El pasado, a golpe de vista

La empresa vitoriana Arkikus ha creado varias aplicaciones que permiten ver, en 360º, cómo eran hace siglos esos lugares que hoy forman parte de nuestro patrimonio histórico

Iker Ordoño y Arantxa Satrustegui observan la plaza de la Virgen Blanca de 1850 a través de las gafas de realidad virtual. / Yone Estivariz

¿Te has preguntado alguna vez cómo sería pasear por aquella plaza de la Virgen Blanca del siglo XIX? ¿O el aspecto que tendría el convento de Santa Catalina, hoy reconvertido en jardín botánico? A menudo, al visitar un monumento histórico, nos preguntamos por su pasado, por cómo sería exactamente en el momento de su construcción, pero muchas veces el deterioro del lugar nos imposibilita imaginarlo.

Eso es exactamente lo que les ocurrió a los/as arquitectos/as vitorianos/as Iker Ordoño y Arantxa Satrustegui. Estando de viaje en Machu Picchu, comenzaron a pensar en cómo sería la ciudad inca hace siglos y en lo interesante que resultaría poder ver allí in situ, con su propio móvil, una reconstrucción 3D del lugar. Y si como arquitectos/as realizaban proyectos a futuro, ¿por qué no viajar al pasado? Tras darle varias vueltas a esa idea, nació Arkikus, una aplicación para móviles, tabletas y gafas de realidad virtual que permite ver, a través de imágenes 360º y de la reconstrucción virtual del patrimonio, cómo eran los lugares que han sufrido modificaciones o han desaparecido con el paso del tiempo.

Iker Ordoño y Arantxa Satrustegui./ Yone Estivariz

Con el proyecto bajo el brazo acudieron a ‘ActúaUPM’, un programa de start-ups que organiza la Universidad Politécnica de Madrid, donde fueron premiados/as en la categoría Mejor Idea de Negocio, a la que se presentaron más de 500 propuestas. Gracias a aquel empujón, se dieron cuenta de que esa idea “feliz” que un día tuvieron en Perú, tenía un gran potencial.

Divulgación del patrimonio cultural

El objetivo principal de la app es facilitar el acceso, a través de la tecnología, al conocimiento del patrimonio cultural, contribuyendo así a su promoción y divulgación. “Es un servicio muy bueno para atraer visitantes, no requiere de una gran inversión y ayuda a promover un patrimonio que de otra manera no es tan fácil de mostrar”, explica Arantxa.  

Tras tocar muchas puertas, a principios de 2018 el Ayuntamiento de Iruña de Oca se interesó por el proyecto y encargó a Arkikus la reconstrucción del antiguo convento de Santa Catalina. Así, Iker y Arantxa, junto a Javier Ordoño y Gonzalo Álava crearon la primera app de la empresa. 

“Fue un proceso de varios meses”, cuenta Arantxa. “Primero, Javier, nuestro arqueólogo, realizó toda la labor de documentación. Buscó en archivos, planos antiguos, dibujos y estudios históricos cómo era el lugar que íbamos a reconstruir en la época que lo teníamos que hacer. Posteriormente seleccionamos los puntos de vista que nos parecieron más interesantes, y realizamos fotografías y toma de datos in situ. El siguiente paso fue el modelado en 3D. De ello se encargaron Iker y Gonzalo quienes, a través del ordenador, se dedicaron a modelar los edificios en su estado original. Con todo ello se realizaron los fotomontajes, que son los que se ven en la app. Con esto, más el desarrollo de la interfaz ya terminado, enviamos todo a la empresa Binary Soul, que fue quien generaró finalmente la app”.

Arantxa Satrustegui observa a través de la app cómo era la Virgen Blanca en 1850. / Yone Estivariz

Tres aplicaciones

Actualmente ya tienen tres aplicaciones dirigidas a móviles, tabletas y gafas de realidad virtual: ‘Vitoria-Gasteiz 1850’, ‘Castillo de San Vicente de la Sonsierra’ y el ‘Convento de Santa Catalina’.

