«Aquellos países que han sabido reaccionar con mayor celeridad han sido aquellos que ya contaban con políticas culturales sólidas»

Hablamos con Begoña Guzmán, responsable de Cultura para la Transformación Social en UNESCO Etxea, asociación sin ánimo de lucro creada para promocionar en Euskadi los principios y programas de la UNESCO

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Begoña Guzmán, responsable de Cultura para la Transformación Social de Unesco Etxea

UNESCO Etxea trabaja desde 1991 por una Cultura de Paz y por un Desarrollo Humano Sostenible. Su objetivo es divulgar en Euskadi los principios, programas y líneas de acción de la UNESCO (Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura). Además, fomenta el intercambio de información, documentación y experiencias, principalmente de ámbito internacional, con otras organizaciones gubernamentales y no gubernamentales.

Go Gasteiz Kultura ha hablado con su responsable de Cultura para la Transformación Social, Begoña Guzmán, sobre derecho culturales, el movimiento ResiliArt y la situación actual que estamos viviendo como consecuencia de la crisis sanitaria.

UNESCO Etxea tiene como objetivo promocionar en Euskadi el trabajo que se realiza desde la UNESCO, Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. ¿Qué acciones se han emprendido desde que comenzara la crisis de la COVID – 19, por parte de la UNESCO, para apoyar a estos 3 ámbitos?

UNESCO Etxea tiene como objetivo promocionar y contribuir desde sus programas y proyectos a la consecución de los objetivos que se marcan la UNESCO y las Naciones Unidas, y también trabajamos en el otro sentido, es decir, dar visibilidad en foros internacionales a las experiencias e iniciativas que se desarrollan en Euskadi. Desde que se iniciara la crisis sanitaria, UNESCO ha activado sus herramientas para llegar a los Estados Miembros y conocer qué efecto ha tenido la misma en los sectores en los que trabaja para poner en marcha medidas.  

En el caso de Educación ha puesto su foco en el alumnado en situación de vulnerabilidad que ha visto interrumpido su acceso a los centros educativos; un alto porcentaje del cual no posee los medios técnicos necesarios para continuar con su formación online y ha evidenciado la brecha digital existente, también en nuestra sociedad. Para ello UNESCO, entre otras medidas, ha lanzado una Coalición Mundial para la Educación COVID-19 para movilizar recursos y aportar soluciones. Por otra parte, invertir en ciencia, tecnología e innovación es uno de los lemas de la UNESCO, su recorrido en capacitación de profesionales, fomento de la investigación y reconocimiento de las mujeres científicas cobra especial importancia en estos tiempos. También ha lanzado el movimiento mundial Resiliart en favor del arte, la cultura y la creatividad. El ecosistema cultural se ha visto especialmente afectado por esta crisis y, sin embargo, ha demostrado el papel central que juega la cultura en la construcción de la resiliencia y la cohesión social. 

Además, otra de las líneas de acción de UNESCO es la referente a Comunicación, esto es, libertad de prensa y acceso a la información, y está alertando en sus redes sociales sobre las fake news en torno a la COVID-19 y está organizando webinars de acceso libre para identificarlas.

Centrándonos en el sector Cultural, el movimiento ResiliArt, una de las iniciativas impulsadas desde la UNESCO, habla de “emergencia cultural”. ¿Qué indicadores y/o datos se han tenido en cuenta para realizar tal afirmación?

A fecha de 14 de abril  la UNESCO recogía el dato de que las instituciones culturales estaban cerradas en 128 países y parcialmente cerradas en 32 países; el 80% de los sitios de patrimonio mundial también se encontraban cerrados. Hablaba de pérdidas de ingresos de 7.000 millones de dólares para la industria cinematográfica mundial. Hemos de tener en cuenta también que todos los eventos en vivo han sido cancelados o, en su mejor caso, aplazados. Detrás de estos datos están los/as profesionales de la cultura: artistas, creadores/as, técnicos/as, gestores/as, comunicadores/as, etc. que han perdido o están en serio peligro sus empleos. Un gran número ya trabajaban a tiempo parcial, de manera informal o con contratos precarios antes de la pandemia. Por lo tanto, es apropiado hablar de “emergencia cultural”.

¿Cómo comienza y hacia dónde va este movimiento? ¿Cuáles son sus objetivos y a través de qué acciones los perseguirá ? 

El pasado 15 de abril de 2020, Día Mundial del Arte, la UNESCO puso en marcha el movimiento mundial ResiliArt con un debate inaugural virtual dirigido por la Directora General de la UNESCO y el Subdirector General de Cultura junto a personalidades del sector artístico, de los derechos humanos y las políticas culturales. Resiliart tiene como objetivo crear conciencia sobre el impacto de COVID-19 en el sector de la cultura; visibilizar la creación contemporánea y apoyar a los Estados Miembros en el diseño y desarrollo de políticas y mecanismos financieros que puedan ayudar a las personas y comunidades creativas a superar la crisis actual. 

