«Aunque su creación en euskera es menos diversa, Álava está cada vez más presente»

El Instituto Etxepare trabaja desde hace una década en la divulgación de la lengua y la cultura vasca por todo el mundo, promoviendo la difusión internacional de los/as creadores/as vascos/as en todas las disciplinas artísticas

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Irene Larraza, directora del Instituto Etxepare. / Yone Estivariz

Han pasado diez años desde que el Instituto Etxepare abrió sus puertas por primera vez. Desde entonces la institución trabaja en la promoción y difusión de dos grandes áreas: la cultura vasca y el euskera. El instituto acoge mayoritariamente a la cultura realizada en esta lengua, pero atendiendo también a trabajos culturales realizados por vascos/as en otras lenguas, o sin texto.

Etxepare cuenta este 2020 con un presupuesto de 3 millones de euros, con los que continuará desarrollando múltiples programas. Entre los más significativos, la red de lectorados de lengua y cultura vasca, presente en 35 universidades de prestigio de todo el mundo, y las nueve cátedras universitarias, la más reciente la Cátedra Amale Artetxe, en Argentina.

Para conocer más a fondo el trabajo que desarrolla el Instituto Etxepare, Go Gasteiz Kultura ha conversado con Irene Larraza, actual directora de la institución.

Instituciones que se dedican a la promoción de la lengua y la cultura de un territorio hay muchas, ¿pero en qué es diferente el modelo del Instituto Etxepare con respecto, por ejemplo, al Instituto Cervantes o al Goethe Institut?

El objetivo de todos los institutos es el mismo: llevar la lengua y la cultura al exterior. En nuestro caso, la cultura vasca y el euskera. Somos diferentes en tamaño porque nuestro territorio es menor, pero el modelo también es ligeramente diferente. Normalmente, los institutos culturales tienen sus sedes en el exterior, donde crean tanto las escuelas de idiomas como las actividades. En nuestro modelo solo tenemos una sede, en Donostia, y desde ahí organizamos todo nuestro trabajo. La enseñanza del euskera se desarrolla en universidades y centros vascos, y la promoción de la cultura se realiza en centros culturales y festivales, entre otros.

El proyecto ‘Atlantik 1050’ fusiona danzas tradicionales vascas y escocesas. / Etxepare Euskal Institutua

Si el Instituto Etxepare no existiera, de todo lo que ha ocurrido en torno a la difusión del euskera y la cultura vasca en el exterior, ¿qué no hubiera sido posible? ¿Qué no sería una realidad hoy en día?

Si Etxepare no existiera, probablemente tanto la ayuda o el apoyo que reciben los/as creadores/as para trabajar fuera como la presencia exterior del euskera habrían sido más débiles. Se harían algunas cosas pero de una manera más dispersa. El Etxepare da una consistencia y una ubicación fija a ese mapa previo a la existencia del instituto.

Etxepare tiene dos líneas de trabajo: la enseñanza del euskera y la promoción de la cultura vasca. En lo que a la enseñanza del euskera respecta , ¿qué datos se manejan actualmente? ¿Cuántas personas/centros participan en la red?

Actualmente hay 35 universidades que promueven la cultura vasca en todo el mundo. La mayoría se ubican en Europa y América, y hay unos/as 1.800 alumnos/as que están conociendo el euskera y la cultura vasca. Por otra parte, en el programa ‘Euskara Munduan‘ tenemos otros/as 1.900 alumnos/as aprendiendo euskera en 80 centros vascos. Estos se concentran principalmente en Sudamérica y Estados Unidos.

¿Cuál ha sido la evolución de la enseñanza del euskera en los últimos años? ¿Hay algún país que haga una acogida especial a nuestro idioma?

La red universitaria tiene mucha fuerza en Europa, pero en Estados Unidos hay también un gran foco. La distribución de nuestros/as lectores/as y cátedras lo demuestra; 5 de cada 9 cátedras están en Estados Unidos. Académicamente hablando es un lugar muy interesante para hacer fuerza. Nuestro objetivo, en este caso, son los/as estudiantes que están cursando estudios en la universidad y que quieren conocer otras culturas. De ahí llegan a conocer Euskal Herria.

En los centros vascos ocurre al revés. Las personas destinatarias son normalmente descendientes de la diáspora vasca. Tienen ya una conexión previa con el euskera y la cultura vasca, y lo reforzamos a través del idioma.

