“La cultura nos ha salvado durante el confinamiento, pero si la gente no paga por el contenido, los/as artistas desaparecerán”

Los gasteiztarras Childrain son una de las bandas de metal con más proyección internacional. Como consecuencia de la crisis sanitaria se han visto obligados a cancelar decenas de conciertos previstos para estos meses. Go Gasteiz Kultura ha hablado con ellos para conocer su situación

Festivales, giras europeas y bolos por todo el país. Este era el plan del grupo gasteiztarra Childrain para los próximos meses. A principios de 2019 lanzaron su cuarto álbum, ‘The Silver Ghost’, por lo que este 2020 estaba orientado a girar y actuar en directo. Como consecuencia de la crisis de la COVID-19, todo ha quedado parado y tardarán todavía varios meses en volver a subirse a un escenario. 

La industria musical, compuesta en su mayoría por autónomos y pequeñas empresas, emplea en el estado a más de 300.000 personas. Durante el periodo de marzo a septiembre se estiman unas pérdidas de más de 559 millones de euros en el sector de la música en vivo.

Iñigo, Iker, Álvaro, Julen y Mikel compaginan su carrera musical con trabajos al margen de la banda, pero afirman que “personas que lo han apostado todo por la música pueden irse a pique porque van a estar meses sin ingresar ni un euro”. 

Lo primero de todo, nos gustaría saber cómo estáis viviendo esta crisis de la COVID-19 en Childrain.

Hemos asumido las circunstancias que tocan. Nos han cancelado varios conciertos, otros se han aplazado y las giras europeas que teníamos previstas se han quedado paradas, que es lo que más nos fastidia. El año pasado sacamos nuevo disco y, estratégicamente, este año estaba orientado a girar, pero todas las negociaciones y todo el proceso de tocar por Europa ha quedado congelado.

¿De cuántos conciertos cancelados estamos hablando?

Es difícil calcularlo porque teníamos entre manos muchas negociaciones. Entre abril y mayo íbamos a realizar una gira europea, eso ya son aproximadamente 20 conciertos. Pero hay que tener en cuenta que durante estos meses previos al verano se cierran muchos bolos, y este año todo eso ha quedado parado. Tenemos además 4 conciertos aplazados a octubre, que esperamos que se puedan realizar con todo el aforo. Un grupo como el nuestro no puede permitirse el lujo de tocar solo para el 50% de la sala. Nos nutrimos del precio de la entrada y del merchandising que vendemos, y no es lo mismo tocar para 300 personas que hacerlo para 150. 

¿Cómo os planteáis el futuro a nivel profesional una vez esto termine? ¿Cuándo os volveréis a subir a un escenario?

El 3 de octubre tenemos un festival al aire libre. En este caso no tenemos capacidad de decisión porque somos un grupo contratado, por lo que si el festival sigue adelante, nosotros también. A partir de esta fecha comenzamos otra vez con nuestra actividad normal. De hecho, ese mismo mes tenemos otros 3 bolos, y todos en principio siguen en pie. En diciembre tenemos pensado salir fuera; veremos cómo evoluciona todo esto.

¿Todo esto que estamos viviendo tiene alguna lectura positiva para vosotros?

Hemos intentado sacar algo bueno de toda esta situación. En nuestro caso estamos aprovechando para componer nuevos temas y crear contenido audiovisual.

Como grupo que sois, habréis tenido que seguir con los ensayos de cara a futuros conciertos. ¿Cómo os habéis organizado para ello? ¿Cómo habéis trabajado?

Antes del confinamiento acabábamos de llegar de una gira europea y queríamos un poco de descanso. Teníamos pensado retomar el trabajo grupal en abril para preparar toda la campaña de verano, pero justo nos pilló el confinamiento. No nos hemos podido juntar para tocar, ni siquiera hemos hecho ensayos online, pero cada uno en su casa ha estado tocando, componiendo, creando vídeos o tomando clases online. Es, en definitiva, lo que hacemos siempre que no estamos juntos.

¿Os ha servido el confinamiento para desarrollar nuevas ideas o en esta situación os ha resultado imposible crear?

Creo que la gente piensa que por estar en medio de una pandemia, y teniendo en cuenta la música que hacemos, vamos a sacar algo artísticamente más potente que en una situación normal. Yo no lo veo así. Creo que todo se reduce al tiempo que tiene cada uno. La pandemia me puede dar ideas, pero tampoco son apocalípticas. Solo me han pedido que me quede en casa viendo Netflix, no que luche en una guerra. En ese sentido no noto una inspiración más allá de la que podría tener en otro momento o más allá de lo que me cabrea la raza humana. Lo que sí que hemos notado es que hemos tenido muchísimo más tiempo, y cuando tienes tiempo y tu pasión es una, lo que haces es dedicar ese tiempo a tu pasión. Tenemos nuevas ideas, pero no derivan de la situación extrema de pandemia, sino del hecho de tener tiempo y dedicarlo a lo que te gusta.

En general la industria musical es una de las más afectadas porque el aspecto social, el de compartir con los/as demás, es importantísimo para ella. ¿Creeis que muchos grupos se quedarán por el camino?

Sí, si ya de por sí la industria musical es muy jodida, con toda esta situación, mucho más. Hay mucha gente que lo ha apostado todo por la música dejando sus trabajos, y durante 5-6 meses van a tener cero ingresos; esa gente se puede ir a pique. Hay que recordar que el 80% de los ingresos de un músico mainstream vienen de los conciertos y, actualmente, esos ingresos son cero. Bandas amigas están haciendo crowdfunding para poder salir adelante y otros han tenido que pedir la ayuda de autónomos. Creo que hay muchos grupos que se van a desanimar y no van a tener ganas de tirar para adelante. 