En el  marco del movimiento Resiliart se invita a los Estados Partes a debatir y compartir sus reflexiones en foros on line; se ha creado una plataforma web en la que consultar las medidas específicas adoptadas en países de todas las regiones del mundo y, además, se publica de manera semanal un boletín en inglés y francés con noticias de interés sobre esta cuestión. 

En UNESCO Etxea también queremos contribuir a este movimiento mundial. La primera acción ha sido, junto a ARTgia y con la colaboración de la Agencia Vasca de Cooperación para el Desarrollo, el lanzamiento de la convocatoria para artistas #ResiliART.  Les hemos invitado a reflexionar y crear en torno al futuro que queremos construir y habitar, con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y los derechos culturales como base. Se han seleccionado 30 artistas y se ha creado una galería virtual en la que exhibir para venta sus producciones. La exposición virtual puede visitarse en la página web de ARTgia. 

Encuentro de la Red Gizarte en el espacio de creación y exhibición ARTgia 

En ResiliArt participan profesionales de distintos países. ¿Qué gobiernos han protegido más (o mejor) al sector (y a través de qué tipo de medidas) y cuáles menos?

Responder a esa pregunta requiere una recopilación de datos y un análisis que en estos momentos se está realizando. Lo que sí se puede afirmar es que aquellos países que han sabido reaccionar con mayor celeridad y de manera adecuada han sido aquellos que ya contaban con políticas culturales sólidas de protección, apoyo y promoción de las industrias creativas y culturales. Sin duda, ahora también toca hacer revisión y evaluación de las políticas culturales. Se han adoptado medidas específicas que responden a la crisis actual, pero hay que pensar en futuro y en la sostenibilidad del sector, no solo por su impacto económico, si no también por preservar la diversidad cultural y el impacto social de la cultura.

Además de la situación laboral de los/as profesionales, ¿qué otras cuestiones comunes son las que más preocupan al sector cultural a nivel internacional?

El confinamiento y la cancelación de los eventos en vivo ha generado todo un movimiento entre artistas y creadores/as quienes han puesto a disposición de la ciudadanía contenidos y productos culturales para su consumo y disfrute desde su casa a través de medios digitales, gran parte de ellos de manera gratuita. Por un lado, urge trabajar y avanzar en derechos culturales precisamente en estos medios digitales: las oportunidades de acceso, producción y participación cultural, así como los derechos de autoría. Esta crisis ha descubierto las debilidades pero también las fortalezas, así que reinventar el sector y explorar otras maneras de hacer han de priorizarse.

El lema de ResiliArt es “Because art makes us resilient”. ¿Qué nos aporta específicamente la Cultura para hacer que nos adaptemos mejor a tiempos difíciles?

La cultura nos identifica, nos vincula, contribuye a nuestro crecimiento personal. Es un componente esencial del desarrollo humano, es  fuente de innovación y creatividad. En situaciones de crisis como la actual son necesarias miradas creativas que aporten alternativas a escenarios extraordinarios. Además, fortalece el sentimiento de identidad y pertenencia, promueve roles activos de participación social y, por lo tanto, genera una mayor cohesión social. 

La cultura es como la raíz de una planta, en nuestro caso nos aporta conocimientos, experiencias y emociones; nos sustenta y afianza a nivel individual, aunque puedan darse condiciones adversas; y además, al igual que la raíz fija el suelo ante posibles erosiones, la cultura nos cohesiona como sociedad. 

Con todo ese bagaje, crecemos y somos capaces de crear, modificar y enriquecer expresiones culturales,  y adaptar tradiciones y prácticas a los tiempos en los que nos toque vivir, tal y como están haciendo ahora mismo las comunidades portadoras de patrimonio inmaterial. 

Hablamos de intangibles, siempre muy difíciles de justificar, probablemente porque estamos demasiado acostumbrados/as a que (sobre todo) sean los números los que importan. ¿En qué puede mejorar el sector en este sentido? 

Como señalaba anteriormente el momento actual exige revisión y evaluación de las estrategias y  políticas culturales. UNESCO desarrolló una instrumento para la medición del impacto de la cultura en el desarrollo más allá de los beneficios económicos, precisamente para explorar otros beneficios intangibles como la cohesión social, la tolerancia y la inclusión. Para ello se abordaban dimensiones como la educación, la gobernanza, la participación social, la igualdad de género, la comunicación y el patrimonio. Estos indicadores se adaptan a cada país para la construcción y fortalecimiento de las políticas culturales, de hecho, se testaron en 11 países del mundo y sus resultados se presentaron para promover la inclusión de la cultura en la Agenda 2030. 

En Euskadi tenemos las experiencias en medición de impacto más allá de lo económico realizadas por Cultumetría y en UNESCO Etxea estamos desarrollando unos indicadores relativos a la educación artística en el ámbito de la educación formal. Es un trabajo que estamos realizando con Irene Intxausti (del proyecto Teklak), Oihane Gulin y Regina Guerra, esta última miembro del grupo de investigación de la UPV/EHU ARTikertuz, y todas ellas miembros de la Red Gizarte (Red Vasca de Educación Artística para la Transformación Social) que coordina UNESCO Etxea. 