Actuación de ‘Huntza’ en Queen Margaret Union, como parte del festival de música Celtic Connections 2019 en Glasgow, Escocia. / Etxepare Euskal Institutua

¿Hay algo de la producción cultural vasca que atraiga a todo el contexto internacional? ¿Algún elemento clave, alguna fortaleza que haga de llave para abrir las puertas a la presencia en distintos países?

Lo que abre las puertas es sobre todo el talento. El talento y la capacidad de los/as creadores/as vascos/as está a un nivel suficiente como para competir internacionalmente y el cine, el teatro, la danza y la literatura vasca lo están haciendo. Teniendo en cuenta la dimensión de nuestra tierra, creo que tenemos creadores/as de los/as que estar muy orgullosos/as.

Muchas veces tenemos la sensación de que la creación en euskera es un obstáculo de cara al exterior. En cierta medida hay un límite, pero a la vez es un gran atractivo. Nuestro idioma es en estos momentos la lengua viva más antigua de Europa, y por su naturaleza tiene características muy especiales que generan curiosidad en el exterior. No es fácil tener este nivel de creación en una lengua minorizada, y eso también es un gran atractivo.

¿De qué subsectores culturales se ocupa actualmente Etxepare?

En cuanto a la creación cultural, trabajamos con todas las disciplinas. Nuestro objetivo principal es la difusión, por lo que si llevamos a un/a escritor/a a un lugar, no es para hacer promoción de ese/a escritor/a; nuestro objetivo es dejar un testimonio, darlo/a a conocer. A veces nosotros/as mismos/as hacemos el trabajo de productores/as y creamos programaciones con agentes externos. En otras ocasiones damos ayudas a los agentes de aquí o apoyamos directamente a los/as creadores/as que tienen que viajar fuera, ya sea con ayudas para el viaje o para el alojamiento.

La compañía ‘Tío Teronen Semeak’ ofreció un concierto de FreshCool en el festival Fringe de Edimburgo./ Etxepare Euskal Institutua

Etxepare apoya la promoción de los agentes culturales vascos. ¿Tenéis datos para saber en qué medida incide esto en las ventas/contrataciones?

Aunque el ámbito de la venta no sea nuestro objetivo, en nuestras dinámicas tratamos de coordinarnos con los diferentes sectores. Por ejemplo, el año pasado hicimos un proyecto en Escocia y acudieron cuatro grupos vascos a un festival de músicas del mundo. Junto a esto, creamos un pequeño foro para que otras empresas musicales se trasladaran a Escocia a conocer otros festivales y programadores/as. Intentamos que nuestras “ventanas” puedan establecer vínculos con los sectores. Lo mismo hacemos en las ferias. Nosotros/as nos encargamos de la programación de los festivales, pero cada agente vende su trabajo o producto en su stand.

¿Cuál ha sido la evolución en los últimos años en lo que a solicitudes de ayudas/participación en programas respecta? ¿Se han incorporado nuevos agentes culturales?

La actividad cultural es tan variada que es muy difícil de comparar. En las subvenciones a la movilidad, por ejemplo, vemos que la demanda va en aumento. En la música es más fácil conseguir una gira fuera y en nuestra convocatoria participan muchos grupos. Por el contrario, en las artes escénicas las compañías tienen la oportunidad de trabajar de forma más profesional y no es tan fácil conseguir giras en el exterior. Pero vemos que año tras año las solicitudes van en aumento y eso significa que hay muchos agentes que están trabajando fuera.

Espectáculo The Wolves del grupo de teatro callejero Deabru Beltzak en el festival Chalon dans la Rue./ Etxepare Euskal Institutua

En Euskadi, en coherencia con lo que está ocurriendo en el contexto europeo, la administración está apostando por el impulso a las ICC (Industrias Culturales y Creativas), que incluyen a otros perfiles y actividades profesionales más allá de los puramente artísticos. ¿Este posicionamiento está suponiendo una revisión de las líneas de acción del Instituto Etxepare? Si así fuera, ¿qué cambios concretos van a darse y en qué plazo?