¿Y con respecto a las salas de conciertos, también crees que van a salir afectadas?

Creo que aquí también va a haber una carnicería bastante importante. Va a depender de qué tipo de sala sea y de las ayudas que tenga por parte de las instituciones. No deja de ser una empresa más, por lo que dependerá de las posibilidades que tenga de aguantar a cero durante unos meses. Hay salas que están hasta arriba de deudas y van saliendo a flote en base a los conciertos, por lo que estos meses de sequía no los van a poder superar y tendrán que echar la persiana. 

En estos difíciles momentos para cualquier sector productivo, y más para el de la cultura, ¿habéis echado algo en falta por parte de las instituciones? ¿Creeis que hay alguna forma específica en la que se le pueda ayudar al sector en general y a la música en particular?

En todos los años que llevamos como grupo, Chidrain jamás ha recibido ninguna ayuda por parte de las instituciones, no existimos para ellos, y eso que somos una banda que estamos girando por Europa. Creo que el dinero que se invierte en cultura siempre se lo llevan los mismos. No obstante, quiero pensar que ciertas salas o colectivos se van a poder beneficiar de algún tipo de subvención para poder salir de esta situación; es lo que espero y quiero creer.

A nivel particular, como grupo de metal, hemos intentado muchas veces acceder a ellas, pero nunca nos han concedido ninguna, ya sea porque burocráticamente siempre falta algún papel o porque simplemente se las han otorgado a otros.

Durante el confinamiento se ha podido acceder a mucha oferta cultural de forma gratuita. Museos online, obras de teatro, libros para descargar, músicos dando conciertos, etc. ¿Os parece que haber ofrecido cultura de manera gratuita ha ayudado a que más personas puedan acceder a ella, o por el contrario creeis que le ha quitado valor?

Lamentablemente, y desde hace ya varios años, la gente cree que la cultura es gratis y que tienen derecho a disfrutar de ella de manera gratuita. Esto es algo que está muy unido a este país, a la cultura de la picaresca. Además, la gente no comprende (o sí lo comprende pero le da igual) que si no pagas, ese artista que tanto te gusta va a dejar de actuar.

Tenemos que darnos cuenta de que durante el confinamiento la cultura ha sido la que nos ha salvado, pero das la mano y te cogen el brazo. Este es el motivo por el cual la cultura está muriendo. Hay muchas bandas, artistas y creadores/as que deberían estar viviendo cómodamente porque tienen una gran proyección y muchísimos/as seguidores/as, pero si la gente no responde y no compra discos o no paga por ver las películas, los/as artistas dejan de trabajar. 

La intención de dar contenidos gratis durante el confinamiento ha sido buena, pero los creadores esperan un feedback, una respuesta por parte del público; nadie crea contenidos gratis por amor al arte para entretener a la gente y que luego te dejen solo/a. Me gustaría que calase realmente la idea de que los contenidos artísticos se deben pagar.

Durante el confinamiento habéis estado bastante activos en redes sociales, ¿Qué os han aportado durante estos días las redes? ¿Cuál ha sido la respuesta de vuestro público?

Las redes sociales son el medio para interactuar con tus fans, y nosotros entendemos que es algo necesario para esta época. Ayudan a conocer de una forma más cercana a esos/as artistas que tan idolatrados/as tenemos, pero que con las redes nos damos cuenta de que no dejan de ser personas como nosotros/as. 

Durante estos meses de pandemia hemos adecuado nuestro contenido en redes y hemos dejado que la gente entre más en nuestras vidas y en nuestras casas. Normalmente las utilizamos como promoción de la banda, pero hemos querido darle un punto más cercano dejando de lado esa parte corporativa e intentar sacar una sonrisa a nuestros/as seguidores/as. 

Sois una de las bandas más importantes del metal en este país, ¿cómo es la escena de este estilo musical tanto en Vitoria como en Euskadi?

No hay escena, directamente. Si quieres hacer una gira de dos semanas en España, como las que hacemos por Europa, es imposible porque solo vas a funcionar viernes y sábados. Esto nos pasa tanto a nosotros como a bandas internacionales, que vienen un martes a la Jimmy Jazz y no va nadie a verles. El problema es que está todo muy culturalizado al fin de semana. 

En Vitoria-Gasteiz hay varios grupos con mucha calidad. S.A. es sin duda una de las bandas más representativas del metal-hardcore a nivel nacional y, hasta donde yo sé, tocan solo viernes y sábados. Eso te hace ver la escena que hay. Al girar por Europa es cuando nos hemos dado cuenta de que otros países están a años luz. Hemos tocado un martes cualquiera ante mil personas.

¿A nivel económico, conseguís vivir de la música, o la situación os obliga a tener un trabajo aparte no relacionado con el grupo?

Combinamos los conciertos con nuestro trabajo, ya que como he comentado antes, nuestros directos son solo los fines de semana, por lo que no encontramos un motivo real para tener que dejarlos. Nuestra intención sí que es ir orientándonos más a giras europeas, que es la única manera con la que podríamos vivir solo de la música. Si nos vamos 20 días de gira y cobramos ese caché los 20 días, ese dinero nos da para vivir hasta la próxima gira. Ese es el modo real de vida de las bandas de nuestro estilo: girar, girar y girar. 

En España no puedes vivir de esto a no ser que tengas un caché tremendo, y en un género tan pequeño como es el metal, es muy complicado. Mientras no llegue un punto donde tener que elegir, no vamos a dejar nuestros trabajos.