con ‘Otsoa’. Estos bailarines arrancaron muy fuerte y van in crescendo, cada cosa que hacen la hacen mejor, son una garantía de calidad para la feria.

El alavés Ortzi Acosta actuará con el grupo Txalaparta, es una persona que no necesita ni presentación, dentro del mundo del circo es una figura súper relevante.

Proyecto Larrua actuará durante la feria de este año./Proyecto Larrua

Entre las propuestas alavesas hay una, la de Pez Limbo, que es un trabajo con muchos/as actores/actrices en escena, en definitiva, un tipo de producción que ya no es habitual ver. ¿Crees que es recuperable este formato o que la crisis en el sector ha marcado ya claramente un antes y un después en este sentido?

Con la crisis en el sector se movieron cosas. Una de ellas fue que algunos/as profesionales se dieron cuenta de la necesidad de lo público para producir o co-producir. Desde lo privado es muy difícil poner en escena un espectáculo con tantos actores y actrices. Precisamente es lo público quien tiene que ayudar a que surjan cosas que desde lo privado solo no se puede. Como no hay mal que por bien no venga, a partir de esa crisis, los teatros, que no se planteaban la co-produción hasta el momento, fueron cambiando la mentalidad hacia lo que debe ser una acción teatral y lo que es en Europa; intervenir en el proceso creativo y ayudar ahí, para que las compañías lo puedan hacer, para que estén más tranquilas y para que la financiación no dependa de un crédito de un banco. Esa intervención pública es fundamental para que estas cosas sucedan. 

A lo largo de vuestra historia habéis tenido que lidiar con la rehabilitación de un escenario para vosotros/as tan importante como el del Teatro Victoria Eugenia. En Gasteiz tenemos aún pendiente la ejecución de la mejora del Teatro Principal, ¿en qué medida afecta a la salud escénica de una ciudad que su principal espacio escénico ofrezca su mejor versión? ¿Hasta qué punto es importante la inversión en este sentido?

Cuando el espacio se encuentra en obras es una faena increíble. Son carencias que no son fácilmente sustituibles y hay que aguantar el chaparrón y tener paciencia. La ciudadanía tiene que pensar que va a tener un teatro con más capacidad técnica, con mejor iluminación y sonido, y que gracias a eso se podrán traer montajes más grandes. Todo va a mejorar, el formato y la calidad de los espectáculos crecerá. Lo malo es que si cierras el Principal de Vitoria, es muy difícil que lo sustituyas por otro espacio, por eso hay que tener paciencia, porque luego compensa. 

Norka Chiapuso, director de dFeria, durante la entrevista para Go Gasteiz Kultura./ Yone Estivariz

Siguiendo en Vitoria, la ciudad se encuentra en pleno debate sobre su futuro auditorio. Gran parte del sector escénico solicita que el equipamiento cuente con caja escénica, pero parece que el proyecto no contempla tal uso. Como especialistas en el sector de las Artes Escénicas en Euskadi, ¿creéis que beneficiaría tanto al tejido escénico vasco como al público que hubiera un nuevo espacio que pudiera acoger espectáculos escénicos en vivo? 

Depende de cómo se haga y en qué contexto sociocultural. En el caso de las ciudades pequeñas hay que tener cuidado para no saturarlas. Los auditorios son auditorios y están pensados para lo que están pensados. Tenemos el ejemplo del Euskalduna, que funciona también como un espacio escénico y no funciona mal, se coordina bien con el Arriaga y funcionan los dos, pero hay que tener en cuenta que Bilbao es una ciudad más grande que Vitoria o San Sebastián y tiene un entorno con más público. En ciudades como Vitoria habría que ver. Si tienes 1.800 personas en un lado y 1.000 en el otro, hay que ver si la ciudad da para tanto.

Este año, como novedad habéis programado varios espectáculos dirigidos al público joven y familiar. ¿Qué tan importante es que desde pequeños/as disfrutemos de las AAEE? ¿Cómo valoráis la inversión que en España se hace (tanto a nivel de producción como a nivel de programación) en AAEE para Infancia y Juventud, en relación a lo trascendental que estas resultan a la hora de generar públicos, llenar aforos, etc.? 

En este punto cuidamos mucho la selección de las obras, buscamos espectáculos con nivel. Me da la sensación de que desde lo público, desde los teatros, intervenimos un poco tarde. Habría que integrar el arte en las escuelas de otra manera, incorporándolo en los planes educativos. Si los/as jóvenes no tienen las AAEE interiorizadas, cuando salen del cole e intentamos que se interesen por el teatro por ejemplo, ya llegamos tarde. En otros países, como Francia, el teatro está integrado en la escuela, dan clases y hay grupos de teatro; ahí es donde falla nuestro sistema. Por esa razón es tan difícil conectar con la juventud.

En materia de públicos contáis con una estrategia de política de precios. ¿Qué resultados habéis obtenido desde que implementarais este tipo de medidas?

No hemos dado todavía con la clave en este aspecto. Tenemos cosas que funcionan muy bien, como por ejemplo ‘La hora joven’, que se trata de abrir la taquilla 30 minutos antes de la función y los/as menores de 30 años pagan 3 euros por la obra. Esto ha propiciado que muchas personas jóvenes se acerquen al teatro. Pero a nivel de abonos no hemos llegado a encontrar la fórmula, ahora mismo estamos dándole una vuelta de tuerca otra vez. El Arriaga tiene un sistema muy complicado pero que les funciona muy bien, es complejo de entender, pero ellos/as sí que han dado con la clave. 

Danza en barra en el Boulevard./dFeria

En cuestión de política de precios, todavía es hoy común (muy especialmente en las AAEE para Infancia y Juventud) no cobrar entrada. ¿Es esto realmente beneficioso para las AAEE o resta valor a las propuestas, programaciones, etc.?

Lo que no se paga no se valora. La gente tiene que tener un mínimo de interés y nosotros/as acompañarlo con unos precios asequibles. Además, en las AAEE las butacas son muchas veces la salvación del teatro. Si por alguna razón los presupuestos caen y la gente ya está acostumbrada a pagar por un espectáculo, sabes que tienes el dinero de las butacas. Si por el contrario has regalado las entradas durante años, cuando necesites ese dinero, la gente no va a querer pagar.

¿De aquí a 4 años, cuál dirías que es el reto más importante al que dFeria tendrá que hacer frente?

En cuanto a volumen no nos interesa crecer, la feria ya tiene un buen tamaño y es mejor hacer las cosas con calidad y que se puedan abarcar. Sí que me gustaría asentar dFeria Abroad e implantar un proyecto de producción en la propia feria; no solo vender espectáculos, sino vender ideas para gente que las quiera poner en marcha. Es lo que nos gustaría activar de cara al año que viene.