En nuestro caso hemos tenido que analizar cuál era el trabajo que realizaba Etxepare a nivel internacional y cuál era el que realizaba el Departamento de Cultura. Con todo esto sobre la mesa, hemos vuelto a repartir las tareas. El sector del ámbito ferial o de venta ha sido asumido por el Departamento de Cultura y nosotros/as coordinaremos las iniciativas de difusión.

En la actualidad se habla mucho de la necesidad de innovar, también en el sector cultural. ¿Percibís, desde el Instituto Etxepare, que los agentes vascos están innovando?

La supervivencia siempre es difícil, incluso en el ámbito cultural. Por eso, la innovación es obligatoria. En la música, por ejemplo, se han producido muchos cambios. Hace 10 años existían las discográficas, y ahora, los/as creadores/as son los/as productores/as de sus propios productos. Lo más difícil es reforzar las estructuras, el reto está en la profesionalización, y ahí todavía queda mucho trabajo por hacer, tanto por parte de los/as creadores/as como de la administración.

La compañía de danza Krego-Martin ofreció una actuación en el festival Fringe de Edimburgo./ Etxepare Euskal Institutua

¿Cómo valoras la participación de los agentes culturales alaveses en vuestros programas y actividades?

En la promoción cultural movemos productos que se crean en euskera, pero en nuestras subvenciones no descartamos los que se generan en otros idiomas. En Álava la creación en euskera es menos diversa que en otros territorios y ahí se observa una menor presencia. Pero aquí también se observa un incremento y una participación muy saludable y cada vez mayor.

El Instituto Etxepare tiene su sede en Tabakalera, en San Sebastián. Has vivido en primera persona la evolución de este proyecto, que ha sufrido muchos cambios en los últimos años. ¿Cuál es la valoración que haces del momento en el que está Tabakalera en la actualidad?

Nuestra sede está en Tabakalera pero no somos un participante típico. Al desarrollar todo nuestro trabajo fuera, no hacemos ninguna aportación a Tabakalera como sí que lo hacen el resto de proyectos. Lo interesante de estar ahí es que estamos muy cerca de muchos agentes culturales. Actualmente Tabakalera está en un gran momento de consolidación, se ha avanzado mucho en la coordinación y veo que está en un momento muy interesante.

Concierto de Kalakan en el festival Celtic Connections Music de Glasow./ Etxepare Euskal Institutua

El año 2019 acaba de finalizar, si hacemos un balance, ¿qué logros destacarías?

Este año hemos tenido dos grandes hitos. Por un lado, en la enseñanza del euskera hemos asumido al 100% el programa «Euskara Munduan». Hemos construido una nueva relación con los centros vascos y hemos conseguido un acercamiento especial. Por otro lado, el proyecto ‘Scotland Goes Basque’ ha tenido un gran protagonismo en la promoción de la cultura vasca. Nos hemos centrado en los festivales y ha sido un enorme trabajo, pero hemos obtenido unos resultados muy buenos. Hemos aprendido mucho sobre cómo organizar este tipo de actividades en los próximos años. De hecho, en 2020 y 2021 estaremos en Quebec.

¿Qué nuevas acciones/programas/proyectos se van a activar este año?

Tenemos muchos proyectos entre manos. Con el programa ZABAL nos visitarán comisarios/as de Bienales internacionales y conocerán artistas vascos/as y sus lugares de trabajo. También queremos potenciar la internacionalización en la literatura dando nuevos pasos y ya está en marcha el proyecto en Quebec del que hablábamos antes. También se harán cosas puntuales en lugares concretos. Por ejemplo, en julio habrá una actuación en Japón, también estaremos en el festival Boise de Estados Unidos, en la Bienal de Berlín estará la artista plástica Azucena Vieites y también participaremos en la Capital Europea de la Cultura, Galway.

La escritora vasca Eidel Rodríguez acudió a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, México./ Etxepare Euskal Institutua

En los últimos años has desempeñado varias funciones en el Instituto Etxepare, así que conoces bien la casa. Sin embargo, ¿qué ha sido lo más difícil y lo más satisfactorio desde que comenzaste tu trabajo como directora?

Lo más difícil es la gestión de las personas y el sacar adelante todos los proyectos. Lo más satisfactorio es viajar fuera y ver cómo se defienden los/as creadores/as vascos/as, cómo están haciendo de bien las cosas y cómo trabajan al mismo nivel que otros/as artistas internacionales, trae mucha alegría.