La app de ‘Santa Catalina’ muestra la evolución arquitectónica del convento a lo largo de la historia, con especial hincapié en los siglos XIV y XVI. El/la visitante puede colocarse en cualquiera de los puntos señalados en el Jardín Botánico para viajar en el tiempo y conocer la apariencia que tenían la zona del coro, la nave central de la iglesia y el claustro, así como el exterior del convento. Además, incluye explicaciones en audio y texto que sirven de guía. La app fue premiada como una de las tres mejores aplicaciones de ‘Guía de destino turístico de España’, en el marco de la Feria Internacional del Turismo FITUR 2019.

Vitoria-Gasteiz 1850’, por su parte, muestra la atmósfera que destilaba la capital alavesa en 1850, antes del derribo de los principales portales que protegían sus murallas en aras de su modernización. La guía ofrece un recorrido desde la Plaza de la Virgen Blanca y la Balconada de San Miguel, pasando por el Convento de San Francisco, hasta el Palacio de Montehermoso. También incluye explicaciones en audio y texto. El fin de semana de su lanzamiento logró casi 2.000 descargas.

El Convento de San Francisco del siglo XIX es hoy en día Correos./Arkikus

La guía del ‘Castillo de San Vicente de la Sonsierra’ es la más completa de las tres. Muestra la evolución arquitectónica del castillo a lo largo de los siglos XIII, XV, XVII y XIX. La aplicación cuenta con seis puntos de visualización señalizados para recorrer el recinto amurallado. Estos van desde la Plaza, pasando por la calle Mayor, la calle Carnicerías, la Puerta de la Primicia del castillo o el Puente, entre otros. Y al igual que sus predecesoras, esta guía también incluye explicaciones en audio y texto.

Tal ha sido el éxito de la aplicación, que el Ayuntamiento de San Vicente de la Sonsierra organiza desde el pasado verano visitas guiadas con gafas de realidad virtual. A día de hoy no hay hueco disponible hasta después de Navidades. “Resulta muy atractivo para el/la visitante. Genera mucha actividad alrededor del patrimonio y aumenta el flujo turístico”, afirma Arantxa. “Muchas veces toda la riqueza se queda en los museos o en los libros de historia y con estas aplicaciones intentamos que cualquier persona pueda acceder a ella”. El futuro, afirma, está en la realidad aumentada, “pero hasta que la mayoría de los dispositivos no cuenten con la tecnología adecuada, no daremos el paso. Buscamos sobre todo accesibilidad”. 

Iker Ordoño y Arantxa Satrustegui observan la plaza de la Virgen Blanca de 1850 a través de las gafas de realidad virtual. / Yone Estivariz

El futuro

No obstante, Arantxa, Iker, Gonzalo y Javier continúan evolucionando y dando pasos hacia delante. En estos momentos acaban de entrar en un programa del Gobierno Vasco que les ayudará con la internacionalización de la empresa. “Esto nos servirá para ir expandiendo nuestro territorio de acción, que hasta ahora ha sido todo bastante local”.

Tras un año de trabajo contínuo en el que han desarrollado las tres aplicaciones, es el momento de parar y coger impulso. “Tenemos que reforzar el tema de la comunicación, no somos expertos/as y hay que mejorar la manera de llegar a nuestros clientes”, explica Iker. Con la vista puesta en desarrollar nuevos modelos de negocio, buscan llegar a más instituciones, fundaciones o empresas privadas que gestionan patrimonio y en las que sus servicios también serían de aplicación. “Cuando hablas de patrimonio histórico mucha gente piensa en murallas y ruinas, pero va más allá, podemos reconstruir eventos históricos, personajes, objetos, situaciones, etc. Incluso patrimonio no tan antiguo como el industrial; antiguos oficios, talleres o fábricas. ¡Podemos reconstruir todo lo que nos propongamos!”.