Más allá de las medidas de apoyo a profesionales y organizaciones culturales que sin duda el sector necesita, cabe recordar que las personas tenemos Derecho a la Cultura. ¿Cuáles son las claves para que este no se vea dañado ante la crisis que ya vivimos y continuaremos sufriendo los próximos meses?   

Así es. No hay que olvidar que los derechos culturales son parte integrante de los derechos humanos y que estamos hablando del derecho a producir, participar, acceder y disfrutar de la vida cultural y están directamente ligados a la diversidad cultural. En su último informe del 2019, la Relatora Especial en la esfera de los derechos culturales del Alto Comisionado de Naciones Unidas apuntaba la necesidad de desarrollar los derechos culturales en su relación con el ciberespacio. Estamos viviendo el momento ideal para recabar información e identificar en qué aspectos y cuáles son las causas que ponen en peligro el ejercicio de los derechos culturales, sin duda, el acceso a la tecnología es una de ellas. 

Flashmob «Muévete por los ODS»

En este sentido, y puesto que en estas últimas semanas se ha acelerado la consolidación del consumo cultural vía digital, ¿qué cuestiones tendrán que atender los gobiernos para que la brecha digital no suponga una merma en el Derecho de acceso a la Cultura de algunas personas?

Es un claro desafío al que hay que hacer frente y que necesita de una nueva forma de colaboración entre el sector público y privado para garantizar el acceso de la población a dispositivos electrónicos y universalizar la conectividad a Internet. También habrá que fortalecer las competencias digitales de la población y atender de manera especial a aquellas personas que puedan presentar mayores problemas  en el ejercicio de sus derechos culturales en el entorno digital como pueden ser adultos mayores o personas con discapacidad.

El educativo es, precisamente, uno de los ámbitos que garantizan, a cualquier persona, el acceso a la Cultura. Ante las dificultades a las que los centros educativos están enfrentándose hoy, y tendrán que enfrentarse aún en los próximos meses, ¿qué se puede hacer para que las artes y la cultura no queden olvidadas?

En UNESCO Etxea y de la mano de artistas, docentes y profesionales del ámbito de la cultura y el arte que conforman la Red Gizarte apostamos y trabajamos para fortalecer la presencia de la educación artística tanto en la educación formal como en la no formal. A raíz de la crisis sanitaria, algunas de las actividades que realizamos en centros educativos en colaboración con Teatro Paraíso, Begira Elkartea, Horman Poster y Utopian Getxo se han visto obligadas a aplazarse, pero otras las mantenemos en formato online con los/as artistas, el alumnado y los/as docentes para continuar con el trabajo creativo que se había iniciado en las aulas. ¿Qué se puede hacer? Reinventarnos, adaptarnos, sacar la creatividad e identificar los medios y maneras que faciliten ese encuentro de la escuela y la cultura. 

Si la Educación y la Cultura son claves para superar una crisis como esta, la Ciencia no lo es menos. En definitiva, tres ámbitos que tienen en común, entre otras cuestiones, la generación de conocimiento y el impulso al pensamiento creativo. La UNESCO trabaja en torno a ellos. ¿Existen suficientes iniciativas que impulsen proyectos en colaboración entre organizaciones y profesionales de estos tres sectores o hace falta incidir en ello para llegar, así, a públicos distintos, generar nuevas maneras de divulgar conocimiento y, en definitiva, fortalecerse mutuamente? Quizá puedas hablarnos de alguna experiencia en concreto.

Hace años que desde algunos centros educativos de Euskadi se han incorporado estrategias STEAM (Science, Technology, Engineering, Arts and Maths) para trabajar con el alumnado y despertar su interés por la ciencia y la tecnología a través de modelos de aprendizaje más prácticos y que integran todas las disciplinas. Subrayar que la incorporación de la “A” (arte y diseño) es reciente; por mucho tiempo y en ciertos espacios se ha pensado que para reflexionar y trabajar en pro de la innovación desde la cultura poco se podía aportar. Cuando se hablaba de innovación educativa no se invitaba a los/as docentes de expresiones artísticas. Ahora mismo sería imposible no incorporarla. Representa la creatividad, otras formas de hacer y concebir, distintas miradas, experiencias, lenguajes y valores. 

Otra experiencia sería la de Zientziapolis, miembros de la Red Gizarte, que trabajan con una metodología propia en el ámbito de la educación formal y no formal, con niñas, niños y adolescentes para que adquieran no solo conocimientos específicos y terminología adecuada, sino también capacidades y habilidades que les permitan adaptarse a este mundo tan cambiante.

En definitiva, no podremos crear sociedades sostenibles, en las que convivir en igualdad y en las que se respeten los derechos humanos si no trabajamos, desde ya, de manera conjunta, compartiendo conocimiento y generando alianzas. Para ello, ahora mismo, la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible son el marco ideal en el que confluir y colaborar.